Natalia Bayona (OMT): "Hay que medir el impacto real del turismo en el desarrollo de las islas"

La directora ejecutiva de la Organización Mundial del Turismo rechaza poner límites a la llegada de turistas y apuesta por la innovación y la educación como polo transformador del modelo turístico

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La directora ejecutiva de Organización Mundial de Turismo, Natalia Bayona. / CEDIDA
La directora ejecutiva de Organización Mundial de Turismo, Natalia Bayona. / CEDIDA

De Natalia Bayona lo primero que suele destacarse es que ha sido la primera mujer latina de menos de 40 años en ocupar un cargo ejecutivo en la Organización Mundial del Turismo (OMT). Desde 2023 la colombiana es la directora ejecutiva de esta institución, que tiene su sede en Madrid. Bayona conoce bien Canarias, ya que ha participado en congresos enfocados en el turismo. También a través de la colaboración entre la OMT e Infecar que promueve la competición de startups de Tecnologías y Soluciones Turísticas en Hoteles y Nuevos Modelos de Negocios que hace que las islas sirvan de escenario de pruebas de proyectos innovadores en el turismo. 

A raíz de la manifestación del 20 de abril, concede una entrevista a Atlántico Hoy en la que aborda la necesidad de conocer a través de los datos y la gobernanza el impacto real del turismo en los territorios. Bayona rechaza implantar límites a la llegada de turistas, pero sí aboga por tener en cuenta la capacidad de carga los destinos. Además, la principal bandera que hondea es la de la educación como motor de cambio. 

En Canarias hay organizadas varias manifestaciones el próximo 20 de abril reclamando un cambio del modelo turístico. ¿Qué rumbo debe tomar el sector para que el destino turístico no muera de éxito?

España sin lugar a dudas es un modelo turístico de excelencia porque ha logrado dos temas que Canarias, particularmente, también ha logrado que es el vincularse a la red de destinos turísticos inteligentes para poder medir la capacidad de carga, el impacto real que tiene el turismo a nivel social y económico. Y segundo, efectivamente que sea un sector económico importante. En Canarias es el 35,5% del Producto Interior Bruto. Dicho esto, todo modelo turístico y todo modelo de desarrollo tiene que renovarse. Al fin y al cabo hoy más que nunca tenemos un reto muy grande y es que el turismo no solamente se está democratizando a nivel mundial sino que la innovación y los nuevos modelos han llegado para quedarse y eso implica que efectivamente se tenga que trabajar, no solo en Canarias sino a nivel mundial, en un modelo donde se pueda medir el impacto económico que tiene el turismo en el empleo, en el desarrollo de la inversión, el impacto social, es decir, el beneficio que trae para la sociedad y para los ciudadanos, y el impacto que tiene el turismo a nivel del desarrollo humano, eso muy vinculado al reto que tenemos con el cambio climático. Bajo esas tres, cohesión social, impacto económico y cohesión en el medio ambiente, se puede hablar de un modelo sostenible. Es justo lo que yo creo que todos los destinos maduros están hoy en día evaluando para poder generar indicadores que puedan garantizar que el turismo sea ese sector de cohesión social, económica y medioambiental. 

Los territorios insulares son muy frágiles pero también muy atractivos. ¿Cómo podemos desarrollar un modelo turístico que entienda también las dificultades de estos territorios tan complejos?

Yo creo que lo más importante es la gobernanza de los territorios. Cuando hablo de esto el primer punto es el trabajo entre la ciudadanía, los organismos, el sector privado, el sector público, la academia. Todo el ecosistema del turismo tiene que unirse y hay que generar un diálogo, porque cada territorio es distinto, cada isla es distinta, los problemas que tiene Canarias no son los problemas de República Dominicana ni los de Cabo Verde. Cada uno tiene sus particularidades, con lo cual, entre mayor transparencia exista y más diálogo a través de esa gobernanza turística más rápido se puedan solucionar las complejidades. Sobre todo se pueden llegar a puntos medios donde cada uno de los beneficiados por el turismo vean en él ese sector de valor. Mi consejo es que, bajo la gobernanza de Canarias, y bajo la autonomía, hay que entablar un diálogo que permita fortalecer el mensaje del turismo y sobre todo hay que medir el impacto real del turismo en el desarrollo de las islas. 

Muchos territorios que reciben millones de turistas al año plantean poner límites a las llegadas de turistas. ¿Hay que establecer un tope?

Creo que no. Lo que veo es que hay que revisar la capacidad de carga real, el número camas disponibles tanto de infraestructura hotelera como de alquiler vacacional. Eso hay que cruzarlo con el tipo de turismo que está llegando, es decir, el tipo de turismo vacacional, corporativo, de eventos, y cuánto gasta ese turista. No solamente es el número de la gente que llega, sino cuánto gasta, cuántos empleos genera el número máximo de turistas; esas son las variables que evaluar, independientemente del número de turistas que lleguen lo que hay que revisar es el impacto real. Yo no soy pro a las restricciones, yo creo fielmente en la libertad económica y de tránsito, pero eso tiene que estar regulado y con unas reglas de juego que permitan que esas capacidades de carga no se excedan para que no traigan esos retos negativos entorno a los excesos de turismo en un solo lugar o a la concentración de turistas, que al fin y al cabo tampoco ayuda porque en el corto plazo el servicio que se presta no puede ser el mismo porque hay que atender mucha gente con menos fuerza laboral. Más allá de restringir el número de gente creo que la solución va por medir la capacidad de carga. Y sobre eso tomar una decisión, si el tipo de turista que llega es el correcto para la sociedad o si se quiere buscar nuevos nichos para diversificar. 

Como en cualquier industria, cuando el modelo tiene éxito pero no se responden los problemas socioeconómicos de la sociedad, se genera un rechazo por parte de la sociedad. ¿Qué deben hacer los agentes económicos y las instituciones para evitar que desemboque en turismofobia?

La educación es sin duda el pilar más importante del turismo en todos los sentidos. Cuando hablo de educación no es solamente la educación del turista sino la educación a nivel general del turismo. Entre más educada esté la sociedad va a ser muchísimo más fuerte el desarrollo del turismo. El turismo tiene un reto muy grande, es el gran empleador de jóvenes, pero el 50% de los jóvenes que trabajan en turismo solo tienen educación secundaria. Bajo esa premisa es muy difícil tener empleo de valor agregado, y eso no es culpa del turismo, es culpa de todos nosotros el poder generar un modelo económico que realmente ayude a que la gente se capacite. Lo mismo la ciudadanía tiene que entender por qué el turismo es un gran sector de cohesión social, por qué el turismo es un gran fortalecedor de la economía. Todo esto hay que decirlo con transparencia y no dejar de comunicarlo porque al fin y al cabo el turismo es el sector económico más humano de todos. Y a Canarias le ha dado muchos beneficios, beneficios positivos que permiten fortalecer el desarrollo económico. El turismo hay que quererlo, como todo sector siempre tiene cuestiones de mejoría, pero hay que ser embajadores, y los canarios tienen esa grandiosa personalidad que les puede ayudar a ser grandes embajadores de su tierra, que al fin y al cabo es su territorio que exitosamente ha logrado promoverse. 

Hay muchos jóvenes que evitan trabajar en el sector turístico por la precariedad y la estacionalidad. ¿Cómo debe transformarse el sector para ser más atractivo?

Una vez más educación. Hay un estudio que hemos hecho y que está para el beneficio de todos los estados miembros que es la Caja de herramientas del turismo. Porque para que el turismo sea ese sector de gran importancia se necesita que esté desde el principio en la educación. Que el turismo esté en el currículo de la educación secundaria para que los dos últimos años de colegio los estudiantes entiendan los beneficios del turismo y más en lugares turísticos. Nosotros hemos hecho alianzas con los sistemas educativos a nivel mundial para justo empezar a incorporar el turismo como asignatura en los colegios de educación secundaria. Acabamos de crear un grado económico en turismo, porque el turismo es un sector económico y así hay que verlo, por lo que entre más grados y mayor perfiles haya para desarrollar el turismo como sector económico va a ser mucho mejor, y eso va a repercutir en que la gente por fin cambie la percepción y no piense solamente que estudiar turismo es simplemente la hostelería, es todo lo contrario, es el desarrollo de todo una economía y de todo un país entorno a esto. Para resumir, la educación es el gran reto, la gran responsabilidad y la única vía para que el turismo tenga la importancia que merece. 

Hay otro gran reto que es más complejo, que es el cambio climático y la contaminación de los mares que va a afectar especialmente a los territorios insulares. ¿Cómo podemos luchar contra un problema tan global desde lo local?

ONU Turismo y Canarias lanzamos un reto que ya lleva dos años y me encanta, porque es un reto de isla sostenible justo buscando emprendedores de todas partes del planeta que nos cuenten cómo generar soluciones a través de la tecnología, para poder medir todo lo que tiene que ver con soluciones que permitan darle sostenibilidad al turismo y siempre llevamos las mejores soluciones a que se conecten con el sector privado en Canarias para aplicar estas soluciones, para aplicar esta tecnología y para que efectivamente el turismo avance. Aquí mi mensaje es que no hay nada mejor que los emprendedores tecnológicos, las startups y la innovación para poder generar proyectos pilotos. Esto lo hemos hecho anteriormente con el apoyo de Infecar y efectivamente seguiremos apostando por esto porque creemos que a nivel local se puede hacer y creo que lo más fácil es conectar al sector público a través de ese tipo de componentes con el sector privado y ayudar a que los emprendedores hagan su proyecto piloto en Canarias y efectivamente poco a poco se pueda fortalecer el turismo.