El sector primario canario mira con esperanza la regularización extraordinaria de personas migrantes, a las que considera su principal sostén laboral y cuya situación jurídica sigue, en muchos casos, atrapada en la irregularidad y la economía sumergida.
La regularización de estas personas, que ya viven y trabajan en Canarias, supondría, según apuntan desde la Asociación de Agricultores y Ganaderos de Canarias (ASAGA), un alivio debido a la necesidad de mano de obra que ya experimenta el sector agrario en las Islas.
“La base laboral es gente migrante”
“Cuando hablamos muchas veces de migración solo nos viene a la cabeza la migración africana, pero hay migraciones de muchas partes del planeta, también de Latinoamérica y zonas de Europa”, comenta Theo Hernando, secretario general de ASAGA en declaraciones a Atlántico Hoy.
Durante la conversación mantenida, recuerda que buena parte de los peones, auxiliares de granja y otros perfiles básicos que sostienen las explotaciones en el Archipiélago son personas migrantes de muy diversas nacionalidades.
Personas con experiencia en el campo
Subraya Hernando que, en el caso del sector agrario, “gran parte de los trabajadores que ahora mismo están en el sector agrario son todos extranjeros, porque la sociedad española se está derivando hacia otros sectores”.
Se trata, añade, de personas que “sí tienen ya experiencia incluso en sus países, tanto en la ganadería como en la agricultura, y no les parecen trabajos penosos como podría parecernos a los europeos”.
La tecnología lo hace más fácil
Aunque reconoce que “la tecnología está haciendo que los trabajos sean menos duros”, admite que “la gente todavía sigue viendo al campo como un sector donde los sueldos son bajos con respecto al esfuerzo que requiere”.
Sin embargo, frente a esa imagen, destaca el secretario general de ASAGA que, cumpliendo estrictamente con las normas y los salarios, muchas personas migrantes prefieren dedicarse al campo porque son labores que conocen “y les gusta más este tipo de trabajo que otro, por lo que sea”.
“Seguridad jurídica”
Hernando insiste en que estas personas ya están en España y en las islas, conviven y trabajan aquí, y requieren estabilidad. “Son personas que ya están viviendo con nosotros y, por lo tanto, necesitan una seguridad también jurídica para su vida, para sus hijos, para su sanidad y demás”, matiza.
Desde ASAGA se valora positivamente la regularización, siempre que se haga de manera “estructurada, seria y ordenada” y que no se convierta “en una carta política, un titular meramente político para sacar cuatro o cinco votos de cara a las próximas elecciones”. “Queremos que esto sea algo de verdad, porque es un problema social”, recalca.
Memoria colectiva
Recuerda que es, ante todo, “un problema, porque estas personas están en un país extranjero viviendo de forma irregular y, por lo tanto, sin poder cotizar, sin poder incluso coger un alquiler o sacar una tarjeta de débito o lo que sea para hacer cualquier gestión”.
Teniendo en cuenta lo expresado, Hernando apela a la memoria colectiva del Archipiélago y recuerda que el pueblo canario siempre ha sido migrante y, en caso de emigrar, “lo que nos gustaría es que nos trataran de igual manera en el país que nos recibiera”.
Tranquilidad para las empresas
Acabar con la economía sumergida, regularizando a los trabajadores es valorado positivamente por el representante del sector ya que, a su juicio, la medida también beneficiaría al tejido empresarial. “Esto, al final, también interesa al sector. A los empresarios y empresarias les interesa estar al corriente, estar tranquilos en este aspecto”.
Recuerda que muchos de estos contratos se concentran “en el ámbito de la hostelería o de la construcción” y que los propios empleadores “saben dónde se están metiendo y saben que una inspección de trabajo es una sanción muy importante”. Por eso, insiste, “a todo el mundo le interesa tener esto regularizado”.
Sector primario controlado
En el caso del sector primario, sin embargo, Hernando duda que el número de irregularidades sea comparable al de otros ámbitos. “En el sector primario dudo mucho que se hagan este tipo de ilegalidades porque estamos muy controlados”.
“Continuamente tenemos inspecciones de todo tipo, a nivel de sanidad alimentaria y fitosanitaria, entre otras. Además, recibimos subvenciones. Así que dudo mucho que en este sector haya un número elevado de irregularidades en cuanto a contratos en precario”, sostiene.
Mano de obra imprescindible
La regularización se percibe como una vía para reconocer a una mano de obra que ya es “fundamental” para la supervivencia de muchas explotaciones. “Ahora mismo la base laboral que tenemos es gente migrante”, resume el secretario general de ASAGA.
Hernando asegura que son “muchísimas” las empresas del sector que advierten de que “van a quitar superficie de cultivo” porque no encuentran personal. “El otro día lo hablaban en Gran Canaria, que iban a quitar superficie de cultivo porque no encontraban personal”, relata. Tampoco las grandes cooperativas escapan a esta realidad y comenta que algunos empresarios consideran “imposible tener una cuadrilla de 20 personas”. “¡Es que es imposible!”, matiza.
Seguir buscando trabajadores
Ante ese escenario, explica, “muchas empresas y cooperativas se plantean, e incluso ya lo están realizando, hacer contratos en origen, sobre todo en Ecuador y en Perú, para traerse personas en picos de producción, porque es que aquí es muy difícil conseguir gente para trabajar en el sector”.
Con todo, advierte de que “se contrataría aquí, pero necesitaríamos más todavía”. Entre la urgencia por mantener las hectáreas cultivadas y la convicción de que el campo no puede sostenerse sin la aportación migrante, el sector primario canario mira a la regularización como una oportunidad para dignificar vidas y asegurar el relevo en los surcos que alimentan a la sociedad.
