El culebrón para convertir la Dársena de África (Muelle Nelson Mandela) en el gran hub de eólica marina del Puerto de Las Palmas suma un nuevo capítulo económico y legal. En el Consejo de Administración fijado para este jueves, la Autoridad Portuaria abordará una solicitud formulada por la sociedad Proyectos y Aplicaciones New York, S.L. sobre un proyecto que ha generado importantes perjuicios al grupo Zamakona.
La mercantil reclama al organismo portuario la devolución de la inversión realizada en la elaboración del Proyecto Básico de Centro de reparación de buques y elementos offshore de energías renovables. Se trata del trabajo técnico que hizo saltar por los aires la iniciativa del astillero vasco y abocó al Puerto a un concurso público que luego terminó desierto.
Choque de proyectos y paralización
La secuencia de los hechos se remonta a finales de 2021. El grupo CCB Zamakona Yards fue el primero en mover ficha y solicitar formalmente la concesión demanial en la Dársena de África para desplegar una base logística y de reparación dedicada a las energías renovables marinas.
Sin embargo, Proyectos y Aplicaciones Nueva York, que inició la tramitación del expediente bajo la razón social de Concesiones Eólicas Canarias S.L., reclamó el mismo suelo y obligó a la Autoridad Portuaria a abrir un trámite de competencia de proyectos en diciembre de 2021.
Ante la duplicidad de solicitudes y con la intención de dimensionar una "milla de oro" eólica a gran escala, la Autoridad Portuaria optó en mayo de 2022 por archivar las peticiones individuales y convocar un concurso público abierto.
La licitación internacional concluyó en diciembre de 2022 sin una sola oferta presentada, declarándose desierto el concurso por las exigencias de los pliegos y a la indefinición del marco nacional de subastas. Esa, al menos, fue la explicación oficiosa, porque la razón de esa falta de iniciativa está relacionada con el recelo existente entre las grandes compañías de la reparación naval: Astican, Zamakona e Hidramar.
En el Puerto de Las Palmas, con un elevado afán competitivo, nadie se fía de nadie. Ningún astillero dio un paso al frente para unirse a Navantia y optar a la concesión, a pesar de que las negociaciones estaban bastante avanzadas entre Astican y Zamakona.
En manos de Boluda y Astican
Tras el fracaso del concurso promovido por esta maniobra de competencia, la Autoridad Portuaria recurrió a la vía del otorgamiento directo que permite la Ley de Puertos, siempre y cuando la nueva propuesta cumpla con las condiciones de la licitación.
El espacio, con más de 150.000 metros cuadrados y línea de atraque, fue finalmente adjudicado al consorcio formado por los dos gigantes de la logística y la reparación náutica regional: Astican (familia Suárez) y el grupo Boluda, que actualmente mantienen la parcela a la espera de que el Ministerio para la Transición Ecológica (MITECO) active en Madrid las esperadas subastas eólicas para arrancar con las obras de acondicionamiento.
Una sociedad de inversión
Lo paradójico del expediente que analiza ahora el Consejo de la APLP radica en el perfil de la reclamante. Proyectos y Aplicaciones New York S.L está administrada de forma única por Álvaro-Julián de Almagro Colorado, y es una entidad madrileña constituida en 2017 cuya actividad principal registrada es la promoción inmobiliaria y la compraventa o arrendamiento de fincas rústicas y urbanas, sin trayectoria previa ni activos industriales conocidos en el sector pesquero o naval de Canarias.
Pese a haber sido la firma que forzó el archivo de la propuesta original de Zamakona y desencadenó la paralización del procedimiento, la empresa exige ahora que las arcas del Puerto le reincidan los costes de diseño del proyecto básico presentado para entorpecer la concesión directa. Todo indica que la administración rechazará su petición de resarcimiento.
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