La gestión de los residuos marinos en el Archipiélago ha comenzado una transición hacia un modelo de negocio sostenible. La Plataforma Oceánica de Canarias (PLOCAN), en colaboración con la empresa Gravity Wave y la Cooperativa de Pescadores de San Cristóbal (Pescatobal), ha puesto en marcha un sistema pionero para la recogida y reciclaje de redes de pesca. El proyecto, presentado este jueves durante el taller FISHER GUARDIANS, busca consolidar la economía circular como herramienta clave para la protección del océano y la generación de nuevos recursos económicos en las Islas.
Este taller supone el primer gran evento abierto del Living Lab de Gran Canaria, una iniciativa enmarcada en el proyecto europeo PHAROS. Durante la jornada, celebrada en la sede de la cooperativa en San Cristóbal, se ha analizado el impacto de las artes de pesca abandonadas y se ha detallado cómo un sistema organizado de trazabilidad puede convertir estos desechos plásticos en materia prima para otros sectores.
Resultados del plan piloto
La viabilidad operativa del proyecto ya ha ofrecido sus primeros datos tangibles. Según ha informado Amaya Rodríguez, CEO y cofundadora de Gravity Wave, la instalación de los primeros contenedores en San Cristóbal ha sido un éxito. En la primera recogida oficial, realizada la semana pasada, se retiraron 220 kilos de redes y artes de pesca desechadas.
El modelo de negocio planteado va más allá de la simple limpieza. Rodríguez ha explicado que actualmente se estudia la logística para determinar si el reciclaje puede completarse en Canarias o requiere traslado a la Península. El objetivo final es reintroducir estos materiales en el mercado, transformándolos en productos de valor añadido como mobiliario y artículos de decoración, otorgándoles así una segunda vida comercial.
Tecnología y trazabilidad
Uno de los pilares de esta iniciativa es la generación de confianza mediante la innovación tecnológica. Durante el taller se ha realizado una demostración del dispositivo Trinamix, una herramienta capaz de identificar el tipo de plástico de una red en tiempo real. Esto permite certificar la calidad del residuo y facilitar su reincorporación a la cadena de producción.
Pablo Reche, tecnólogo de PLOCAN y gestor del proyecto, ha destacado que el programa Fisher Guardians funciona como un llamamiento directo a la comunidad local. El objetivo es que los pescadores inserten las artes viejas o encontradas a la deriva dentro de una cadena de reciclaje local, integrando la preservación de los ecosistemas con la actividad económica tradicional.

El pescador como custodio
La respuesta del sector primario ha sido favorable. Dolores Guedes, jefa de Administración de Pescatobal, ha señalado que los pescadores han acogido el proyecto positivamente desde su presentación. Guedes ha definido a los profesionales del mar como custodios del entorno, subrayando su interés en evitar accidentes con la fauna marina, como las tortugas, causados por las redes fantasmas.
Para facilitar esta labor, se ha habilitado un punto limpio en el propio puerto donde las redes se almacenan clasificadas en contenedores específicos. La administración de la cooperativa considera que este proyecto, inédito en Canarias, representa una apuesta de futuro para el sector.
El proyecto PHAROS, financiado por la Unión Europea, cuenta con una hoja de ruta que se extiende más allá de la recogida de residuos. En Gran Canaria, se contempla la puesta en marcha a partir de 2027 de experimentos que combinan la acuicultura multitrófica con la instalación de arrecifes artificiales, buscando restaurar hábitats y potenciar la biodiversidad marina.