El nuevo curso viene con decisiones y proyectos importantes para la planificación y las infraestructuras del Puerto de Las Palmas. La Autoridad Portuaria ha convocado para septiembre un Consejo de Administración extraordinario con dos asuntos: la licitación de las obras del muelle adosado al dique Reina Sofía Sur y el traspaso de la concesión de Hamilton y Compañía a Astilleros Canarios, S.A. (Astican).
Ambos expedientes, que estaban previstos para la última sesión ordinaria de julio, fueron retirados a última hora del orden del día para terminar de ultimar trámites técnicos, trasladando el debate y la votación final al próximo día 3 de septiembre.
Aval estatal de 45 millones
El asunto con mayor volumen de inversión es la creación de un muelle adosado al Dique Reina Sofía Sur. Pese a que el expediente se retiró provisionalmente de la sesión del puerto, el proyecto ha recibido recientemente el impulso definitivo con la autorización del Consejo de Ministros.
El Estado ha dado el visto bueno al Ministerio de Transportes y Movilidad Sostenible para que el recinto portuario de Las Palmas pueda contratar las obras por un valor estimado de 45,3 millones de euros (sin IGIC).
Esta actuación clave permitirá a la dársena capitalina ganar 335 metros de línea de atraque, con un calado de 20 metros, e incorporar una nueva explanada de 16.000 metros cuadrados destinada al tráfico de mercancía general.
El acuerdo en el Consejo extraordinario de septiembre permitirá aprobar formalmente el expediente y dar apertura inmediata al procedimiento de licitación, delegando en la presidenta las decisiones necesarias para dar celeridad a la tramitación del correspondiente concurso público.
Un informe pendiente
El segundo gran tema que se resolverá a la vuelta del verano es la transmisión a Astican de la concesión de dominio público que Hamilton y Compañía S.A. tiene en el Reina Sofía.
Se trata de una parcela estratégica de más de 8.000 metros cuadrados en el Área Funcional 6 destinada a reparaciones navales y terminal polivalente, en concreto para el movimiento de graneles sólidos no alimentarios, como la barita, la bentonita y el cemento, materiales habituales en la industria offshore. Esa es la línea de negocio autorizada en ese tramo del muelle, con calado de sobra para recibir a las plataformas y los buques perforadores que llegan a la bahía.
En este caso, la retirada del expediente respondió a un ejercicio de cautela administrativa: la Autoridad Portuaria aplazó la decisión ante la falta de un informe clave sobre posición de dominio. La institución ha preferido contar con todas las garantías técnicas que analicen el impacto de la operación sobre la libre competencia y la concentración del mercado portuario antes de autorizar el traspaso definitivo.
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