Imagen del pueblo de Igueste de San Andrés / ATLÁNTICO HOY - IRENE CARTAYA
Imagen del pueblo de Igueste de San Andrés / ATLÁNTICO HOY - IRENE CARTAYA

El pueblo de Tenerife con apenas unos cientos de vecinos que atrae a surfistas por una de las mejores olas de la isla

Igueste de San Andrés, en la costa nordeste de Tenerife, atrae a surfistas por una de las olas de izquierda más apreciadas de la isla y por su entorno aislado entre Anaga y el Atlántico

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El pequeño núcleo costero de Igueste de San Andrés, en Santa Cruz de Tenerife, encajado entre montañas y barrancos, se ha convertido en uno de los puntos más apreciados por surfistas que buscan una ola concreta: una izquierda larga, potente y con secciones para distintos niveles.

El auge de las furgonetas camper, las escuelas de surf y los viajes de costa ha multiplicado en los últimos años el interés por lugares como este. Canarias lleva tiempo siendo un territorio clave para quienes practican deportes de ola, pero Igueste conserva algo distinto: no es una playa urbana ni un gran escaparate turístico, sino un rincón aislado donde el surf convive con la vida tranquila de un pueblo marinero.

Una ola con fama entre surfistas

La ola de Igueste aparece en guías especializadas como una de las mejores izquierdas de Tenerife. La web turística oficial de Canarias la describe como un spot situado cerca del pueblo de Igueste de San Andrés, con secciones que permiten elegir distintos tramos según la habilidad del surfista, sin necesidad de entrar siempre en el rompiente principal.

Esa característica explica parte de su fama. En una misma zona pueden coincidir surfistas con experiencia, que buscan paredes más exigentes y maniobras potentes, y otros deportistas que prefieren secciones más asequibles cuando las condiciones lo permiten.

El fondo de piedra y la forma del litoral ayudan a que se generen olas con recorrido y fuerza. En determinados días, la ola puede levantar paredes limpias y secciones más huecas, de esas que convierten una sesión en algo difícil de olvidar para quien sabe leer bien el mar.

No es solo surf: también bodyboard

Aunque el surf suele llevarse el protagonismo, Igueste también atrae a quienes practican bodyboard. La configuración de la ola, el fondo rocoso y la energía del Atlántico hacen que el spot tenga interés para diferentes modalidades de deslizamiento.

Eso sí, no es un lugar para confiarse. Como ocurre en muchos puntos de la costa norte y nordeste de Tenerife, las condiciones pueden cambiar rápido y el fondo de piedras exige prudencia. Antes de entrar al agua conviene observar, preguntar a gente local, revisar la marea y valorar el nivel real de cada persona. En surf, el entusiasmo no siempre basta. Igueste puede parecer una postal tranquila desde fuera, pero cuando el mar trabaja con fuerza, la experiencia y el respeto por el entorno son imprescindibles.

Mejor época

Las referencias especializadas apuntan a que Igueste ofrece olas consistentes, especialmente durante el invierno, y que su arrecife de izquierda funciona bien con determinadas condiciones de marea. De forma general, muchos surfistas encuentran mayor regularidad entre los meses de otoño, invierno y primavera, cuando llegan más marejadas al Atlántico norte. Aun así, como ocurre en cualquier spot, no basta con mirar el calendario: mandan el viento, la dirección del swell, la marea y el tamaño del mar.

Por eso, quienes se acerquen desde otros puntos de Tenerife suelen revisar antes la previsión. Igueste puede regalar una buena sesión, pero también puede ofrecer un día demasiado pequeño, demasiado movido o con condiciones poco adecuadas para determinados niveles.

Imagen de la ola de Igueste de San Andrés / HOLA ISLAS CANARIAS
Imagen de la ola de Igueste de San Andrés / HOLA ISLAS CANARIAS

Un pueblo aislado junto al mar

Parte del encanto de Igueste está en el camino. El pueblo se encuentra al final de una carretera que sale desde la zona de San Andrés y se adentra hacia un valle estrecho, rodeado de montañas. La distancia por carretera desde Santa Cruz de Tenerife ronda los 16 kilómetros, según referencias de rutas.

Ese aislamiento geográfico ha ayudado a conservar su carácter. Igueste no tiene la sensación de un destino masivo. Sus casas, el barranco, la costa negra y la presencia constante del mar construyen una imagen muy distinta a la de otras zonas más abiertas y turísticas de la isla. El núcleo mantiene una escala pequeña, con apenas unos cientos de habitantes. Datos recogidos en indicadores de la Reserva de la Biosfera de Tenerife situaban la población de Igueste de San Andrés en torno a 550 vecinos.

Un enclave rural dentro de Santa Cruz

Aunque pertenece al municipio de Santa Cruz de Tenerife, Igueste se siente lejos de la ciudad. Su relación con la capital es administrativa, pero su ritmo tiene mucho más que ver con los pueblos costeros de Anaga: silencio, mar, barrancos, casas blancas y vida pegada al territorio.

La zona conserva un aire rural y marinero que la diferencia de otros enclaves del litoral santacrucero. No hay grandes avenidas ni una oferta turística masiva. Quien llega hasta allí lo hace normalmente con una intención clara: surfear, caminar, pescar, bañarse si el mar lo permite o simplemente descubrir un rincón menos evidente de Tenerife.

También es un buen punto de partida para rutas y paseos vinculados al entorno del Macizo de Anaga, uno de los grandes pulmones naturales de la isla. Esa combinación entre montaña y costa explica por qué Igueste atrae tanto a deportistas como a visitantes que buscan un paisaje más salvaje.

Cómo llegar a Igueste de San Andrés

Para llegar desde Santa Cruz, lo habitual es tomar dirección a San Andrés y continuar hacia Igueste por la carretera que bordea el litoral y se introduce después hacia el valle. El trayecto es corto en kilómetros, pero conviene hacerlo sin prisa porque la vía es estrecha en varios puntos y el entorno invita a conducir con calma. Desde San Andrés, la distancia es de apenas unos kilómetros, pero el cambio de paisaje es notable. En pocos minutos se deja atrás el ambiente de Las Teresitas y se entra en una zona mucho más recogida, marcada por laderas, curvas y vistas al océano.

Para quienes vayan a surfear, es importante tener en cuenta el aparcamiento, el material y el respeto al entorno. Igueste no es una playa preparada como un gran centro deportivo, sino un pueblo pequeño que recibe visitantes en busca de olas. La convivencia con los vecinos y con otros usuarios de la costa es parte de la experiencia.

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