Mientras Europa acelera sus inversiones en seguridad y defensa en respuesta al nuevo escenario geopolítico internacional, parte de las tecnologías que marcarán los conflictos del futuro se investigan en Canarias. La compañía tecnológica española Arquimea, que cuenta en Tenerife con uno de sus principales centros de I+D, ha aprovechado la celebración de Eurosatory 2026, la mayor feria de defensa terrestre y seguridad de Europa, para presentar una nueva generación de sistemas autónomos destinados a combatir drones, proteger infraestructuras estratégicas y operar en entornos navales cada vez más complejos.
La empresa mantiene en el Parque Científico y Tecnológico de Tenerife, en La Laguna, el Arquimea Research Center, donde más de 140 investigadores trabajan en ámbitos como la inteligencia artificial, la robótica, la computación cuántica y las tecnologías avanzadas. Ese conocimiento se traduce posteriormente en desarrollos aplicados a sectores tan diversos como el espacio, la industria o la defensa, uno de los mercados que más crece actualmente en Europa.
Feria en París
La presencia de la compañía en la feria celebrada en París refleja precisamente esa evolución. Arquimea ha presentado una nueva capacidad de defensa aérea autónoma diseñada para responder a la proliferación de drones y enjambres de sistemas no tripulados, una amenaza que se ha convertido en una de las principales preocupaciones de los ejércitos occidentales tras los conflictos de los últimos años.
El sistema se basa en una arquitectura multicapa capaz de detectar, identificar, seguir e interceptar amenazas aéreasmediante diferentes tipos de interceptores autónomos coordinados entre sí. La tecnología combina sensores, sistemas de vigilancia y algoritmos de inteligencia artificial que permiten seleccionar la respuesta más adecuada en función del tipo de amenaza detectada.
Actuación coordinada
La solución incorpora varias plataformas especializadas que amplían progresivamente el perímetro de protección. Entre ellas se encuentran distintos modelos de la familia Q-SLAM, concebidos para actuar frente a objetivos de medio alcance, amenazas de alta velocidad o intervenciones de máxima precisión. A ellos se suma el Q-FOX, diseñado para neutralizar amenazas especialmente dinámicas mediante velocidades superiores a los 600 kilómetros por hora.
La principal novedad reside en la capacidad de estos sistemas para actuar de forma coordinada, incluso en configuraciones de enjambre, permitiendo hacer frente simultáneamente a múltiples objetivos. El sistema puede integrarse además en plataformas terrestres y en arquitecturas avanzadas de combate conectadas digitalmente.
Junto a esta apuesta por la defensa aérea, la compañía ha mostrado también sus nuevos desarrollos para el ámbito marítimo, un escenario de especial interés para un territorio insular como Canarias y para las estrategias de vigilancia y protección de infraestructuras críticas en el Atlántico.
Vigilancia marítima
La gran novedad ha sido la presentación de Kronos Mini, una plataforma naval autónoma capaz de navegar en superficie y realizar inmersiones de corta distancia durante una misma misión —un dron naval lanzable desde tubos de torpedos y capaz de sumergirse para atacar—. El sistema puede emplearse en labores de vigilancia marítima, reconocimiento, inteligencia, protección de instalaciones estratégicas o incluso como munición merodeadora naval.
Con apenas dos metros de eslora, propulsión eléctrica y capacidad para ser lanzado desde tubos lanzatorpedos estándar, el vehículo puede operar tanto de manera independiente como integrado en enjambres coordinados de plataformas no tripuladas.
Vigilancia de rutas
Arquimea también ha mostrado S-WISE, un sistema autónomo capaz de actuar tanto en superficie como bajo el agua. La plataforma incorpora capacidades avanzadas de vigilancia, reconocimiento y detección mediante inteligencia artificial, ampliando la capacidad de observación y respuesta frente a amenazas emergentes en el entorno marítimo.
La combinación de ambos sistemas busca ofrecer a las fuerzas navales una visión integrada del espacio marítimo, mejorando la vigilancia de rutas, infraestructuras y zonas sensibles mediante plataformas capaces de operar con un alto grado de autonomía.
NASA, ESA, OTAN...
Estas capacidades forman parte de la estrategia de crecimiento de una compañía que ya trabaja con organismos internacionales como la NASA, la Agencia Espacial Europea (ESA), ministerios de Defensa y fuerzas armadas de países integrados en la OTAN. En el ámbito espacial, ARQUIMEA participa además en el desarrollo de componentes y sistemas para satélites, consolidando una actividad que combina investigación científica, industria avanzada y tecnología aplicada.
El crecimiento del negocio de defensa también ha llevado a la empresa a reforzar recientemente su capacidad industrial. La compañía ha invertido más de 10 millones de euros en nuevas instalaciones que superan los 12.000 metros cuadrados, desde las que prevé alcanzar capacidades de producción de hasta 1.000 drones al mes para atender la creciente demanda internacional.
Papel de Canarias
Más allá de las cifras y de los nuevos productos presentados en París, la presencia de Arquimea en Eurosatory vuelve a situar el foco sobre el papel que Canarias está adquiriendo en sectores de alto valor añadido vinculados a la innovación tecnológica. Aunque la fabricación industrial y la división operativa de defensa se concentran en Torrejón de Ardoz (Madrid), el centro de investigación de Tenerife se ha convertido en una de las piezas clave de una compañía que desarrolla tecnologías llamadas a tener protagonismo tanto en la exploración espacial como en algunos de los sistemas de seguridad y defensa más avanzados de Europa.
En un momento en el que las administraciones públicas buscan diversificar la economía canaria más allá del turismo, la actividad de empresas como Arquimea evidencia cómo el Archipiélago empieza a ganar peso en industrias intensivas en conocimiento, donde la inteligencia artificial, la robótica y las tecnologías autónomas se perfilan como algunos de los motores económicos con mayor potencial de crecimiento durante la próxima década.
