Si CaixaBank fuera una de las grandes casas de Juego de Tronos, Manuel Afonso probablemente no elegiría el papel del guerrero que empuña la espada, sino el del estratega que estudia el mapa antes de mover una sola pieza. Es, además, una elección que encaja con una de sus grandes aficiones. Ha visto la serie en varias ocasiones y disfruta de esa mezcla de inteligencia, paciencia y capacidad para anticiparse a los acontecimientos que distingue a los personajes llamados a gobernar. No es casualidad. Quienes trabajan con él describen un perfil muy parecido: un directivo que rara vez improvisa, que escucha más de lo que habla y que acostumbra a dejar que los números expliquen la realidad antes de tomar una decisión.
Porque Manuel Afonso pertenece a esa generación de ejecutivos convencidos de que los datos no son un fin, sino una herramienta para construir estrategias sólidas. Tiene una marcada mentalidad analítica, de las que buscan comprender cada cifra para convertirla en decisiones concretas. Sin embargo, quienes lo conocen destacan que esa vocación matemática nunca ha eclipsado el factor humano. Al contrario. Su manera de entender la banca parte siempre de una idea sencilla: detrás de cada balance hay personas, empresas, familias y proyectos de vida.
Esa combinación entre precisión y cercanía explica buena parte de una trayectoria profesional construida íntegramente dentro de CaixaBank, una entidad en la que ha recorrido prácticamente todos los escalones posibles antes de asumir la máxima responsabilidad en Canarias.
Hombre de la casa
Nacido en Las Palmas de Gran Canaria en 1972, Manuel Afonso pertenece a esa rara estirpe de directivos que conocen una organización desde dentro porque han crecido con ella. Es diplomado en Ciencias Empresariales y licenciado en Administración y Dirección de Empresas por la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria, formación que posteriormente completó con programas de alta dirección en dos de las escuelas de negocio más prestigiosas del país, ESADE e IESE.
Su incorporación a CaixaBank se produjo en 1996, cuando comenzó trabajando en la red de oficinas. Aquella etapa inicial, lejos de los grandes despachos y de las responsabilidades corporativas, marcaría profundamente su forma de entender el negocio financiero. El contacto cotidiano con los clientes le permitió descubrir que una entidad bancaria no solo administra dinero, sino también expectativas, incertidumbres y oportunidades. Esa experiencia acabaría convirtiéndose en uno de los pilares de su liderazgo años después.
Desde entonces fue asumiendo nuevas responsabilidades dentro de la organización. Pasó por distintas áreas comerciales, gestionó equipos, profundizó en el negocio de empresas y fue ampliando progresivamente su campo de acción hasta adquirir un conocimiento muy poco habitual del funcionamiento interno de la entidad. Haber recorrido cada uno de esos peldaños le proporciona hoy una visión global de CaixaBank, desde la oficina más pequeña hasta la estrategia corporativa.

Salto a Madrid
Su primera etapa como director territorial en Canarias llegó en 2017, un nombramiento que supuso el reconocimiento a una carrera desarrollada íntegramente dentro de la entidad. Sin embargo, su evolución profesional no terminó ahí. Poco después dio el salto a Madrid para asumir la Dirección Corporativa de la Dirección Comercial de Banca de Empresas y Banca Transaccional, una responsabilidad de ámbito nacional que amplió su conocimiento del sistema financiero español y de las necesidades de las grandes compañías.
Aquella experiencia en la sede central enriqueció su perfil ejecutivo con una perspectiva mucho más amplia del sector. Cuando regresó a Canarias en 2023 para volver a ponerse al frente de la Dirección Territorial, lo hizo con una visión que combinaba el conocimiento del territorio con la experiencia adquirida en uno de los principales centros de decisión de la entidad.
Más de un millón de clientes
Hoy dirige una de las territoriales con mayor peso estratégico de CaixaBank. Su ámbito de actuación abarca las ocho islas y una base superior al millón de clientes, un mercado con singularidades económicas y geográficas que obligan a adaptar continuamente las decisiones empresariales a una realidad muy diferente de la peninsular.
Desde esa responsabilidad impulsa un modelo de banca que intenta equilibrar la transformación tecnológica con la cercanía física, consciente de que Canarias continúa necesitando una red de oficinas capaz de atender tanto a las grandes empresas como a los autónomos, los pequeños negocios y las familias. Esa vocación de proximidad constituye uno de los rasgos que más repite cuando habla del papel de la entidad en el Archipiélago.
Quienes trabajan con Manuel Afonso destacan precisamente esa accesibilidad poco habitual en cargos de alta dirección. Su estilo rehúye los artificios y las jerarquías excesivas. Prefiere generar confianza antes que imponer autoridad y entiende el liderazgo como una tarea compartida, basada en la colaboración y en la capacidad de hacer crecer a los equipos.
Ese carácter cercano convive con una enorme disciplina profesional. Es un trabajador constante, metódico y especialmente exigente consigo mismo. Los números ocupan una parte importante de su jornada, pero nunca pierden su dimensión práctica: sirven para orientar decisiones, detectar oportunidades y anticiparse a los cambios del mercado.
Del surf al running
Fuera del trabajo aparece un perfil mucho más relajado. Durante su juventud encontró en el surf una de sus grandes pasiones y siempre que podía buscaba un hueco para escaparse al mar. Aquella afición convivía con una sólida trayectoria académica, reflejo de una personalidad inquieta que nunca entendió el estudio como un obstáculo para disfrutar de aquello que le apasionaba.

Con el paso del tiempo cambió la tabla por las zapatillas de deporte. Practica running de forma habitual y encuentra en los paseos por la playa una manera de desconectar de la intensa actividad profesional. También es un declarado amante de los animales y un viajero convencido. Conocer otros países y otras culturas forma parte de esa curiosidad permanente que intenta trasladar después a su manera de dirigir.
En su vida privada existe, sin embargo, un eje que está por encima de cualquier otro. Su familia ocupa el centro de todo.Junto a su esposa, Dunia, ha construido un hogar en el que sus tres hijos representan el mejor refugio frente al ritmo de una responsabilidad ejecutiva que exige disponibilidad permanente. Con ellos comparte buena parte de su tiempo libre y también descubre nuevas referencias culturales.
Clásicos y Bad Bunny
Por eso en sus listas de reproducción conviven clásicos como Bruce Springsteen o Queen con artistas contemporáneos como Bad Bunny, influencia directa de los gustos musicales de sus hijos. Una mezcla generacional que resume bastante bien su personalidad: alguien que respeta la tradición sin dejar de prestar atención a lo que viene detrás.
En una época en la que muchas carreras directivas se construyen a base de cambios constantes de empresa, la de Manuel Afonso representa justamente lo contrario. Su historia es la de un profesional que ha crecido dentro de la misma organización durante casi tres décadas, aprendiendo el negocio desde sus cimientos hasta alcanzar la máxima responsabilidad de CaixaBank en Canarias.
No hay atajos en ese recorrido. Tampoco grandes golpes de efecto. Solo una suma constante de trabajo, preparación, conocimiento del territorio y una manera de entender el liderazgo que combina la precisión de los datos con la cercanía hacia las personas. Quizá por eso, si realmente existiera una casa financiera en el universo de Juego de Tronos, Manuel Afonso seguiría prefiriendo la estrategia al ruido de la batalla. Porque sabe que las victorias más duraderas casi nunca se consiguen levantando la voz, sino tomando la decisión correcta en el momento preciso.



