Silken Hoteles ha reactivado su interés por Canarias y mantiene negociaciones para incorporar dos hoteles urbanos en las capitales de Tenerife y Gran Canaria, según confirman fuentes del sector. El movimiento se produce después de que la compañía perdiera en 2025 el histórico hotel Atlántida en Santa Cruz de Tenerife, que pasó a ser gestionado por Eurostars, dentro de una operación corporativa que supuso un duro ajuste de su cartera en España.
La operación canaria, aún en fase de negociación, contempla establecimientos de cerca de 100 habitaciones tanto en Santa Cruz como en Las Palmas de Gran Canaria. El objetivo es recuperar presencia en plazas estratégicas y reforzar el segmento urbano, una línea que la cadena considera clave para su crecimiento a medio plazo.
Cuatro nuevos proyectos
Este interés por Canarias se enmarca en un plan de desarrollo más amplio con horizonte 2026, que incluye al menos cuatro proyectos ya definidos. Dos de ellos se ubican en Marruecos, mercado en el que Silken anunció el año pasado su desembarco con hasta siete hoteles. En 2026 abrirá un establecimiento de 125 habitaciones en Cabo Negro, destino turístico de costa cercano a Tetuán, bajo régimen de gestión, y otro de 105 habitaciones en Casablanca, que explotará en alquiler.
La internacionalización se completa con Portugal, donde la cadena estrenó en septiembre de 2025 el Silken Mezio National Park, un hotel de cuatro estrellas situado en el Parque Nacional de Peneda-Gerês, en la localidad de Soajo (Arcos de Valdevez). Además, mantiene un nuevo proyecto en cartera en Portalegre, todavía sin fecha pública de apertura.
Paso a Eurostars
El giro estratégico llega tras uno de los episodios más complejos para Silken en los últimos años. En septiembre de 2025 perdió un paquete de nueve hoteles con 1.654 habitaciones en España, propiedad al 50% de Pygmalion Capital y de CBRE Investment Management, que finalmente fue adquirido por Hotusa y pasó a ser operado por Eurostars Hotel Company. La salida de esos activos redujo en torno a un 45% su parque alojativo y afectó a destinos como Sevilla, Madrid, Bilbao, San Sebastián, Santa Cruz de Tenerife, Valladolid, Ciudad Real y Santander, provocando además la salida de cinco plazas clave.
Pese a ese ajuste, la cadena recuperó presencia en Bilbao con la incorporación del hotel Sirimiri y mantiene su ambición de volver a ciudades como Madrid y Sevilla, aunque reconoce la elevada competencia y las dificultades de acceso en ambos mercados. En este contexto, Canarias aparece como una oportunidad prioritaria, tanto por la estabilidad de la demanda como por el atractivo de las dos capitales para el turismo urbano y de negocios.
Crecimiento del 6,5%
En el plano económico, Silken cerró 2025 con una evolución positiva de su negocio comparable, con un crecimiento del 6,5% en los hoteles que permanecieron en cartera. Los nueve establecimientos perdidos generaban en conjunto unos 60 millones de euros de facturación, lo que sitúa las ventas totales del grupo en torno a los 125 millones, ligeramente por debajo de los 131,3 millones del ejercicio anterior. La rentabilidad, sin embargo, se reforzó, con un ebitda de 15 millones de euros, un 50% más que en 2024.
Con estos números, Silken encara 2026 con una hoja de ruta clara: crecer fuera, recomponer posiciones en España y volver a Canarias, donde la negociación de hoteles en Santa Cruz de Tenerife y Las Palmas de Gran Canaria marca el primer paso de su regreso.
