El año empezó con un mal sabor de boca en Gran Canaria. El incendio en una vivienda de Santa Lucía de Tirajana al que los bomberos tardaron 40 minutos en llegar porque salieron desde el parque de Arinaga (Agüimes) resucitó el debate sobre la gestión de las emergencias en la Isla. Expertos del sector apuntan que el plan de Tenerife podría ser un modelo a seguir.
La clave para entender el asunto está en el Consorcio de Emergencias, una figura que empezó a proliferar allá por los años 90 en toda España para unir los servicios de los ayuntamientos e ir todos a una. La tendencia llegó hasta el Archipiélago y en 2001 todos los municipios de Gran Canaria decidieron firmar un documento para cooperar con unidad si fuera necesario.
Los inicios
Todo parte del plan de seguridad canario elaborado en 1997. Aquel documento estaba compuesto por cuatro pilares: la creación del 112, fundar la Academia Canaria de Seguridad, que existiera la Policía Autonómica y diseñar un plan para los bomberos. En ese momento, las islas capitalinas empezaron a trabajar para crear sus propios consorcios donde unificarlos.
En el 2001 lo consiguieron. Todos los municipios —excepto Santa Cruz de Tenerife, que más tarde se sumaría— se juntaron en su respectiva isla para que los bomberos actuaran de forma conjunta. Hasta ahí todo bien, pero en 2003 la cosa cambió: Las Palmas de Gran Canaria y San Bartolomé de Tirajana abandonaron el Consorcio y reclamaron las competencias.
Parque de Tunte
Desde ese momento, ambos ayuntamientos tienen su propio cuerpo de bomberos —la legislación lo permite—. Ahí se empezó a fraguar el caos en el servicio porque no se aprobó un modelo definido que permita la comunicación efectiva entre los agentes del municipio sureño, la capital y los del Consorcio de Emergencias del Cabildo de Gran Canaria.
Tenerife, en cambio, sí mantuvo el Consorcio unido con los 31 municipios. El inconveniente en Gran Canaria, según han denunciado los propios bomberos, es que la coordinación entre los tres cuerpos es complicada. A esto se une que el parque de Tunte está cerrado al ser propiedad del Cabildo Insular y estar en territorio de San Bartolomé de Tirajana.
"Tecnología anticuada"
Expertos consultados por Atlántico Hoy ponen el foco también en la falta de plantilla que ha acarreado el cuerpo de bomberos del Consorcio. Además, señalan que la división perjudica en especial a San Bartolomé de Tirajana porque, aunque se ha modernizado, “hasta hace unos cinco años era un parque absolutamente obsoleto con personal poco formado”.
Además, apuntan, utilizaba “una tecnología muy anticuada”. Ponen sobre la mesa que un buen ejemplo en el que fijarse es el modelo de Tenerife, donde cuentan con un consorcio al que están todos los ayuntamientos unidos —-como en sus orígenes—. “Tienen una Consejería de Seguridad y una Dirección Insular de Seguridad y Emergencias”, detallan.
15 millones de remanentes
En conclusión, indican, “Tenerife tiene una política de atención ciudadana en materia de emergencias y el Cabildo de Gran Canaria no la tiene”. Relatan que en su momento la gestión fue distinta, pero todo desapareció en el año 2009. Critican también que haya habido “dejadez” a pesar de contar con 15 millones de euros de remanentes en el Consorcio.
Además, defienden que en cada parque de bomberos debe haber al menos 25 agentes para que pueda funcionar con eficacia —algo que, dicen, no ocurre a día de hoy—. Apuntan que Gran Canaria debería contar con una agencia insular pública de emergencias donde estén todos los municipios incluidos y ningún ayuntamiento pueda negarse a enviar sus bomberos.
Unidad y firmeza
La clave, dicen, está en la unidad y una autoridad firme para tomar decisiones. Incluyendo incendios forestales y salvamento en playas. Además, indican la importancia de crear una escuela insular de emergencias que formaría a todos los bomberos, voluntarios de Protección Civil y gente de playas. Así como modificar el plan insular de emergencias de Gran Canaria.
“Ahora mismo no hay nadie que lleve una política de seguridad y emergencias en el Cabildo Gran Canaria, aunque podría tener un consorcio o una agencia insular modélica de envidia”, exclaman. “En Tenerife sí están haciendo cosas, ahora van a montar un centro insular de coordinación”. En Gran Canaria se diseñó hace más de una década, pero no quedó en nada.
Voluntariado
Sostienen que el Gobierno de Canarias “ha adoptado una decisión muy interesante, oportuna y apropiada con el planteamiento de crear una agencia canaria de emergencias”. Podría ayudar, afirman, a coordinar todos los servicios y que las islas no capitalinas puedan estar mejor atendidas.
También resaltan el modelo de voluntariado que existe en otros países de Europa para zonas rurales con gente desplegada cerca que pueda actuar con rapidez.
Por último, insisten en que Gran Canaria debería contar con un mando único para las emergencias —sin ayuntamientos que estén fuera— y así los ciudadanos de, por ejemplo, San Bartolomé de Tirajana y Las Palmas de Gran Canaria, no pagarían doblemente por el servicio de bomberos.
