Veneguera vuelve a estar en el centro del debate político, medioambiental y judicial en Gran Canaria. Mientras la Fiscalía y el Seprona investigan los movimientos de tierras, las alteraciones del cauce del barranco, los daños a los yacimientos y las obras ejecutadas en la playa por el grupo Lopesan, la firma de diseño y arquitectura Jordi Hans Design ha vuelto a situar en el escaparate global el proyecto Eco-Explora: una propuesta de eco-resort, parque ecológico y centro de interpretación ideada para el emblemático valle del municipio de Mogán.
Detrás de esta marca con sede en Suecia se esconde una propuesta de acento local. Lo que ahora se presenta como turismo sostenible internacional surgió en 2008 como el proyecto fin de carrera de Jordi Hans Casadesús Baldursson, titulado en Ingeniería Técnica en Diseño Industrial por la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria (ULPGC).
Escaparate internacional
Aquel trabajo académico inicial, centrado en el desarrollo de la identidad corporativa de un centro ecológico, dio un primer salto a la red en 2017, cuando se publicó formalmente en portales especializados de arquitectura como Archilovers. En esa primera entrega, el proyecto presentaba un diseño gráfico e industrial rudimentario, enfocado esencialmente en esquemas visuales básicos, señalética inicial y la delimitación conceptual del espacio.
Sin embargo, la reciente actualización del concepto por parte del diseñador ha transformado aquel boceto universitario en un caso de estudio completo de branding ambiental y arquitectura de bajo impacto.
La nueva propuesta rediseña la marca, con renderizados de instalaciones livianas, módulos de alojamiento ecológico y un sistema de experiencia pensado para dinamizar el suroeste de Gran Canaria de forma respetuosa con el entorno natural, según las imágenes generadas y las explicaciones del proyecto, actualizado este mismo mes de junio.
Un choque social
La reactivación de Eco-Explora en los escaparates internacionales de diseño llega en un momento de máxima tensión social, con vecinos y colectivos ecologistas que se han movilizado para tratar de parar las obras promovidas por Costa Canaria de Veneguera.
Lopesan, que acaba de recibir 300 millones de euros por la moratoria turística, explota las fincas agrícolas del valle y ejecuta obras desde hace años por fases para "renaturalizar" el barranco. La última, tras los daños de las borrascas, está autorizada por el Ayuntamiento y el Consejo Insular de Aguas, pero los excesos en las actuaciones y la falta de un proyecto integral con calificación ambiental han encendido todas las alarmas.
Hay un proceso penal abierto por daños al patrimonio en 2023, más otras dos investigaciones abiertas en Fiscalía este verano. Entre las actuaciones que indaga el Seprona destacan la construcción de dos puentes para mejorar la conexión de las fincas, el aplanamiento de la playa con maquinaria pesada para hacerla más grande, la modificación del cauce del barranco para sacar el camino natural de las fincas, la tala de vegetación autóctona o más daños al Bien de Interés Cultural (BIC) Cañada de la Mar. El Cabildo de Gran Canaria, de hecho, ha certificado los daños al yacimiento en un informe remitido a la Fiscalía.
La paradoja de Canarias
Lopesan, en cambio, asegura que sus actuaciones se ajustan a los permisos concedidos. Y, en medio del ruido y del eco "¡Salvar Veneguera!", un movimiento ciudadano que décadas atrás salvó el valle de la presión turística, el diseñador Jordi Hans reabre el debate y propone un modelo de intervención con infraestructuras reversibles y no invasivas para explotar el barranco.
Conviene aclarar que Eco-Explora no cuenta con licencias municipales o insulares ni planes de ejecución en firme por iniciativas públicas o privadas: es sólo un proyecto teórico elaborado en la universidad que acaba de actualizarse. Quizá para alimentar el debate de la masificación turística, o sólo para buscar negocio o darse a conocer.
Ahí están, en cualquier caso, las inquietantes imágenes de Hans... Todo muy verde, de madera, todo muy cool, pero sobre uno de los pocos barrancos con playa del sur de Gran Canaria que siguen libres de construcciones turísticas, gracias, entre otras cosas, a su inclusión en el Parque Rural del Nublo y la consideración de Reserva de la Biosfera.
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