Faro de Arinaga / CABILDO DE GRAN CANARIA
Faro de Arinaga / CABILDO DE GRAN CANARIA

El mar pasa factura al Faro de Arinaga: así será su reforma de más de 50.000 euros

La Autoridad Portuaria de Las Palmas acaba de sacar a licitación la rehabilitación exterior de la torre, dañada por el aerosol marino, el viento y la radiación solar

luna moya

El mar es parte inseparable del paisaje del Faro de Arinaga, pero también el principal responsable del deterioro que ahora obliga a intervenir en una de las imágenes más reconocibles de la costa sureste de Gran Canaria.

La Autoridad Portuaria de Las Palmas acaba de sacar a licitación la rehabilitación exterior del faro, situado en el municipio de Agüimes, con un presupuesto que asciende a 50.616 euros con impuestos incluidos. El valor estimado de los trabajos es de 47.304,23 euros y las empresas interesadas podrán presentar ofertas hasta el próximo 15 de octubre.

La intervención no será únicamente una nueva mano de pintura. El proyecto técnico advierte de que la exposición continuada a un ambiente marino “altamente agresivo” ha provocado daños en los revestimientos y elementos de hormigón del fuste, además de deteriorar componentes metálicos de las barandillas y la linterna superior.

El objetivo será sanear esas zonas, tratar los elementos afectados por la corrosión y proteger toda la estructura para que resista mejor las condiciones de la costa.

Daños del mar

La documentación técnica identifica tres grandes factores detrás del deterioro: el aerosol salino, los fuertes vientos característicos de la zona y la elevada radiación solar.

La combinación ha ido degradando los revestimientos exteriores y algunas partes del hormigón de la torre. También existen armaduras afectadas por corrosión y elementos metálicos que necesitan tratamiento.

La actuación está diseñada precisamente pensando en esas condiciones. Los nuevos materiales y pinturas tendrán que estar preparados para soportar radiación ultravioleta, salinidad y condiciones atmosféricas severas.

No se trata, por tanto, de modificar radicalmente la apariencia del faro, sino de recuperar y proteger su envolvente exterior.

El proyecto destaca además la necesidad de garantizar durante los trabajos el correcto funcionamiento de la infraestructura de señalización marítima.

Qué se hará

La primera imagen del proceso será probablemente llamativa: todo el fuste quedará rodeado de andamios para poder trabajar a diferentes alturas.

Después comenzará el picado y retirada de las partes deterioradas de los revestimientos y del hormigón. Las armaduras que presenten corrosión serán limpiadas y tratadas, mientras que las pérdidas de material se repondrán mediante morteros técnicos específicos para reparación estructural en ambientes marinos.

Una vez saneada la torre, se regularizará la superficie exterior y se aplicarán revestimientos y pinturas de alta durabilidad.

También se actuará sobre barandillas, perfiles y elementos metálicos de la linterna superior, que recibirán sistemas antioxidantes para aumentar su resistencia frente a la corrosión.

El proyecto incorpora asimismo la reparación e impermeabilización de la cubierta, además de la gestión de los residuos generados durante las obras.

Tres meses

La licitación establece un plazo de ejecución de tres meses una vez que las obras sean adjudicadas y puedan comenzar.

La ubicación será uno de los condicionantes. El propio proyecto define el faro como una construcción situada en un entorno costero aislado y de difícil acceso, algo que obliga a planificar específicamente el transporte de materiales, los medios auxiliares y la organización de los trabajos.

Además, al intervenir sobre una construcción existente, los técnicos contemplan la posibilidad de que aparezcan daños que no hayan podido ser detectados durante la redacción del proyecto.

Por eso se ha reservado una partida para contingencias que permita actuar si se descubren nuevas patologías durante la obra.

Junto al Cabrón

El faro actual se encuentra en una atalaya de la costa sureste de Gran Canaria, entre Arinaga y la Playa del Cabrón, dentro del espacio protegido ZEC Arinaga.

La actuación afecta a la torre actualmente destinada a señalización marítima, que no debe confundirse con el antiguo edificio del faro situado en sus inmediaciones y destinado posteriormente a usos culturales y recreativos.

Ahora la torre más visible del conjunto afrontará su propia renovación.

Más de 50.000 euros y tres meses de obras para frenar unos daños que tienen precisamente su origen en aquello que da sentido a su existencia: permanecer día tras día frente al Atlántico.

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