Imagen de la carretera donde se acometerán las obras / AH
Imagen de la carretera donde se acometerán las obras / AH

448 vehículos pesados al día: la carretera entre El Toscón y El Hornillo tiene su asfalto al límite

El Cabildo de Gran Canaria ha licitado un contrato de 3,6 millones para arreglar el tramo defectuoso

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marcos moreno

La GC-211, una carretera que conecta la zona de El Toscón (Las Palmas de Gran Canaria) con El Hornillo (Teror), tiene su asfalto al límite. La vía, por la que circulan casi 500 vehículos pesados al día —camiones y guaguas—, acumula diversas deficiencias como un firme en mal estado, señalización defectuosa o un recorrido que no es homogéneo.

Los problemas han sido reconocidos por el propio Cabildo de Gran Canaria. Su consejería de Obras Públicas, en manos de Augusto Hidalgo (PSOE) —quien también es vicepresidente primero— ha sacado a concurso público un contrato valorado en 3,6 millones de euros para arreglar el tramo afectado y garantizar la seguridad de quienes transitan por allí.

Estado crítico

El documento que detalla el proyecto cuenta con un reportaje fotográfico que evidencia la necesidad de actuar cuanto antes: en las imágenes se pueden observar importantes desde grietas hasta baches en la calzada de una carretera estrecha y con un sinfín de curvas. Características que vuelven más sensible la situación que se pretende solventar.

Las obras se llevarán a cabo en el enlace de las GC-211 con la GC-212. En total, el trazado suma 4,4 kilómetros en línea recta atravesando los municipios de Las Palmas de Gran Canaria y Teror. El Cabildo Insular recoge que la idea es acometer una rehabilitación estructural del firme y desarrollar mejoras que den una nueva vida al tramo.

Firme deteriorado

Tras el exhaustivo análisis que se llevó a cabo, constataron —según recoge el texto— un deterioro generalizado entre los P.K. 0+000 y el 2+900. Se han observado fisuras, pérdida en la capa de rodadura, deformaciones o incluso baches. Pero la cosa no queda ahí porque también han detectado una reducción de la capacidad estructural.

Por otro lado, se incluyen varias actuaciones de mejora localizadas que tienen el propósito de corregir elementos que comprometen la funcionalidad y la seguridad vial de la carretera. Un ejemplo es la retirada y reposición de las barreras de seguridad porque en muchos de los casos presentan deterioro o se encuentran ubicadas incorrectamente.

Barreras nuevas

El plan es sustituirlas por nuevos sistemas de contención homologados en una alineación que garantice su funcionalidad y se adapten al trazado real de la vía. “Se procederá a la demolición de todas las cunetas existentes situadas por delante de las barreras, ya que su ubicación compromete la eficacia del sistema de contención y la seguridad del usuario”, dice.

El Cabildo de Gran Canaria sostiene en la memoria justificativa que el estado de la vía ha empeorado en los últimos años debido al aumento de tráfico generado por el desvío de unas obras que se han llevado a cabo en la GC-2. Agravado también, sostiene, por haber incluido una zona clasificada como Tramo de Concentración de Accidentes (TCA).

Tráfico intenso

El volumen de tráfico ayuda a explicar la presión que soporta la vía. Según los datos de aforo de 2022 recogidos en el proyecto, por este punto de la GC-211 circulan unos 4.480 vehículos al día, de los que 448 son vehículos pesados, un 10 % del total. Una intensidad que sitúa este tramo dentro de la categoría de tráfico T2.

En definitiva, la actuación pretende poner fin a las deficiencias acumuladas en la GC-211 y mejorar las condiciones de seguridad y circulación de una vía que presenta problemas tanto en el firme como en algunos de sus elementos de protección. Con la rehabilitación prevista, el Cabildo busca recuperar el estado de la carretera y adaptar sus características a las necesidades actuales del trazado.

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