El pasado prehispánico de Gran Canaria sigue revelando pistas sobre cómo vivían sus primeros habitantes. La arqueología continúa aportando nuevas evidencias que permiten reconstruir las técnicas agrícolas, la vida cotidiana y la tecnología de los antiguos pobladores del archipiélago. Un reciente hallazgo en uno de los enclaves arqueológicos más importantes de la isla abre ahora una nueva línea de investigación sobre cómo se recolectaban los cereales hace más de 900 años.
El descubrimiento se ha producido en un antiguo granero excavado en roca volcánica, un tipo de estructura que los aborígenes canarios utilizaban para almacenar alimentos y protegerlos durante siglos. Gracias al excelente estado de conservación de los materiales, los investigadores han podido identificar marcas microscópicas de uso en herramientas de piedra, algo que está permitiendo reinterpretar algunas de las prácticas agrícolas de los antiguos canarios.
Hallazgo en Bentayga
Un equipo de arqueólogos de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria (ULPGC) ha descubierto en un yacimiento del Roque Bentayga una colección de 46 herramientas líticas, entre las que destaca una pieza nunca documentada hasta ahora en el archipiélago: una lasca de basalto que pudo ser utilizada como hoz para cosechar cereales.
El hallazgo se produjo en una cueva utilizada como granero entre los siglos X y XII-XIII, situada en el municipio de Tejeda. Posteriormente, este espacio fue reutilizado como lugar de enterramiento colectivo.
Entre las herramientas recuperadas aparecen picos de traquita empleados para excavar cuevas en toba volcánica, lascas de basalto utilizadas para trabajar pieles y filos de diferentes rocas volcánicas que habrían servido para cortar carne hace más de 900 años.
Tecnología aborigen
Los primeros pobladores de Canarias, procedentes del norte de África durante la época del Imperio Romano, tuvieron que adaptarse a un territorio donde no existían minerales metalizables suficientes para fabricar herramientas de hierro o bronce.
Ante la ausencia de metales, desarrollaron una tecnología basada en rocas volcánicas, como basalto, traquita, fonolita u obsidiana. Con estos materiales elaboraban picos, cuchillos, raspadores y otros utensilios esenciales para la vida cotidiana.
Las colecciones arqueológicas del Museo Canario o del Museo y Parque Arqueológico Cueva Pintada muestran numerosos ejemplos de este tipo de herramientas. Sin embargo, ninguna de ellas incluía hasta ahora un instrumento claramente asociado a la cosecha de cereales.
Una hoz prehispánica
La investigación, publicada en la revista científica Journal of Archaeological Science: Reports, revela que una de las piezas halladas presenta huellas microscópicas de desgaste producidas por el corte de tallos de cereal.
Este análisis de uso ha sido posible gracias al excelente estado de conservación del granero C008 del Roque Bentayga, que ha preservado los filos de las herramientas durante siglos.
El estudio, firmado por las investigadoras Idaira Brito y Amelia Rodríguez, junto a Jonathan Santana y Jacob Morales, plantea que esta lasca de basalto pudo utilizarse como una especie de hoz para recolectar cereales en los campos.
El hallazgo es especialmente relevante porque las crónicas históricas de la Conquista de Canarias describían que los antiguos canarios recolectaban cebada o trigo arrancando la planta entera o separando las espigas manualmente.
Esta pieza aporta ahora la primera evidencia directa del uso de herramientas líticas para cortar cereales en el archipiélago.
Graneros milenarios
Los graneros excavados en toba volcánica son uno de los elementos más sorprendentes de la arqueología prehispánica en Gran Canaria. Estas estructuras han logrado conservar durante siglos semillas, restos vegetales y otros materiales orgánicos, convirtiéndose en una fuente excepcional de información para los investigadores.
En este caso, la cueva donde se localizaron las herramientas fue reutilizada a partir del siglo XII o XIII como lugar de enterramiento colectivo, donde se depositaban cuerpos amortajados con pieles y juncos.
Este hecho planteó inicialmente otra posibilidad: que las herramientas hubieran sido colocadas allí como ofrenda funeraria.
Sin embargo, los investigadores consideran más probable que se trate de utensilios utilizados en diferentes etapas del lugar, primero para procesar cereales y alimentos almacenados en el granero y, posteriormente, para trabajar pieles y juncos empleados en las mortajas funerarias.
El estudio forma parte del proyecto científico “Origen y evolución del poblamiento humano dentro del ámbito del paisaje cultural de Risco Caído y las Montañas Sagradas de Gran Canaria”, impulsado por el Cabildo de Gran Canaria a través del Instituto para la Gestión del Risco Caído y las Montañas Sagradas de Gran Canaria.
Un trabajo que sigue ampliando el conocimiento sobre la agricultura, la tecnología y la vida cotidiana de los antiguos canarios, y que demuestra que todavía quedan muchas historias por descubrir bajo la roca volcánica de la isla.