La polémica en torno a las actuaciones impulsadas por Costa Canaria de Veneguera, filial del grupo Lopesan, en la playa de Veneguera suma un nuevo episodio. Diversos colectivos ecologistas han denunciado la construcción de un puente sobre el barranco, en la carretera de acceso a la playa, una infraestructura que, a su juicio, supone un nuevo paso en la transformación del entorno mientras el acceso continúa restringido para el público general.
La denuncia fue presentada durante la concentración convocada este viernes en Veneguera, donde decenas de personas reclamaron la paralización de las obras y la protección de este enclave del municipio de Mogán, integrado dentro del Parque Rural del Nublo.
Un nuevo foco de conflicto
Los colectivos sostienen que la construcción del puente y la presencia continuada de maquinaria pesada evidencian que las actuaciones en Veneguera siguen avanzando pese a la creciente controversia administrativa y social generada en torno al proyecto.
A su juicio, esta nueva infraestructura atraviesa el acceso tradicional a la playa y constituye un nuevo elemento de transformación en uno de los últimos paisajes costeros prácticamente intactos de Gran Canaria.
La construcción del puente introduce además un nuevo condicionante en el acceso a la playa. Su altura ya no permitiría el paso de caravanas y autocaravanas hacia la playa. Aunque la pernocta está prohibida en este enclave, la limitación afecta también a quienes utilizan este tipo de vehículos para acceder durante el día y disfrutar de la playa, al impedirles llegar hasta la zona.
Los ecologistas temen que la ejecución de estas obras sea el primer paso hacia una intervención de mayor alcance, con nuevas infraestructuras y una creciente presión urbanística y turística sobre la zona.
"Uno de los últimos paisajes vírgenes"
En el manifiesto leído durante la movilización, los convocantes describen Veneguera como "uno de los últimos paisajes costeros libres y salvajes de la isla", un espacio donde el barranco desemboca en el mar conservando valores naturales, paisajísticos y culturales que consideran únicos en Gran Canaria.
Los colectivos recuerdan que este enclave forma parte de la identidad de muchas generaciones de canarios y defienden que sigue siendo uno de los pocos lugares alejados del turismo masivo, la urbanización y la artificialización del litoral.
Por ello, sostienen que la construcción del puente y el avance de las obras alimentan el temor de que Veneguera termine siguiendo el mismo modelo de transformación que otras zonas del sur de la isla.
"No queremos otro espacio sacrificado"
Los organizadores de la protesta aseguran que no se oponen únicamente a una infraestructura concreta, sino a un modelo de desarrollo que, a su juicio, podría comprometer el futuro del barranco y de la playa.
"No queremos que Veneguera se convierta en otro espacio sacrificado al cemento, a los hoteles, a las carreteras y al beneficio económico de unos pocos", señalaron durante la lectura del manifiesto.
Asimismo, reclamaron la paralización inmediata de las obras y exigieron que Veneguera sea protegida como un paisaje natural, cultural y público "que pertenece a toda la sociedad canaria y a las generaciones futuras".
Una controversia creciente
La denuncia sobre la construcción del puente se suma a la cadena de actuaciones administrativas y denuncias abiertas durante las últimas semanas.
La Dirección General de Costas del Gobierno de Canarias confirmó anteriormente a este periódico que las obras de renaturalización de la playa disponían de autorización administrativa. Sin embargo, el consejero de Medio Ambiente del Cabildo de Gran Canaria, Raúl García Brink, aseguró que la actuación se ejecutó sin el informe preceptivo del Cabildo al tratarse de un espacio natural protegido y afirmó que los agentes de Medio Ambiente aprecian que la intervención se extendió sobre una superficie superior a la inicialmente autorizada.
Además, la Demarcación de Costas ha incoado un expediente sancionador contra Costa Canaria de Veneguera (Lopesan) por las actuaciones desarrolladas en el dominio público marítimo-terrestre, mientras diferentes colectivos ecologistas mantienen sus denuncias sobre el alcance de los trabajos.
Los convocantes concluyeron la movilización haciendo un llamamiento a la ciudadanía para continuar defendiendo Veneguera frente a nuevas intervenciones.
"Veneguera se ama, se respeta y se defiende", proclamaron, insistiendo en que la protección del barranco y de la playa trasciende la cuestión ambiental y afecta también a la memoria colectiva, el acceso público al litoral y la conservación de uno de los paisajes más singulares de Gran Canaria.
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