Frutos de 'Neurada procumbens' enganchados a la suela del zapato / E. MEDINA LORENZO
Frutos de 'Neurada procumbens' enganchados a la suela del zapato / E. MEDINA LORENZO

Una planta invasora se adueña de más de un tercio de las Dunas de Maspalomas: su presencia se dispara en 16 años

Un estudio de la ULPGC constata que la especie pasó de 87 a 149 zonas de la reserva entre 2007 y 2023 y apunta al tránsito de visitantes como una de las vías que favorecen su dispersión

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ariadna

A finales del siglo XIX, enganchada a las pezuñas de los dromedarios llegó la Neurada procumbens a Gran Canaria, donde se asentó en las Dunas de Maspalomas. La planta fue citada por primera vez en este espacio en 1972 y, más de medio siglo después, no solo continúa allí, sino que sigue extendiéndose por la reserva.

Así lo muestra un estudio de investigadores de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria (ULPGC) y el Instituto de Oceanografía y Cambio Global (IOCAG) publicado en Journal of Environmental Management. El trabajo compara su evolución durante 16 años y apunta que su expansión invasora se ha producido por el propio tránsito de visitantes, que pueden transportar sus frutos en sus zapatos sin saberlo, y en el poco movimiento de la arena a causa de los edificios turísticos alrededor. 

Cada vez ocupa más espacio

Los investigadores compararon campañas de campo realizadas en 2007 y 2023, dividiendo la reserva en cuadrículas de 100 por 100 metros. En ese tiempo, la planta pasó de aparecer en 87 cuadrículas a 149, repartidas por áreas que representan el 35,7% del espacio protegido.

Su avance se ha producido sobre todo hacia el sur y también han surgido pequeños núcleos cerca de accesos urbanos. En algunos puntos de las dunas estabilizadas - es decir, que no se mueve la arena - ya se ha convertido en la herbácea dominante.

Cómo se propaga

Pero, ¿cómo se ha propagado esta planta en los últimos años? La especie, originaria de zonas desérticas que se extienden desde el norte de África hasta el oeste de la India, produce unos frutos espinosos capaces de engancharse al pelo de los animales y a las suelas del calzado.

Los científicos analizaron tanto los senderos oficiales e informales de Maspalomas y encontraron una relación entre su presencia y el avance de la especie, especialmente en las zonas recién colonizadas. Y es que los nuevos núcleos de ocupación de la planta, próximos a accesos de senderos, refuerzan la hipótesis de que los visitantes pueden trasladar los frutos adheridos al calzado y depositarlos en otros puntos de la reserva sin darse cuenta. 

Gráfico que muestra la expansión de la planta invasora en los últimos años / E. MEDINA LORENZO
Gráfico que muestra la expansión de la planta invasora en los últimos años / E. MEDINA LORENZO

Los dos causantes 

Sin embargo, este medio de transporte de las semillas tiene su propia paradoja. Aunque el tránsito humano puede ayudar a los frutos a llegar de un lado a otro, el pisoteo también puede dificultar que germinen justo encima de los caminos. Los investigadores encontraron semillas acumuladas en senderos sin llegar a crecer, mientras la planta aparecía de forma abundante pocos metros más allá.

De hecho, el principal factor que determina su expansión no son los visitantes, sino la movilidad de la arena. Neurada procumbens tiene más dificultades para asentarse donde las dunas se desplazan constantemente y prospera mejor sobre superficies estabilizadas.

Maspalomas presenta un problema con la urbanización y las infraestructuras turísticas. Han alterado la circulación del viento y el transporte natural de la arena. Si algunas zonas siguen perdiendo esa movilidad, la planta encontrará cada vez más terreno favorable para extenderse.

Incluirla en el catálogo de invasoras

En cuanto a su papel como planta invasora, los autores también han observado una menor presencia de otras herbáceas allí donde Neurada procumbens alcanza una gran abundancia, aunque advierten que todavía no se ha estudiado de manera específica hasta qué punto está desplazando a la vegetación propia de Maspalomas.

Y además, a pesar del panorama de su avance en la reserva, la especie no figura actualmente en el Catálogo Español de Especies Exóticas Invasoras. Es por ello que los investigadores recomiendan incorporarla para facilitar medidas de vigilancia, control y erradicación, entre ellas la retirada de ejemplares durante la floración y un seguimiento especial de las zonas donde la arena se está estabilizando.

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