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Imagen de un prototipo del tren de Gran Canaria presentado hace más de una década. / AH

El tren de Gran Canaria logra el permiso ambiental, pero con nuevas condiciones

El tren de Gran Canaria logra el aval ambiental tras años de bloqueo, pero queda sujeto a vigilancia continua, condicionantes técnicos y dudas sobre su impacto territorial y energético

La Declaración de Impacto Ambiental (DIA) del tren de Gran Canaria avala la infraestructura entre Las Palmas de Gran Canaria y Maspalomas, pero introduce control permanente, advierte sobre la acumulación de parques eólicos y pone el foco en el frente marítimo de San Telmo.

El proyecto del tren entre Las Palmas de Gran Canaria y Maspalomas ha superado uno de sus principales obstáculos administrativos con la aprobación de su Declaración de Impacto Ambiental (DIA), un paso decisivo que permite avanzar hacia su ejecución tras años de tramitación.

La resolución del Cabildo de Gran Canaria concluye que no se prevén efectos adversos significativos sobre el medio ambiente, siempre que se cumplan las medidas correctoras y los condicionantes establecidos, lo que valida la viabilidad ambiental del proyecto.

Macroproyecto real

Sin embargo, el contenido del documento dibuja un escenario más complejo del que ha predominado en el discurso institucional. El tren no es solo una línea ferroviaria, sino un conjunto de actuaciones que incluyen instalaciones energéticas, subestaciones, talleres, cocheras y sistemas de electrificación, además de infraestructuras auxiliares asociadas.

Esta dimensión convierte la iniciativa en un macroproyecto territorial, con impacto no solo en la movilidad, sino también en el modelo energético y en la ordenación del territorio insular.

Boceto del proyecto del tren de Gran Canaria / AH

Control permanente

Una de las principales novedades es la obligación de crear una Comisión de Seguimiento durante las fases de obra y explotación, una herramienta de control que no había sido destacada hasta ahora en el relato público del proyecto.

El órgano ambiental justifica esta medida por la complejidad y diversidad de las actuaciones, lo que implica que el desarrollo del tren estará sometido a vigilancia continua.

Impacto eólico

El proyecto incorpora un parque eólico de autoconsumo en Monte Piletas, destinado a abastecer energéticamente la infraestructura ferroviaria. Aunque esta solución se ha presentado como sostenible, la DIA introduce un matiz relevante.

Los informes técnicos señalan la existencia de otros parques eólicos proyectados en el entorno, algunos a escasa distancia, lo que obliga a analizar el impacto de forma acumulativa. Esto sitúa el componente energético como uno de los puntos más sensibles del proyecto.

Frente marítimo

Otro de los aspectos que gana peso en la evaluación es el relleno previsto en el frente marítimo de San Telmo, en la capital grancanaria, para el que se ha requerido un análisis ambiental específico.

Se trata de una actuación con implicaciones directas sobre el litoral urbano, que hasta ahora había tenido un papel secundario en el debate público, pero que emerge como uno de los focos de atención ambiental.

Cambios recientes

La DIA también refleja que el proyecto ha sido objeto de modificaciones y ajustes técnicos continuos entre 2023 y 2025, incorporando nuevos estudios sobre paisaje, patrimonio, electrificación e integración ambiental.

A pesar de estos cambios, el órgano ambiental concluye que no generan efectos adicionales significativos, por lo que no ha sido necesario repetir el proceso de información pública.

Paso clave

La aprobación ambiental supone un avance determinante para una infraestructura valorada en torno a los 2.000 millones de euros y considerada estratégica para la movilidad de Gran Canaria.

No obstante, el documento deja claro que el tren avanza con condiciones: más control, más exigencias y con impactos que amplían su alcance más allá del transporte.