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Una planta desaladora vertiendo salmuera al mar./ ARCHIVO

El Hierro planifica una desaladora en una ubicación "incompatible" que plantea "usos prohibidos"

El proyecto planteado por el Cabildo herreño pretende colocar la infraestructura en el Monumento Natural Las Playas, dentro de la Zona de Especial Conservación del Risco de Las Playas

El proyecto para levantar una desaladora en la zona de Los Cardones–Las Playas (Valverde, El Hierro) ha chocado con un obstáculo antes incluso de empezar: el área de Biodiversidad del Cabildo de El Hierro considera que la actuación es “ambientalmente incompatible” porque se ubica en un espacio protegido donde las normas “prohíben expresamente” instalaciones como una desaladora o grandes conducciones de agua.

El informe sectorial sobre el proyecto de desaladora afirma que este contempla “usos prohibidos (nueva edificación, desaladora, grandes conducciones, movimientos de tierra y alteración del relieve)”, lo que lo sitúa, directamente, fuera del marco de protección del Monumento Natural de Las Playas y del resto de espacios afectados.

Una desaladora en pleno territorio protegido

La estación proyectada es una instalación de desalación con tres líneas de ósmosis inversa y una capacidad máxima de 5.400 metros cúbicos al día, con captación mediante sondeos y evacuación de salmuera, además de todas las infraestructuras asociadas. Es decir, no es una infraestructura menor.

El problema es el lugar. El expediente señala que la mayor parte de las actuaciones se localizan dentro del Monumento Natural Las Playas (H-5), un entorno protegido por su valor paisajístico y ecológico.

A esa figura se suma otra todavía más delicada en términos europeos, y es que el proyecto se desarrolla mayoritariamente en la Zona de Especial Conservación del Risco de Las Playas (Red Natura 2000) y se sitúa a unos 200 metros de la Zona de Especial Protección Ambiental de El Hierro.

Biodiversidad pone el freno

El Departamento de Biodiversidad del Cabildo, en su informe, apunta a la contradicción principal: el proyecto entra en un espacio donde la normativa de conservación veta exactamente lo que se pretende construir.

“Las Normas de Conservación prohíben expresamente la instalación de nuevas edificaciones, desaladoras, depósitos y grandes conducciones de transporte de agua", expresa el órgano. El informe especifica que “se concluyó que la actuación era ambientalmente incompatible con los fines de protección del Monumento Natural de Las Playas y del resto de espacios protegidos afectados, al contemplar usos prohibidos (nueva edificación, desaladora, grandes conducciones, movimientos de tierra y alteración del relieve)…”

El Sabinar, en el centro del riesgo ecológico

“En las inmediaciones existe el Hábitat de Interés Comunitario de bosques endémicos de Juniperus", continúa Biodiversidad, yavisa de lo que implica intervenir en un entorno así: “Se deben evitar alteraciones del relieve, movimientos de tierra y actividades que generen erosión.”

La amenaza no es teórica. El propio documento recoge que: “La ejecución del proyecto podría suponer una afección negativa al hábitat protegido, al modificar su estructura, cobertura y condiciones naturales, con riesgo de impactos significativos”.

Una obra de alto impacto físico

La desaladora no va sola, ya que el plan incluye impulsar agua desde Las Playas hasta Las Casas, salvando un desnivel enorme.

La conducción proyectada asciende desde la cota de altitud de 80 metros hasta 950, con un recorrido de más de 2,5 kilómetros, a través de un territorio donde el trazado se ve condicionado por pendientes, barrancos y accesos complejos.

El informe describe tramos con pendientes superiores al 58%, con cruces de barranco, senderos y zonas de difícil acceso, y admite que podría haber cambios en el alineamiento tras el replanteo. Esto no es un detalle técnico, es un aviso de que el proyecto puede exigir movimientos de tierra, aperturas de paso y alteraciones del terreno en un entorno donde precisamente se pide evitarlo.

Captación y salmuera: las dos zonas sensibles del ciclo del agua

El proyecto contempla captación mediante sondeos y el informe sanitario alerta de un posible factor añadido: la proximidad de viviendas que usan pozos absorbentes, lo que obliga a evaluar si puede haber repercusión en la calidad del agua captada.

En el otro extremo está el rechazo salino: la salmuera se evacuaría mediante sondeo filtrante. El expediente reconoce que el efecto potencial más relevante es el incremento de salinidad en el entorno del vertido y exige estudios hidrogeológicos complementarios para justificar la solución.