Edificio central de la Universidad de La Laguna | ULL
Edificio central de la Universidad de La Laguna | ULL

La ULL informa a su personal de que las medidas para controlar el gas radón empiezan a dar resultados

En julio, la ULL ordenó el cierre de 65 espacios por altas acumulaciones de radón e implantó medidas de control en otros 62

Escucha el artículo ahora…

0:00
0:00
Álvaro Oliver González, redactor jefe en Tenerife

La Universidad de La Laguna (ULL) ha informado este jueves a su personal en un correo electrónico de que las medidas adoptadas para controlar la presencia de gas radón en sus instalaciones están empezando a dar resultados. La institución asegura que los informes elaborados por una Unidad Técnica de Protección Radiológica respaldan las actuaciones desarrolladas hasta ahora y confirman la eficacia de algunas de las soluciones aplicadas.

La actualización ha sido comunicada mediante un correo de la Gerencia. En él, la ULL explica que durante los últimos meses ha continuado midiendo las concentraciones de radón, realizando un seguimiento de los espacios afectados y aplicando medidas preventivas y correctoras según la situación de cada dependencia.

Valoración técnica favorable

La Universidad señala que cuenta con el asesoramiento de una Unidad Técnica de Protección Radiológica autorizada por el Consejo de Seguridad Nuclear. Esta unidad está evaluando las mediciones obtenidas, las condiciones en las que se utilizan las instalaciones y las medidas adoptadas por la institución.

“Los informes emitidos aportan una valoración técnica favorable de las actuaciones analizadas y respaldan el enfoque de seguimiento y actuación que estamos desarrollando”, sostiene la Gerencia en su comunicado.

Aún queda trabajo

Según la ULL, estos informes confirman que para valorar la situación de cada espacio hay que tener en cuenta las concentraciones registradas, el tiempo que permanecen allí estudiantes y trabajadores y la evolución de las mediciones. La institución añade que los técnicos han comprobado “la eficacia de medidas ya implantadas, como la ventilación y la monitorización continua”.

La Universidad advierte, no obstante, de que el problema aún no puede darse por resuelto. “Esta valoración favorable no significa que el trabajo haya terminado”, reconoce el correo firmado por la Gerencia.

La ULL continuará realizando mediciones, comprobando la evolución de los espacios y evaluando la eficacia de las medidas aplicadas. También anuncia que seguirá desarrollando las actuaciones preventivas y las obras que resulten necesarias.

 

Radón en las aulas

La ULL inició en octubre de 2025 un programa general para medir la presencia de radón en sus edificios. Para ello distribuyó 1.454 medidores por aulas, laboratorios, despachos, archivos y otras dependencias.

Las mediciones deben prolongarse durante varios meses porque las concentraciones cambian según la época del año, la ventilación y las condiciones atmosféricas. La propia Universidad explicó que los primeros resultados válidos comenzaron a llegar en mayo de 2026, después de mantener los equipos instalados durante al menos tres meses.

A finales de julio, la institución disponía de los resultados correspondientes a 921 medidores. De ellos, 794 —alrededor del 86%— habían registrado niveles inferiores al valor de referencia. Otras 62 dependencias presentaban concentraciones de entre 300 y 500 becquerelios por metro cúbico, mientras que 65 espacios superaban los 500.

Cierre de espacios

La Universidad ordenó el cierre de esos 65 espacios con los niveles más elevados. La mayoría eran despachos, cabinas, archivos y otras dependencias de trabajo, aunque también estaban afectadas algunas aulas y varios laboratorios, especialmente en el Campus de Anchieta.

En los espacios situados entre 300 y 500 becquerelios, la ULL optó por mantener el uso con medidas de ventilación y seguimiento, que son las que ahora comienzan a dar resultados favorables. En las dependencias que superaban los 500 se establecieron desalojos, reubicaciones, teletrabajo y actuaciones constructivas.

Aulas cerradas desde el curso anterior

El problema ya había provocado anteriormente el cierre de varias aulas de la Escuela Superior de Ingeniería y Tecnología. Según representantes estudiantiles citados por Canarias Ahora, en algunas dependencias de la planta baja se habían detectado niveles superiores a 300 becquerelios por metro cúbico desde 2022, aunque las aulas no fueron clausuradas hasta 2025.

Durante el curso 2025-2026, cerca de un millar de estudiantes tuvieron que recibir clase en espacios provisionales del Edificio de Servicios al Alumnado ULL-CajaCanarias. El alumnado denunció que esas salas no reunían las condiciones adecuadas para la docencia y criticó la lentitud de las actuaciones y la falta de información sobre las mediciones.

La Gerencia rechazó entonces estas acusaciones. Defendió que la Universidad había actuado desde que dispuso de resultados válidos y recordó que las mediciones deben mantenerse durante varios meses para ofrecer datos fiables.

La campaña general desarrollada posteriormente permitió comprobar que el problema no se limitaba a las aulas de Ingeniería. Los nuevos resultados llevaron a la ULL a cerrar dependencias en distintos centros y a programar una docena de intervenciones urgentes durante el verano.

Obras de emergencia en Farmacia

Una de las actuaciones más recientes se ha desarrollado en la Facultad de Farmacia. La Universidad adjudicó por la vía de emergencia unas obras destinadas a reducir la presencia de radón en cuatro laboratorios: el laboratorio número 5 y los de Microbiología, Cultivos Celulares y Tecnología Farmacéutica.

El contrato fue adjudicado a Karltec Servicios por 86.169 euros, impuestos incluidos. La empresa presentó la única oferta y los trabajos tenían como fecha prevista de finalización el 10 de septiembre.

Un gas natural que puede acumularse en los edificios

El radón es un gas radiactivo que se produce de manera natural por la descomposición del uranio presente en las rocas y el suelo. No tiene color, olor ni sabor, por lo que solo puede detectarse mediante equipos de medición.

En espacios abiertos se dispersa rápidamente, pero puede introducirse en los edificios a través de grietas, juntas, tuberías y otras aberturas en contacto con el terreno. Tiende a concentrarse especialmente en sótanos, plantas bajas y dependencias con poca ventilación.

Factores clave

La geología del terreno, la permeabilidad del suelo, las características de la construcción y la ventilación del edificio influyen en la cantidad que puede acumularse. Por su origen volcánico, Canarias cuenta con zonas donde existe un mayor potencial de presencia de radón, aunque la única manera de conocer la concentración de un edificio concreto es medirla.

Una intoxicación por radón no es inmediata, ya que el riesgo aparece cuando una persona respira concentraciones elevadas durante periodos prolongados. Al inhalarse, las partículas radiactivas producidas por el radón pueden depositarse en las vías respiratorias y dañar las células pulmonares.

La Organización Mundial de la Salud considera el radón uno de los principales causantes de cáncer de pulmón. El riesgo aumenta con la concentración y con el tiempo de exposición, y es especialmente elevado entre las personas fumadoras.

Niveles de referencia

La normativa española establece actualmente un nivel de referencia de 300 becquerelios por metro cúbico, calculado como promedio anual, tanto para viviendas y edificios públicos como para lugares de trabajo. Cuando se supera esta referencia, deben adoptarse medidas para reducir la concentración o la exposición y realizar nuevas mediciones para comprobar su resultado, según el Real Decreto 1029/2022.

La ventilación puede ser suficiente cuando las concentraciones no son muy elevadas. En situaciones más complicadas pueden ser necesarias soluciones constructivas, como instalar ventilación forzada, sellar las vías de entrada del gas o extraerlo desde el subsuelo.

Añadir AtlánticoHoy como fuente preferida de Google de forma gratuita

Mantente informado con las últimas noticias de actualidad.

Activar ahora