Lagomar en Lanzarote y Almodóvar / AH
Lagomar en Lanzarote y Almodóvar / AH

Almodóvar pone el foco en una de las casas más increíbles de Lanzarote: está dentro de una antigua cantera

Lagomar, la casa excavada en una antigua cantera de roca volcánica en Lanzarote, vuelve a estar bajo los focos tras convertirse en escenario de la nueva película de Almodóvar

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En Lanzarote hay lugares que no se visitan como quien entra en un edificio, sino como quien se cuela dentro de un paisaje. Lagomar, en Nazaret, es uno de ellos. Esta vivienda excavada en una antigua cantera de roca volcánica rompe con cualquier idea convencional de casa: no se impone sobre la montaña, sino que parece haber nacido de ella.

El resultado es uno de los espacios más singulares de la isla. Cuevas, pasadizos, terrazas, patios, jardines, agua y muros blancos se mezclan con la piedra oscura hasta crear una atmósfera entre refugio, escenario y laberinto. Un lugar que explica muy bien esa relación tan lanzaroteña entre arquitectura y naturaleza.

Una casa dentro de la montaña

Lagomar se encuentra en la localidad de Nazaret, en el municipio de Teguise. Su origen está ligado a una antigua cantera de piedra volcánica, cuyas cavidades fueron aprovechadas para dar forma a una vivienda completamente integrada en el terreno. Las paredes naturales delimitan estancias, los desniveles se transforman en recorridos y los huecos de la montaña se convierten en patios, galerías y zonas de descanso.

El contraste visual es uno de sus grandes atractivos. El blanco de la arquitectura lanzaroteña aparece frente al negro de la piedra volcánica, mientras la vegetación y el agua suavizan el conjunto. Todo parece pensado para que el visitante avance con curiosidad, descubriendo rincones que cambian de luz, temperatura y sensación.

El espíritu de Lanzarote en una vivienda

Lanzarote tiene una forma muy particular de entender la construcción. En la isla, la arquitectura no se separa del paisaje, sino que dialoga con él. Esa idea, tan vinculada al legado de César Manrique y a la defensa de los valores ambientales del territorio, está muy presente en espacios como Lagomar.

La casa no busca competir con la naturaleza. Se adapta a ella. Aprovecha la roca, respeta los volúmenes del terreno y convierte la antigua cantera en una experiencia arquitectónica. Por eso Lagomar no se recorre como una vivienda al uso. Hay zonas abiertas bañadas por el sol, pasillos que parecen cuevas, terrazas escondidas y escaleras que conducen a miradores interiores. Cada tramo tiene algo de sorpresa.

El rincón que conquistó al cine

La atmósfera de Lagomar no ha pasado desapercibida para el mundo audiovisual. Su mezcla de misterio, belleza volcánica y silencio lo convierte en un escenario con una fuerza visual enorme. Entre los espacios seleccionados por Pedro Almodóvar para el rodaje de Amarga Navidad, Lagomar ocupa un lugar destacado precisamente por esa personalidad tan difícil de replicar.

Mientras Lanzarote suele asociarse a mares de lava, carreteras entre volcanes y la fuerza del Atlántico, este rincón ofrece otra lectura de la isla: más íntima, más recogida y casi irreal. Una de las secuencias de la película transcurre junto al estanque central del complejo, donde el azul intenso del agua contrasta con la roca volcánica que envuelve la construcción. Es un color que atrapa la mirada y que, dentro de Lagomar, parece aún más cinematográfico.

La leyenda de Omar Sharif

Si hay una historia que acompaña a Lagomar desde hace décadas es la de Omar Sharif. La versión más popular cuenta que el actor egipcio descubrió la vivienda mientras rodaba en Lanzarote a comienzos de los años setenta y quedó tan fascinado que decidió comprarla. La leyenda, sin embargo, tiene un giro digno de película. Según el relato más extendido, Sharif, gran aficionado al bridge, habría perdido la propiedad en una partida de cartas poco después de adquirirla, frente al mismo promotor que se la había vendido.

Hay versiones que matizan los hechos y otras que sostienen que la anécdota pudo agrandarse con el tiempo hasta convertirse en parte del mito del lugar. Sea completamente cierta o no, la historia funciona porque encaja con Lagomar. Una casa excavada en la roca, un actor internacional, una partida de cartas y una propiedad perdida casi antes de disfrutarla. Pocos lugares podrían cargar con una leyenda así sin que sonara exagerada.

De residencia privada a espacio para visitar

Con el paso de los años, Lagomar dejó atrás su etapa como residencia privada y abrió sus puertas al público. Hoy funciona como uno de esos espacios que mezclan visita cultural, arquitectura, paisaje y experiencia. El complejo permite recorrer sus pasadizos, asomarse a sus terrazas, perderse entre sus patios y detenerse junto al agua. También cuenta con un restaurante en su interior, lo que permite alargar la visita y disfrutar del entorno con más calma.

Comer o tomar algo en Lagomar tiene algo de escena suspendida. No parece un restaurante cualquiera, sino un lugar donde la roca, la luz y el silencio forman parte del plato. La sensación es la de estar dentro de una película, lejos del ruido y del ritmo habitual de la isla.

Un laberinto de piedra, agua y luz

Sus galerías y pasillos obligan a cambiar de perspectiva. A veces el visitante queda rodeado por la piedra; otras, sale de pronto a un patio luminoso o a una terraza abierta. El recorrido juega con la sombra, el agua, la vegetación y la geometría de la roca volcánica.

Esa mezcla convierte la visita en una experiencia sensorial. No se trata solo de ver una casa bonita, sino de sentir cómo la arquitectura se pliega al terreno y cómo una antigua cantera puede transformarse en un espacio habitable, cultural y casi fantástico.

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