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Uno de los electores en Canarias ejerce el voto en una urna de Tenerife. / EFE

Adelanto electoral: la batalla de las preguntas

Hay una forma discreta de poder que no consiste en ganar una discusión, sino en decidir cuál es la discusión. Antes de decidir cómo hablamos de algo, alguien ha conseguido que hablemos de eso. Y, en política, esa diferencia puede acabar siendo mucho más importante de lo que parece. El adelanto electoral anunciado por Pedro Sánchez ofrece una buena oportunidad para comprobarlo.

Hace apenas una semana, la conversación política española discurría por un lugar muy distinto. Ceuta había colocado en primer plano la inmigración, el control de las fronteras, la seguridad y la capacidad del Estado para responder ante una crisis. Hoy, después del caso de Maricarmen, de las movilizaciones y del rechazo en el Congreso a los decretos del Gobierno, hablamos de vivienda, alquileres y desahucios. Es sobre ese escenario sobre el que Sánchez ha decidido convocar elecciones.

No hace falta resolver cuánto ha habido de planificación y cuánto de oportunidad en el camino que nos ha traído hasta aquí. Probablemente esa sea una discusión destinada a ocupar muchas sobremesas políticas durante los próximos meses. Pero cuesta separar la elección del momento del cambio que se ha producido en la conversación pública, porque no es lo mismo celebrar unas elecciones hablando de inmigración que hablando de vivienda.

Cada asunto ilumina una parte distinta de la realidad y oscurece otras. Hace visibles determinados conflictos, activa preocupaciones diferentes y obliga a los partidos a jugar en terrenos en los que no todos se sienten igual de cómodos. Cambiar el tema no garantiza el resultado, pero sí puede cambiar las condiciones en las que empieza la partida.

Hace más de medio siglo, los investigadores de la comunicación Maxwell McCombs y Donald Shaw estudiaron las elecciones presidenciales estadounidenses de 1968 y formularon a partir de aquel trabajo una de las teorías más influyentes de la comunicación contemporánea: el agenda setting. La relevancia que determinados asuntos adquieren en los medios y en la conversación pública condiciona también la importancia que los ciudadanos terminamos concediéndoles.

Pregunta y respuesta

La política entendió muy pronto las consecuencias de esa idea. Una campaña no consiste únicamente en convencer de que nuestra respuesta es mejor. Consiste también en conseguir que la pregunta a la que todos estamos respondiendo sea aquella que más nos interesa. Ese planteamiento adquiere otra dimensión con el lingüista cognitivo George Lakoff, que ha dedicado buena parte de su trabajo a explicar que interpretamos la realidad a través de marcos que ordenan los hechos y les dan significado. No existe una conversación política completamente neutra porque cada asunto convoca ya determinadas ideas, preocupaciones y formas de entender el mundo.

Si hablamos durante semanas de inmigración aparecen inevitablemente fronteras, seguridad, integración, control o capacidad de acogida. Si hablamos de vivienda, el universo es otro: alquiler, propiedad, especulación, emancipación, vulnerabilidad o intervención pública. Después llegará la batalla por definir cada uno de esos conceptos, pero conseguir desplazar la conversación de un terreno a otro ya supone modificar las condiciones en las que se desarrolla la competición política.

Lo ocurrido estos días permite observar con especial claridad ese desplazamiento. No solo ha cambiado el calendario electoral. También ha cambiado el escenario sobre el que comienza la campaña. Durante las próximas semanas cada partido intentará que las elecciones transcurran sobre aquellos asuntos en los que cree que puede movilizar mejor a los suyos, atraer a los indecisos o colocar al adversario a la defensiva. Unos querrán prolongar la conversación sobre vivienda, salarios o protección social. Otros intentarán devolver al centro la inmigración, la corrupción o el desgaste institucional.

Ninguno podrá decidirlo por completo. La realidad tiene la incómoda costumbre de irrumpir en las campañas y arruinar cualquier planificación. Hace una semana hablábamos de Ceuta. Hoy hablamos de vivienda. Nadie sabe de qué estaremos hablando cuando llegue el 29 de noviembre. Por eso, quizá la batalla más importante de esta campaña no sea la que veremos en los debates electorales, sino la que se libra antes, cuando cada partido intenta conseguir que el país mire hacia un lugar y no hacia otro.

Porque en unas elecciones importa mucho tener buenas respuestas, pero llegar con ventaja empieza, muchas veces, por conseguir que sean tus preguntas.

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