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Detalle de una de las obras expuestas por Augusto Vives en el Centro de Artes Plásticas del Cabildo

El animal que nos queda

La exposición de Augusto Vives que se puede visitar hasta el 22 de mayo en el Centro de Artes Plásticas del Cabildo de Gran Canaria

Cada día asoma nuestra condición más animal. Nos olvidamos del sentido del humor, del razonamiento o de la mesura. He convivido con animales toda mi vida, y no he tenido lealtad mayor que las de mis perros o aprendizaje de la conexión con el universo como el que veo en los gestos y en los ojos de los gatos.

El animal humano, cuando aparece con toda su brutalidad, sí que es sanguinario y cruel, capaz de matar a los otros por placer o por dinero, y capaz de abusar y de humillar hasta extremos casi inconcebibles, o por lo menos hasta esos extremos que leemos cada día en las páginas de sucesos y en la sección de Internacional de los periódicos.

Centro de Artes Plásticas

La exposición de Augusto Vives que se puede visitar hasta el 22 de mayo en el Centro de Artes Plásticas del Cabildo de Gran Canaria, en la calle Colón, se acerca a esa condición gregaria y sangrienta de los seres humanos cuando olvidan todo atisbo de su propia condición racional y, como me dijo Augusto recorriendo sus creaciones,  cuando no hacen más que imponer su razón por la fuerza, cada cual la suya, sin respeto a la vida de nadie, ni a la libertad, ni a ningún interés que no esté emparentado con la codicia.

No es condescendiente Augusto Vives a la hora de contar lo que intuye y lo que siente ahora mismo cuando se asoma a la realidad diaria; pero lo hace desde la belleza, desde las formas surrealistas, y desde esa mutación del humano en bestia sin escrúpulos, desde sus entrañas hasta su alma, si es que el alma está en alguna parte cuando se asesina o se disparan bombas sobre hospitales o colegios.

Clónicos y sin espíritu crítico

Lo vemos a nuestro alrededor cada día, en la gente que conduce en la carretera, en las reacciones cuando las opiniones que no coinciden y ante los puntos de vista. Cada vez cuesta más ponerse en el lugar del otro. Hay mucha gente que nos quiere clónicos y sin espíritu crítico, de ahí el deterioro constante de la educación, que es lo más que espanta a ese animal terrible que puede aflorar en cualquiera de nosotros si dejamos que nos arrastre el fragor de la barbarie y la venganza.

En una nouvelle maravillosa de Italo Calvino titulada El vizconde demediado, el escritor italiano cuenta a la vida de alguien al que le dividen el cuerpo en dos partes tras un cañonazo. Una parte se convierte en el ser más bondadoso y humilde y el otro en el más cruel y sanguinario, y los dos andan por el mundo con idéntica apariencia.

Discursos populistas

Metafóricamente, Calvino plantea que todo ser humano trae esa dualidad en su mapa genético desde que nace, y cómo muchas veces son los estímulos, las influencias y la carencia de afectos o de habilidades sociales, lo que hace que acaben convirtiéndose en cualquiera de esos sátrapas que ya campan a sus anchas por el mundo apoyándose unos a otros y, lo que es peor, legitimados por millones de votantes que, sabiendo quienes son y lo que van a hacer, los votan y los legitiman creyendo sus discursos populistas.

Delante de los dibujos y de las creaciones de Augusto Vives uno se interroga a sí mismo y se adentra, desde el estímulo del color y de las formas, en esas imágenes que, a veces duelen, y que siempre nos sorprenden cuando alguien es capaz de convertirlas en arte.