Joaquín Martínez

Opinión

Canarias, un hub para nómadas digitales

Emprendedor y empresario

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A principios del próximo mes de junio el Puerto de la Cruz, y más concretamente el Lago Martianez, acogerá el Tenerife Digital Nomad (Tednomad), un evento en el que se mezclará el ocio y las charlas al más puro estilo TEDTalks, en este caso relacionadas con el trabajo remoto y la filosofía nómada digital. Se tratarán asuntos como los atractivos de la Zona ZEC para empresas descentralizadas, el futuro del trabajo, ciberseguridad, los pagos con criptomonedas o los NFT.

En primer lugar, debemos diferenciar entre teletrabajadores puros y nómadas digitales. Los primeros normalmente lo son por cuenta ajena y trabajan para una sola empresa desde su casa, donde tienen su oficina instalada. Un modelo habitual hoy en día, ya que la productividad del puesto se puede realizar desde un ordenador utilizando los recursos tecnológicos básicos que hay a disposición en la actualidad (mensajerías instantáneas, nubes, videollamadas, etc.) y sobre todo porque la productividad de su trabajo es medible. No es relevante cuántas horas invierte en hacer su trabajo o si está atendiendo un tema personal a las once de la mañana.

Cuando hablamos de nómadas digitales nos referimos a una filosofía de vida que consiste en no apegarse a un lugar concreto, en la preferencia por viajar y conocer diferentes culturas. Trabajar en cualquier sitio y a cualquier hora, sin horarios fijos y desde cualquier parte del mundo. Normalmente, aunque no en todos los casos, hablamos de trabajadores freelance que trabajan para diferentes clientes o incluso monetizan su trabajo en redes sociales, como puede ser el caso de los streamers o de los creadores de contenido. En cuanto a los sectores más relacionados con este modelo de vida encontramos los trabajos relacionados con las nuevas tecnologías, blockchain, crypto, marketing digital, o el dominio de varios idiomas.

Los nómadas digitales viven más orientados a una economía de servicios que de bienes. Esto significa que no están especialmente interesados en comprar una casa o un coche, sino más bien en alquilar espacios donde alojarse -incluso en comunidad- o utilizar servicios de transporte de nueva generación, desde un patinete o coche de alquiler por minutos a un servicio de transporte de VTC.

En el ranking de destinos preferidos para los nómadas digitales destacan lugares tan dispares como Melbourne, Montreal, Praga, Lisboa o Zagreb. De las ciudades españolas, Las Palmas ocupa el puesto 20 en la lista de destinos preferidos a nivel mundial, muy cerca de Madrid y Barcelona.

Si miramos los parámetros utilizados para elaborar este ranking, que tiene una tremenda relevancia entre su público, se tienen en consideración los siguientes aspectos: en primer lugar los requisitos legales (seguridad jurídica, calidad regulatoria, costes para iniciar un negocio o la eficiencia de sus gobiernos y la facilidad para obtener visados), en segundo lugar el coste de la vida (impuestos, coste y acceso a la vivienda y lo asequible de la vida en la ciudad), en tercer lugar las infraestructuras cívicas (estabilidad política, seguridad, igualdad de las minorías étnicas, LGTBI y de género, calidad de la educación pública y acceso a sanidad) y, por último, la habitabilidad (atracciones culturales, la movilidad y las conexiones en cuanto a medios de transporte se refiere).

Teniendo en cuenta las puntuaciones pueden adivinar en qué parámetros Canarias es un destino top y en qué apartados contamos con deficiencias que nos restan competitividad con respecto a otros lugares.

En los aspectos de burocracia y requisitos legales dejamos mucho que desear, sin ningún tipo de visado especial previsto para nómadas digitales o siendo muy farragoso el papeleo en tiempo y coste para iniciar un negocio o actividad. También en temas de carga impositiva nos situamos a la cola de los lugares que ocupan el top 20 (lo cual no es ninguna sorpresa).

Quizás un mejor acercamiento de la zona ZEC en este sentido (se han dado algunos pasos, pero aún no parecen suficientes) podría propiciar que estemos más cerca de ser las Silicon Islands, por las que apuestan algunas instituciones. Asimismo, para poder desarrollar estos sectores, se hace fundamental establecer una estrategia decidida para la formación orientada a las nuevas tecnologías y a los empleos de alto valor añadido entre los más jóvenes.

Eso sí, la cuestión mejora con el precio de la vida, con las infraestructuras cívicas (con un debe en educación) o la habitabilidad, sobre todo en cuanto a conexiones de vuelos o infraestructuras propias (con la excepción de las atracciones culturales, cuya nota es bajísima).

En cuanto a las conexiones, la Consejería de Turismo del Gobierno de Canarias merece un reconocimiento por cómo están nuestras islas interconectadas con Europa y cómo se apuesta por abrir rutas intercontinentales (como ejemplo la nueva ruta que comienza a operar en junio de United Airlines que conectará Tenerife con Nueva York).

Como conclusión, nuestras islas son un destino apetecible con respecto a las nuevas formas de trabajo. Aspectos fundamentales como el clima, las diversas opciones que brinda nuestra naturaleza, el coste de la vida, las buenas infraestructuras o la seguridad ciudadana ayudan a sustentarlo. En la otra cara de la moneda, queda mucho trabajo por hacer en el marco regulatorio para caminar hacia una flexibilización de la burocracia y de sectores excesivamente protegidos. El objetivo debe ser poder ofrecer un destino que fomente la dinamización, no solo de la economía sino de la sociedad a través de un mercado laboral más especializado en aportar valor añadido.