¿Y si mañana hay guerra tengo que ir a trabajar? Esta semana me costó un poco de más sentarme a escribir, una mijita de estrés entre el trabajo, el día a día y los grupos de WhatsApp de colegas en debate sobre geopolítica, estrategia, relaciones internacionales y el orden mundial. Eso sí, con audios cruzados dignos de hacerse virales en el mundo meme canario y por supuesto, todos desde el sillón de casa, que para darle a la lengua y apuntarse a revoluciones inventadas no les gana nadie.
Pero es verdad que un chifladopedófilonarcicistaviolador presidente de los Estados Unidos de América, con su poder de apretar el botón de las armas nucleares, de apostarle al diablo quién es más cruel haciendo guerras y de encarecer más el precio de la gasolina y la comida, sumado todo ello a la inutilidad de nuestros gobernantes, es una gotita más al vaso de no imaginar un futuro; mucho menos aquí, en la colonia.
Después del genocidio del pueblo palestino, que no cesa, ahora toca masacrar a los iraníes en nombre de a libertad, ¿Cuál? La que se toma el imperialismo yankee hermano del sionismo para no respetar leyes y soberanías de los que no le bailan el agua, en defensa de robar recursos en todo el mundo para seguir ellos galopando el capitalismo hacia el abismo, todo pagado con el sufrimiento y la pobreza de otros pueblos. A los que celebran el intervencionismo estadounidense les hacen falta un par de clases de historia contemporánea.
En un ejercicio de despejar un poco la cabeza y viendo que esta semana tampoco estaba el tiempo para un margullo, paré de camino a casa por La Cuesta a echarme un café a casa de Fati, y su novio me preguntó, —Oye Carmen, tú qué sabes de política, ¿y si mañana hay guerra, tengo que ir a trabajar? Y esta pregunta me dio pie a hablar de la historia de nuestra tierra, lo que se viene ante un mundo cada vez más inseguro y violento y cómo vamos a sobrevivir al mismo.
Las respuestas pasaron por un plan de escape de Canarias en velero, contar en metros cuadrados cuántas latas de comida cabrían en el falso techo del baño, apostar quién del grupo sobreviviría más tiempo escondido en el barranco y demás disparates, pero terminamos hablando de las afecciones reales que afectan a nuestro territorio archipielágico en una situación tan expuesta de vulnerabilidad ante el caos de la situación internacional, cómo la falta de recursos energéticos sostenibles y la casi dependencia total del exterior para comer y para vivir que nos tiene trincados.
¿Qué pasará con nuestro sistema productivo cuando colapse porque los aviones no vengan por el precio del gasóleo? Cositas para ubicarse uno, mientras el Gobierno de Canarias celebra el incremento del turismo por ser percibido como un destino “seguro” y hacen el ridículo con las medidas para frenar el encarecimiento de los productos básicos.
Se puso buena la semana para hablar de soberanismo, la historia de nuestro país, nuestra posición geográfica, nuestro derecho como pueblo y la necesidad de tener un futuro, que pasa sí o sí por ampliar las cotas de autogobierno de nuestro territorio.
En el siglo pasado, los grandes conflictos bélicos lo que trajeron al Archipiélago fue violencia, pobreza y emigración. La caída del legítimo gobierno republicano, la Guerra Civil, la II Guerra Mundial y la dictadura franquista se llevaron por delante las vidas de miles de canarios y canarias que buscaban libertad o que simplemente no eran cortados al patrón del fascismo y la iglesia católica.
La memoria colectiva de nuestros antepasados, algunos vivos todavía, narra historias de sufrimiento de una tierra sometida al hambre y a los intereses extranjeros. A veces de España, a veces de otros. ¿Sabías que hubo planes de colonizar Canarias tanto por los ingleses como por los alemanes en la Guerra Mundial? Les veníamos bien para sus intereses como pieza clave en el comercio atlántico. Luego descubrieron que aunque fuésemos una colonia de otro estado podían venir a comprarnos la tierra y pasar las vacaciones y se les quitó la perrera. Cómo sería Canarias si las decisiones de nuestra historia las hubiésemos tomado nosotros.
También en ese café bromeamos sobre cuánto tardaría el PSOE en dejar que EEUU ponga aquí su base de operaciones si se le tensa las cosas con Marruecos. Pedro Sánchez estaría apurado borrando TikToks y vendiéndonos baratito. Lo triste de esto es que no es broma y que probablemente el Estado español nos traicionará como hicieron con el pueblo saharaui, que a día de hoy sigue sin reconocer sus derechos. El gobierno más progresista de la historia y tal.
Nosotras actuamos políticamente con la firme convicción de que, aunque en su DNI ponga nacido en Canarias, ningún político o representante público que esté en organizaciones estatalistas va a poner los intereses de su tierra por delante de los de su partido. Sería bonito creerlo, que luchan por canarias en otras trincheras, pero la realidad es que no pueden Pueden amar sus riscos y su sancocho, pero no pueden tomar decisiones que pongan a Canarias por delante de los intereses de Madrid. Esto está demostrado por la realidad socioeconómica de nuestro Archipiélago, a las pruebas de la gobernanza de la izquierda y derecha estatal en democracia nos remitimos. Y los caciques, no se olviden de los caciques, que para que todo funcione bien en la colonia ellos tienen que existir. Nótese la ironía.
Además, fíjense que queda un año para las elecciones y ya empiezan a sonar los nombres de los que tienen un pie en la M-30 y otro encabezando una lista electoral “por Canarias”. Se creen que la gente es babieca, que no se van a dar cuenta de que es un engaño absoluto a la ciudadanía prometer Canarias y vender los intereses de la capital del reino. Pero ya fue, ahora llega nuestro tiempo.
Llegó el tiempo de dejar caer las caretas, de trabajar a la múa sabiendo que hay un futuro en el que nosotras decidamos en nuestro mar y en nuestra tierra, nuestros recursos y nuestros dineros, con organizaciones colectivas como Drago Canarias. El novio de Fati hoy sabe qué es ser soberanista y por qué ahora quiere serlo también, entendió las frustraciones políticas que le generan que los políticos hablen por Canarias pero no hagan nada, entendió las luchas y los anhelos detrás de la bandera estrellada o la del Ateneo y lo que significa la herencia de las luchas obreras. Por qué hay conversaciones que no se han tenido en su casa. Dos cafés más y empieza a militar en Drago Canarias. A mí, lo que sea que venga me va a coger trabajando por mi tierra.
