Santiago Negrín

Opinión

Febrero de café amargo...

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oficina paro
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Siento amargarle el café mañanero a más de uno, pero la realidad no entiende ni de un café en paz. Febrero, en lo relativo al desempleo, ha sido más amargo que un café sin azúcar. El mes ha acabado con una destrucción de 30.000 empleos, superando ya la barrera psicológica de los 4 millones de parados, y con un preocupante repunte de los trabajadores en ERTE, que ya rozan el millón. Pero cómo decían los dibujos animados, “¡no sé vayan todavía, aún hay más!” 

Iba a escribir los datos de Canarias, pero para qué amargarles más. Vamos peor. Lo esperado. Tenemos el número de parados más alto desde octubre de 2013 y El Gobierno canario no prevé "datos positivos" hasta el segundo semestre de 2021, siempre y cuando la vacunación y las medidas de seguridad sanitaria lo permitan. Ni que eso estuviese en nuestras manos...

Pero siempre hay alguien que puede estar peor. Peor es que ha crecido el número de hogares con todos sus miembros en paro y lo que es peor, también ha crecido el número de los que nadie en la casa percibe ayuda alguna. ¿Cómo se puede vivir así? Además, Las Palmas y Tenerife, son las provincias de España con más ERTE del país. ¿Hay alguna buena noticia por ahí? Pagaría lo poco que tengo por una...

Y mientras más de uno se moja las canas en este amargo café, el Estado sigue sin definir cómo se articularán esos 11.000 millones de euros en ayudas prometidas la semana pasada por el presidente Sánchez. Descartadas las ayudas directas, tal y como reclaman los empresarios, la negociación con la banca sobre un sistema de quitas en los créditos ICO parece haber llegado a punto muerto.

Sé que algún día no muy lejano, espero, miraremos atrás y todo esto nos parecerá una horrible pesadilla, pero Dios mío, que largo se está haciendo este mal sueño. Si alguien, alguno, algo, nos quería poner a prueba, lo está consiguiendo hasta límites del dolor. Pero saldremos, lo hemos hecho otras veces, el precio no lo sé, pero volveremos a llegar a casa por la noche, soltar las llaves en la entrada, besar a quienes queremos y encaminarnos a la ducha con la sensación de que hoy hemos trabajado duro...seguro.