Joaquín Martínez

Opinión

Otra mirada al caso Tradex

Emprendedor y empresario

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La pasada semana se destapó un presunto fraude financiero a través de la empresa Tradex, que operaba en Santa Cruz de Tenerife y que, según apuntan diversas informaciones, puede haber desfalcado más de 4 millones de euros al conjunto de inversores que han quedado atrapados en esta estafa piramidal que seguía un esquema Ponzi.

Esta empresa ofrecía a sus inversores una rentabilidad pactada de antemano, que oscilaba, dependiendo de diferentes variables, entre un 30% y un 50% de retorno en dos meses, a cambio el cliente debía aportar una cantidad de dinero. Este capital minimo a aportar era de varios miles de euros. Uno de los administradores de la empresa (y parece que ideólogo de la posible estafa) se ha dado a la fuga.

Marketing desleal y educación financiera

Este tipo de estafas son más comunes de lo que podemos creer, en las que el que entra al final es el que queda atrapado, mientras que el que entró de inicio, si no fue presa de la avaricia, como mínimo habrá recuperado lo invertido. En esta época de internet y redes sociales han proliferado aún más, pero existen desde los años 20.

Utilizan como recurso dos elementos: el primero, la venta directa. Por ejemplo Tradex, ofrecía hasta 500 euros a cada inversor satisfecho que recomendase a un conocido invertir su dinero. Convertía a clientes en comerciales y cómplices involuntarios de la trama.

El segundo recurso que utilizan son las redes sociales para aparentar una vida de lujo que funciona como "neuromarketing". Muestran una vida repleta de fiestas, coches de alta cilindrada, casas lujosas en zonas residenciales, barcos, viajes, joyas y un largo etcétera para hacer sentir al personal lo que se están perdiendo por no estar invirtiendo. Lo que el cliente no sabe es que esa cara "campaña de marketing" está siendo financiada directamente con el dinero que debería estar trabajando en obtener la rentabilidad prometida.

Y he aquí el gran problema: ni el mejor de los gurús financieros, los Warren Buffett o Michael J. Burry pueden asegurar rentabilidades positivas. Imaginen un 50% o un 30% en dos meses, es decir un anualizado de mas del 500%. Es simplemente imposible. Y es que si alguien tiene la llave para hacerlo, la lógica nos indica a pensar que no va a compartir la receta mágica con todo el mundo, como si de Robin Hood se tratase.

Una vez se descubre todo, es muy fácil juzgar a los estafados y tratarlos de pardillos. Y es que una persona sin cultura financiera, que ve como la gente de su entorno no para de ganar dinero sin hacer nada en poco espacio de tiempo, piensa que el pardillo es él por no estar aprovechando la gallina de los huevos de oro. Esa idea va calando y al final se dispone a dar el salto fatal.

Ante este tipo de casos, se hace cada vez más necesaria la figura del asesor financiero colegiado (no inversor) y que debe pasar numerosos requisitos por parte del regulador. Una figura que en la cultura anglosajona es muy recurrente para empresas y particulares y que aquí no se estila.

Y es que en realidad, en estos casos estamos ante una clara consecuencia de un sistema educativo que no nos enseña prácticamente nada para sobrevivir en la jungla en la que vivimos hoy en día. Sobre la falta de educación financiera y los problemas graves que esto acarrea en una sociedad, ya escribí otro artículo en enero y del que les dejo el enlace por ser de tremenda relevancia en este caso (https://www.atlanticohoy.com/opinion/educacion-financiera-deficit_1501579_102.html).

¿Es una señal que estallen muchos Ponzi?

Históricamente, este tipo de estafas empiezan a estallar al tiempo que lo hacen graves crisis económicas. Sin ir mas lejos, la última gran avalancha de casos de este tipo tuvo lugar en la última crisis financiera. El mayor caso fue el protagonizado por Bernie Maddoff en EE.UU en el que billones de dólares fueron desfalcados a muchísimos políticos, actores o deportistas entre otros, en una trama que duró muchisimos años, pero que estalló cuando el sistema financiero colapsó.

El caso de Tradex, ni mucho menos es el único de este tipo que hemos visto estallar en los ultimos meses, ni el último que veremos en los próximos.

Y es cada vez más obvio que estamos a las puertas de una gran recesión y esto es simplemente otra señal más de ello. Los últimos pícaros corren a fugarse con el dinero que otros les han confiado.

Y es que hay una estadística que indica que más del 30% de las familias españolas en 2022 gasta más de lo que ingresa, y que casi el 70% no puede ahorrar. Esto solo deja a las claras que los ahorros se están acabando y que el capital no va a fluir con la misma alegría que lo ha hecho hasta ahora.

La importancia de la red de seguridad

Por último, me gustaría indicar que es justo mencionar que el mayor esquema Ponzi existente es el sistema de pensiones, donde los contribuyentes de hoy están pagando a los de ayer y asi sucesivamente. Esto ha funcionado hasta que se rompa el sistema por algún lado, pero de esto ya hablaremos otro dia.

Aun así, a veces, el problema no es tanto el esquema que se utiliza en sí, sino la red de seguridad que existe detrás. Y es que no es lo mismo que te garantice tu dinero (metido en esquema piramidal) un banco de reconocido prestigio o un estado, que un caradura sin las licencias requeridas y sacado del todo a cien.