El gran periodista, escritor y corresponsal polaco, Ryszard Kapúsciński, afirmó en su día, sabiamente, que para ser buen periodista primero había que ser buena persona. Lo aseguraba en su gran obra Los cínicos no sirven para este oficio. Con el permiso del ya desparecido periodista, me gustaría extender esta afirmación a la clase política y, en concreto, a los socialistas canarios. Me da mucha lástima ver cómo, pleno tras pleno, y comisión tras comisión, tergiversan los mensajes, mienten, desvirtúan la realidad, no son honestos y, lo peor, no van de frente. Se les llena la boca con la palabra progresismo pero son los primeros en faltar el respeto a quien no piensa como ellos.
Si algo he aprendido en mi corta trayectoria política es que son capaces de cualquier cosa por un voto. Y miren, en mi partido se habrá metido mucho la pata y se habrán hecho muchas cosas mal seguramente, pero no tratamos a la ciudadanía y al resto de partidos con el despotismo y la altanería socialista. Ahí no nos encontrarán. Nosotros trabajamos y gestionamos en silencio, sin estridencias, sin hacer ruido, y eso les molesta.
De corazón me da mucha pena tener que escribir esto pero es que es la verdad. No se cortan un pelo en mentir y manipular la información. Todo lo que no sea pensar como ellos es de fachas y, además, juegan a un juego muy peligroso en democracia que no es otro que infundir miedo a la población.
¿Cómo se atreve un partido político como son el PSOE canario y nacional a meter miedo a la población para ganar un voto? Pero en qué país estamos que se juega con la gente y se la intenta utilizar de manera tan burda.
Miren, los votos y la confianza de la gente se ganan de frente, con la verdad, con gestión, con políticas que realmente mejoren la vida de la ciudadanía, no metiendo el miedo a la gente. Esto no va de conmigo o contra mí. Dejen a la sociedad decidir en libertad y sin miedo, que la gente no es boba señores sectarios de la izquierda.
Decidir libremente
Menos mal que la verdad siempre sale, que todo se sabe y que ustedes solos se retratan. Ni miedo ni artimañas, los canarios vamos a decidir libremente sin condicionantes. Ustedes no tienen derecho a utilizarnos ni a hablar por nosotros. Por eso, mando un mensaje a todos los que lean estas líneas. Voten en libertad y sin olvidar qué ocho años hemos pasado en Canarias y en España.
Nos merecemos algo mucho mejor que el socialismo rancio y mísero que nos quieren imponer porque no todo vale en esta vida. Por eso, quiero poner en valor hoy más que nunca los valores inquebrantables que me inculcaron mis padres que se resumen en ser buena persona de verdad, y si nos equivocamos, siempre, siempre, pedir perdón. Porque también somos humanos.
Mi más profundo rechazo al cinismo socialista que veo cada día. Porque la política exige, ante todo, sensibilidad, y quien carece de ella no puede empatizar ni entender la realidad, ni conectar con el dolor ni la verdad ajena.
Por eso, y porque defiendo una forma de hacer política limpia, clara, repleta de propuestas como la que nos inculcan a diario nuestros presidentes regional y nacional, creo firmemente que para ser buen político hay que ser buena persona.
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