Esta semana, un año más, asistimos vía diferido a uno de los mayores ridículos políticos del Archipiélago: Fitur. Representantes de los principales partidos que gobiernan Canarias —Coalición Canaria, PSOE, Nueva Canarias y PP— presumen de lo que les queda por destruir y se llenan la boca con cifras: récord de turistas, récord de beneficio para la industria turística, mejora del destino, sostenibilidad… Viven en una realidad paralela, una que los aleja más si cabe de la gente normal que espera mucho de sus actuales representantes públicos.
Por lo menos quedan las fotos de todos, tiesos, rindiendo pleitesía a sus financiadores, sonrientes, orgullosos… Estas fotos son un poco como la estampita de la virgen, la puedes mirar siempre que necesites reafirmarte en tus convicciones y la nuestra es que los mismos partidos que están en Fitur, tan contentos, nunca serán capaces de gobernar por el bien de la mayoría social del Archipiélago.
Elitismo
Esta semana, embriagados de elitismo y poder, se les olvidan cifras que verdaderamente importan a la ciudadanía canaria: el precio del alquiler, el precio de la gasolina, el precio de la lista de la compra, el porcentaje de pobreza, la cuenta bancaria que no llega para las vacaciones, el desmedido número de viviendas vacacionales, el número de pastillas que se está jalando la gente pa aguantar la jornada, las horas que no se pagan, la cantidad de personas que anda desesperanzada por haber confiado en los que nunca quisieron cambiar las cosas.
Luego, estos mismos partidos pretenden tener algo de credibilidad, se creerán que somos bobos y que no estamos viéndolos venir desde Tunte. Ya no engañan a nadie, no tienen dos caras como las monedas, tienen tres o más. Con la misma ponen en su boca el sentir popular del Archipiélago declarando que hace falta poner límites a la masificación, que la industria turística debe repartir los beneficios y que hay que proteger los espacios naturales, cuando ellos mismos, ni ahora ni nunca, han aprobado medidas políticas valientes que sostengan este discurso.
Fitur
“¿El hotel o la postal? Si destruyen lo que venden, dime niño, ¿tú qué quieres?, ¿el hotel o la postal?”, canta Cristina Mahelo a la vanguardia de la música canaria, poniendo esta rabia de la tierra que nos han heredado en palabras; mientras se hace evidente que las décadas de políticas extractivistas para el sector turístico nos han dejado un Archipiélago con aguas fecales para bañarse, esqueletos de cemento que narran el afán especulador, hoteles ilegales en nuestras playas… Nos preguntamos si llevan a Fitur las fotos reales de Canarias, porque van a tener que empezar a llevar las postales, nadie quiere ver en qué se está convirtiendo el “destino”. Quedará para nosotras nuestro hogar cuando terminen de cargárselo, allá se irán con sus maletines llenos de dinero y nosotras seguiremos aquí afrontando la incertidumbre sin recursos.
Mejor todavía, en vez de las postales falseadas y recortadas milimétricamente en un paisaje paradisíaco vamos a llevar las verdaderas fotos de los sitios turísticos, las fotos de los descampados con trabajadoras durmiendo en coches, las montañas de basura entullando los barrancos, las fotos de la violencia diaria, del hambre, del turismo sexual, de las mafias, las fotos de lo que todos sabemos que mueve la economía en las islas.
Me lo decía un amigo que trabaja en el Sur: “¿Iste?, Canarias ya es como cualquier barrio pobre, las tres mil viviendas, pero vacacionales, mientras ellos se hacen ricos vas dos calles para atrás y la realidad no la quiere ver nadie”.
Industria turística
Una feria internacional de turismo que tendría mayor sentido si representantes públicos internacionales y empresas se reunieran para dialogar y asumir las responsabilidades de los destrozos que han hecho con la implantación de la industria turística around the world, porque el diagnóstico es compartido: la contaminación medioambiental, las dificultades económicas para la población local, la gentrificación y la pérdida de identidad son problemas comunes a muchos lugares turistificados del mundo. Lo causan los turistas cuando vienen aquí y los de aquí cuando vamos de turismo, serse. Lo que le pasó a Hawaii le está pasando a Canarias y estamos a tiempo de pararlo.
Se puede, lo que pasa es que no quieren. A muchas ya no nos engañan las fórmulas de siempre, el arrodillarse hacia los jefes en Madrid, el poner la mano para el empresario sin escrúpulos, el aprovecharse de las necesidades para intentar mantener a la gente calladita, en definitiva, la receta partidista tradicional del Archipiélago no nos va a traer un futuro mejor. Y lo sabemos, somos muchas las que estamos intentando construir otro futuro, como cuando le recomiendas a tu amiga que no vuelva con su ex, lo mismo. Los tóxicos no cambian, la que te tienes que alejar eres tú, por mucho que te prometa que va a cambiar y te va a tener en cuenta, es mentira y en el fondo lo sabes.
Mientras asumimos esta realidad, hace tiempo que la sociedad canaria se mueve para cambiar el Archipiélago, ya despertó el hambre de lo que es justo, vamos a pasar del diagnóstico a la acción, a las propuestas verdaderas para que el turismo decrezca, no nos queda tanto tiempo. En Drago Canarias, allá cuando lo decíamos en 2023 pensaban que se nos había ido el baifo y el tiempo nos dio la razón, nosotras sí vamos a seguir trabajando en política para traer el cambio, están a tiempo de hacerlo, no piensen en sus ex y miren al futuro.
