Las obras de la Circunvalación de Las Palmas de Gran Canaria cambian de escenario. Tras una primera fase que ha provocado importantes retenciones para quienes circulaban hacia Tamaraceite, Arucas y el norte de Gran Canaria, los trabajos de impermeabilización del Viaducto del Guiniguada deben trasladarse ahora a la calzada en sentido sur.
El cambio modifica por completo los desplazamientos afectados. Esta vez serán los conductores procedentes de Tamaraceite, Siete Palmas, Arucas y el norte de la isla que quieran dirigirse hacia la zona baja de Las Palmas de Gran Canaria, Telde o el sur quienes deberán prestar especial atención a los desvíos.
El Cabildo había establecido inicialmente que esta segunda fase comenzaría en la segunda quincena de agosto y se prolongaría hasta final de mes. Sin embargo, los trabajos del sentido norte han concluido antes de lo previsto y la vía reabrirá el domingo 9, por lo que habrá que confirmar si ese adelanto modifica también el comienzo de las obras en sentido sur.
Lo que sí está establecido es cómo se desviará el tráfico cuando se cierre la segunda calzada.
Si vas hacia el sur
El principal cambio afectará a los vehículos que utilizan la GC-3 para atravesar la zona alta de Las Palmas de Gran Canaria y continuar después hacia la GC-1.
Durante el cierre del Viaducto del Guiniguada en sentido sur, los vehículos serán desviados hacia la GC-23 y los túneles de La Ballena.
Desde allí, el itinerario continuará hacia Julio Luengo y la Avenida Marítima, donde los conductores podrán seguir hacia el sur y conectar posteriormente con la GC-1.
Este es el desvío previsto oficialmente por el Cabildo para la segunda fase de las obras.
Es decir, el esquema de la primera quincena se invierte: si durante el primer cierre el tráfico procedente del sur estaba siendo enviado hacia la Avenida Marítima para continuar hacia el norte, ahora serán los vehículos que circulen desde el norte y la zona alta hacia el sur los que tendrán que bajar hacia la costa.
Si vienes desde Tamaraceite
Los conductores procedentes de Tamaraceite que habitualmente utilizan la Circunvalación para continuar hacia el sur deberán tener especialmente presente el corte.
La conexión natural por la GC-3 quedará interrumpida a la altura del Viaducto del Guiniguada, por lo que el tráfico deberá dirigirse hacia la GC-23 y utilizar La Ballena para aproximarse a la zona baja de la ciudad.
Desde allí, Julio Luengo permitirá alcanzar la Avenida Marítima y continuar posteriormente hacia la GC-1.
La previsión es que este corredor absorba una cantidad importante de vehículos durante las obras.
Si vienes desde Siete Palmas
La situación será similar para quienes salgan desde Siete Palmas con destino al sur de Gran Canaria.
En lugar de continuar normalmente por la GC-3 atravesando el Guiniguada, una de las principales opciones será utilizar las conexiones con la GC-23 para descender hacia La Ballena.
El punto crítico volverá a estar en la incorporación del tráfico procedente de la zona alta a las carreteras de la zona baja de la capital.
Por eso será especialmente recomendable consultar el tráfico antes de iniciar el desplazamiento.
Si vienes desde Arucas o el norte
Para quienes llegan desde Arucas y otros municipios del norte, existe una diferencia importante: no todos los conductores necesitan acercarse a la GC-3.
Quienes tengan como destino Telde, el aeropuerto, Vecindario, Maspalomas u otros puntos del sur pueden valorar, dependiendo de su lugar de origen y del estado del tráfico, continuar por la GC-2 hacia Las Palmas de Gran Canaria y enlazar posteriormente con la Avenida Marítima y la GC-1.
Esta opción evita llegar al tramo del Viaducto del Guiniguada afectado por las obras.
Sin embargo, tampoco garantiza evitar las retenciones.
La Avenida Marítima será precisamente una de las vías que deberá absorber parte del tráfico desviado de la GC-3, por lo que puede registrar una intensidad considerable durante las horas punta.
Julio Luengo volverá a ser un punto crítico
Si la primera fase sirve como referencia, uno de los puntos que habrá que vigilar será Julio Luengo.
Durante el cierre en sentido norte, la necesidad de trasladar miles de vehículos desde la Circunvalación hacia la red viaria de la capital provocó importantes retenciones tanto en los túneles como en la Avenida Marítima.
La segunda fase volverá a enviar tráfico hacia este corredor, aunque esta vez en dirección contraria.
El Viaducto del Guiniguada forma parte de una infraestructura utilizada por más de 130.000 vehículos al día, por lo que el cierre completo de una de sus calzadas tiene capacidad para alterar la circulación en buena parte de Las Palmas de Gran Canaria.
La Avenida Marítima absorberá más tráfico
La Avenida Marítima volverá a convertirse en una de las grandes alternativas durante los trabajos.
Los vehículos desviados desde la GC-3 podrán utilizarla para dirigirse hacia la salida sur de la capital y conectar posteriormente con la GC-1.
Eso significa que quienes ya utilizan diariamente esta carretera sin pasar por la Circunvalación también pueden encontrarse más tráfico del habitual, especialmente coincidiendo con las horas de entrada y salida laboral.
La experiencia de la primera semana de obras demuestra, además, que las consecuencias pueden extenderse más allá de las carreteras incluidas en el desvío oficial.
Cuidado con los atajos
Uno de los efectos más llamativos de la primera fase se produjo en Almatriche Bajo.
Vecinos de la zona denunciaron un incremento considerable de vehículos después de que numerosos conductores utilizaran carreteras interiores para intentar evitar las retenciones de las vías principales.
El precedente sirve de advertencia para la segunda fase.
Una ruta secundaria que inicialmente aparece en el navegador como alternativa puede dejar de serlo rápidamente cuando cientos de conductores reciben exactamente la misma recomendación.
Por eso, antes de abandonar los itinerarios principales conviene consultar las condiciones reales de circulación.
¿Mejor por la GC-2 o por la GC-3?
Para los conductores procedentes del norte, esta será probablemente una de las principales preguntas durante la segunda fase.
La respuesta dependerá fundamentalmente del punto de origen, el destino y el tráfico en tiempo real.
Quienes procedan de Arucas o municipios del norte y tengan como destino la zona sur pueden valorar continuar por la GC-2 hacia la capital y enlazar con la Avenida Marítima.
Quienes salgan desde Tamaraceite o Siete Palmas tendrán más sentido utilizando las conexiones previstas hacia GC-23, La Ballena y Julio Luengo.
En ambos casos, los itinerarios terminarán concentrando buena parte de la circulación en la zona baja de Las Palmas.
Salir antes puede volver a ser la mejor alternativa
La primera fase ha dejado otra enseñanza: no siempre existe un atajo capaz de evitar completamente las retenciones.
Durante los días de mayor congestión, transportistas y taxistas llegaron a denunciar importantes retrasos derivados del cierre del viaducto.
Modificar ligeramente la hora de salida, utilizar transporte público cuando sea posible y consultar el tráfico inmediatamente antes del viaje pueden resultar más efectivos que desviarse por carreteras secundarias.
El propio Cabildo ha recomendado durante las obras planificar los desplazamientos con antelación y utilizar el transporte público siempre que sea posible.
Una segunda fase diferente
El sentido norte de la GC-3 recuperará la circulación este domingo 9 de agosto después de que los trabajos hayan terminado antes de lo previsto.
A partir de ahí, la atención se trasladará al sentido sur.
Y el cambio tendrá una consecuencia importante para los conductores: quienes durante esta primera semana podían circular con normalidad desde Tamaraceite y Siete Palmas hacia el sur serán precisamente los principales afectados por la siguiente fase.
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