“Hay familias que van a dejar de escolarizar a sus hijos”. Así de tajante se expresa Teresa Ramírez, secretaria de la Asociación Vecinal, Social y Cultural de Zárate. El barrio saldrá por segunda vez a la calle para exigir que no desaparezca la escuela infantil Las Folías, un centro que el Gobierno de Canarias cerrará argumentando una caída de la natalidad.
Es el mismo destino que le espera —en principio— a la escuela infantil Anaga, ubicada en Santa Cruz de Tenerife. La portavoz de los vecinos de Zárate cuenta que Las Folías es el único recurso que tienen por la zona para llevar a los niños menores de tres años. Es la única alternativa de muchos hogares, apunta, de cara a conciliar la vida laboral con la personal.
"Un barrio vulnerable"
Ramírez asegura que, aunque los menores serán reubicados en escuelas infantiles municipales, hay madres y padres que no cuentan con tiempo suficiente para desplazarse en guagua a otros barrios para después irse a trabajar. “No pueden estar cogiendo taxis todos los días, es un barrio de alta vulnerabilidad”, lamenta en declaraciones a Atlántico Hoy.
“Además, muchas familias tienen hijos en distintos centros y los horarios no permiten desplazarse de uno a otro a tiempo”, agrega. Merece la pena resaltar que el pasado mes de marzo, Sandra Rodríguez, directora general de Protección a la Infancia y las Familias del Gobierno regional, defendió el cierre como “una reorganización de los efectivos”.

"Situación de marginalidad"
También comentó que se ha constatado un descenso del número de inscripciones por la caída de la natalidad y la aparición de las aulas de cero a tres años de la Consejería de Educación. Si Las Folías —gestionada por Bienestar Social— acaba cerrando sus puertas, serán 32 los menores que acabarán reubicados en otros centros de Las Palmas de Gran Canaria.
Ramírez pone sobre la mesa que sería el tercer centro educativo que cierra en el barrio capitalino después de que dejaran de existir la antigua Facultad de Veterinaria y la escuela infantil El Caracol. “No es solo que nos dejen en el olvido, nos van a dejar en una situación de marginalidad”, dice la secretaria de la Asociación Vecinal, Social y Cultural de Zárate.

Puertas abiertas
Por otro lado, asevera que a Las Folías no solo acuden niños de Zárate, sino también de otros barrios como San Cristóbal. “Si se hicieran jornadas de puertas abiertas tendría más usuarios, porque actualmente solo la conoce la gente del entorno del Cono Sur de la ciudad”, exclama.
Otra cuestión llamativa es que a partir del próximo curso, según anunció la consejera de Bienestar Social, Candelaria Delgado —en pleno conflicto con el comité de empresa por el cierre de dos centros—, las escuelas infantiles que gestiona su área pasarán a ser gratuitas.
"No tiramos la toalla"
“Por Las Folías hemos pasado generaciones enteras: abuelos, hijos, nietos y sobrinos”, afirma Ramírez. “Tenemos el apoyo de los vecinos, de las familias y de mucha gente. Vamos a ver si conseguimos algo este viernes. Es nuestro último coletazo, pero no tiramos la toalla”, concluye la representante del barrio.
Desde el comité de empresa han denunciado que Gran Canaria cuenta actualmente con solo 4 escuelas infantiles dependientes de la Consejería, frente a las 8 con las que cuenta Tenerife, por lo que el cierre provoca una brecha territorial del 25%.
"Ningún centro debe cerrar"
“El cierre planificado de dos centros reduciría la red pública de Gran Canaria a la mitad, dejándola con apenas un 25% de la infraestructura disponible en la isla vecina y no por ello justificamos el cierre de la escuela. Ningún centro público debe cerrarse bajo ningún concepto”, sentencian.
“Los cierres se pretenden amparar políticamente en un descenso de la natalidad que los datos locales rebaten. La tasa de pobreza en las islas sigue en ascenso incluso en Gran Canaria es estructuralmente superior a la de Tenerife con datos constatados, por lo que se destruyen plazas precisamente donde la presión demográfica y la vulnerabilidad de las familias que necesitan conciliar son mayores”, indican también.