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Las Palmas

Más allá de Joaquín Costa, la convivencia entre vecinos y terrazas en otras zonas de la capital

Los vecinos y comerciantes de las calles Cano y Ruiz de Alda no consideran que el ruido sea el principal problema generado por las terrazas

Luna Moya / G. Díaz Medina

4 minutos

Imagen de algunas terrazas de la calle Cano./ Atlántico Hoy

Vecinos, comercios y terrazas conviven día tras día compartiendo espacio, ruidos e incomodidades. Ante la nueva medida aplicada a la calle Joaquín Costa se implanta la duda y la necesidad de conocer la realidad en otras calles con gran afluencia en plena capital grancanaria, la calle Ruiz de Alda y la calle Cano. La respuesta trasladada desde los propios vecinos y comerciantes es heterogénea, pero todo apunta a que lo que más afecta no es el ruido generado por las terrazas o lugares de ocio, sino la gestión de los espacios públicos

Mesas ocupando el espacio transitable de los peatones en la calle Cano durante la noche de Reyes./ Cedida
 

La lucha por el espacio público

La medida aplicada en las terrazas de Joaquín Costa que indica que deben retirar las mesas a las 22:00 horas ha causado sensación en otras zonas como Farray, que pide medidas parecidas para acabar con los ruidos que llevan denunciando desde hace años. Sin embargo, los comercios de la calle Cano responden en sintonía al respecto. "Realmente a nosotros no nos afecta que cierren después o antes. Lo que sí vemos es que no se respeta el espacio de las terrazas, igual que el día de reyes. No puede ser que una terraza con permiso para 20 personas pongan a 100 como las ha habido", asegura el dueño de un comercio de moda de la calle Cano. 

En la misma calle a unos metros de distancia, otro local de venta de ropa y complementos denuncia que las terrazas ocupan más espacio del que deberían. "Hay ocasiones que quien quiere entrar a un local, si no puede cruzar porque hay terrazas, tiene que llegar al final de la calle y volver hacia atrás porque está lleno de terrazas, y eso hace que perdamos ventas porque la gente piensa ‘no voy a pasar’, 'no voy a pedir permiso'".

Cartel de 'no jugar en el patio' en un portal de un edificio de la calle Ruiz de Alda./ Atlántico Hoy

Expectativas y realidad

Marivel, una vecina de la calle Ruiz de Alda asegura que "antes de poner las terrazas era escéptica pensando que iba a haber mucho ruido, trasiego de gente y cosas, pero luego con el pasar del tiempo he visto que no hay movidas, no hay botellones. Le puede molestar a algún vecino pero a las 12 de la noche se cierra, se va todo el mundo y aquí no hay nada", relata. 

Aún así hay quien preferiría que la actividad cesase un poco antes. “Me gusta que haya ambiente, pero como vivo en un primero me gustaría que a cierta hora haya más tranquilidad porque se oye demasiado ruido. Está muy bien, hay mucho ambiente en toda la zona pero es verdad que sí se agradece a partir de una hora, a las 23:00 que haya más tranquilidad”, confiesa Ana, que también vive en Ruiz de Alda.

Carlos tiene 91 años y su lucha diaria se encuentra en el patio de su edificio. “Han tomado el patio (que está delante de los portales y los niños van allí a jugar mientras sus padres terminan de comer, personas que se levantan a fumar…) como un parque. La gente ni se preocupa, yo les he llamado la atención porque más que las terrazas me molesta que dejen todo lleno de colillas. Yo cierro las ventanas, oigo el ruido, pero no me molesta, me molesta la porquería”, dice Carlos.

Montaje de ambulancias intentando entrar por calles con terrazas./ AAVV Triana - San Telmo

Preocupación por los servicios de emergencia

Pepa Sánchez, presidenta de la Asociación de Vecinos Triana-San Telmo, afirma que ha remitido tres escritos al Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria quejándose de la falta de movilidad que tienen los servicios de emergencias como ambulancias cuando trasladan a personas de la calle Cano. 

"Vienen ambulancias a recoger enfermos para llevárselos a hacerles tratamientos y luego retornarlos y tienen que aparcar en la calle San Bernardo porque no pueden pasar por ahí. Van con una silla de ruedas a buscar a los pacientes. A veces han coincidido dos ambulancias sin poder entrar y la gente sentada en las mesas bebiendo y comiendo", denuncia la presidenta de la asociación de vecinos. 

Pepa Sánchez considera que esta situación "es un atropello a los derechos de los ciudadanos" y se pone en lo peor "imagínate que le de un infarto a una persona en la calle Cano, ¿cómo puede entrar la ambulancia? Es que no pueden entrar. Si van a entrar con una camilla, para ir a la casa, y luego salen para volver a la ambulancia, se le muere en el trayecto el enfermo. Es por seguridad", alerta. 

Terrazas en la calle Ruiz de Alda./ Atlántico Hoy

El sector restauración lo tiene claro 

Miguel Sánchez, dueño de un local de restauración de la calle Ruiz de Alda no ve viable quitar las terrazas pronto. “Recoger las mesas a las 22:00 implicaría una bajada de facturación de un 40% como mínimo. Los números no salen. Tendría que despedir a personal, tendría que volver a estructurar toda la empresa otra vez”, asegura.

Algo similar piensa Manuel Navarro, otro dueño que tiene dos restaurantes en la misma zona, "si obligan a cerrar a las 22:00 horas no afectaría tanto, pero un viernes o un sábado en verano, sí. Eso afectaría a la mitad de la facturación de la terraza, porque para venir a cenar tendrían que venir a las 20:30 y nadie te viene a esa hora. Si te vienen a las 21:30 les tendrías que decir que no se les atiende en la terraza porque no da tiempo para que coman”, explica. 

Los comercios de restauración garantizan que Ruiz de Alda es "una calle familiar. Aquí vienen habitualmente las familias con niños a disfrutar del día y por la noche viene un público tranquilo. Los locales de toda la vida, algunos llevamos diez años aquí, nunca nos hemos inclinado por el negocio de las copas. Lo hacemos para respetar el descanso de los vecinos. De hecho, entre semana a las 23:00 horas casi todo el mundo ha recogido y el fin de semana a medianoche”.

De esta manera, las calles Ruiz de Alda y Cano se separan de momento de las iniciativas planteadas por el consistorio en Joaquín Costa, donde vecinos y comerciantes están cada vez más divididos.