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A la izquierda, el mensaje en la tienda Kactus; a la derecha, un grupo de turistas / ATLÁNTICO HOY - MARCOS MORENO

Los carteristas invaden Las Palmas de Gran Canaria en plena temporada alta de turistas

Comerciantes de Vegueta y Triana estallan contra el número de carteristas que han detectado por la zona

“¡Cuidado, carteristas, pick pocket!”. Es probable que la frase, si ha visitado grandes ciudades europeascomo Madrid, Roma o París—, le suene. Suele ser un grito lejano que nadie sabe muy bien de dónde viene, pero asusta. Capitales como Las Palmas de Gran Canaria todavía no lo han vivido así, pero según cuentan en muchos locales, tardará poco en experimentarlo.

Cada temporada alta turística pone en tensión a los comerciantes de zonas turísticas como Vegueta o Triana porque el trasiego de visitantes aumenta. Un momento en el que los amigos de lo ajeno aprovechan para sustraer carteras, móviles, bolsos y productos en varios establecimientos. Tanto los bares como las tiendas no titubean al mostrar su preocupación.

"Ocurre desde hace años"

En el número 2 de la calle Obispo Codina se encuentra Kactus, un comercio dedicado a la venta de souvenirs donde se han visto en la obligación de colocar un cartel en la entrada donde recomiendan a los clientes que no pierdan de vista sus pertenencias dentro y fuera de la tienda. “Esto ocurre desde hace años”, ponen sobre la mesa varias trabajadoras del local.

Las empleadas relatan a Atlántico Hoy que no solo han visto cómo hay carteristas que roban a los turistas, sino que también hay quienes hurtan cosas de la tienda —desde llaveros hasta postales y demás objetos que muchos compran para llevarse un recuerdo de la Isla—.

La situación se da constantemente, lo que se han llevado es incalculable en dinero”, exponen. Lo mismo ocurre, asevera una de ellas, en la tienda de la misma cadena ubicada en Las Canteras, lo que parece ser, según su relato, otro punto caliente de carteristas por el gran número de turistas que visitan la playa capitalina.

Personas a las puertas de la tienda Kactus / ATLÁNTICO HOY - MARCOS MORENO

Violencia verbal

Pero la cosa no queda ahí porque además señalan que, en ocasiones, los ladrones recurren a la violencia verbal si alguien les recrimina lo que han hecho. Aseguran que lo han puesto en conocimiento de las autoridades y la Policía Local ha actuado, pero todo apunta a que es como ponerle puertas al campo. Otro de los focos está también en las mesas de las terrazas.

Así lo relata Estefanía, camarera en el Monje de Santa Ana, un restaurante con vistas privilegiadas a la catedral y, por ende, con mucha clientela turística. La trabajadora narra que aprovechan los despistes para llevarse algún móvil que ven sobre la mesa o los bolsos y las mochilas que los comensales dejan un momento solos para ir al baño o acercarse a la barra a pedir algo. Eso sí, en este caso —afirma— son personas que transitan por allí a diario desde hace tiempo.

Personas paseando por la calle Obispo Codina / ATLÁNTICO HOY - MARCOS MORENO

Un forcejeo

Se trata de una realidad, apunta, que han detectado en los dos últimos años. Muy cerca de allí, en pleno Guiniguada, está ubicado Momento Café. Yanira, una de sus trabajadoras, no duda en decir que por los alrededores hay “muchos carteristas”. “Las guías turísticas vienen y nos enseñan las fotos para que tengamos cuidado”, exclama con hartazgo ante la situación que viven.

Apunta que en una ocasión un turista pudo reaccionar a tiempo cuando un hombre le quiso arrebatar la mochila y la recuperó tras un forcejeo. “Una guía turística acabó de baja laboral por lo que está ocurriendo”, sentencia Yanira, quien subraya que en una ocasión se encontró una cartera dentro del váter del local de la que alguien se había llevado el dinero.

Turistas pasean por la plaza de Santa Ana / ATLÁNTICO HOY - MARCOS MORENO

Dispositivo policial

Francisco Melián, portavoz de la plataforma sindical y delegado del CSIF en la Policía Local de Las Palmas de Gran Canaria, expone que la zona de Vegueta y Triana “siempre ha sido una zona conflictiva”. Lamenta que la presencia de agentes solo se aumenta por parte del Ayuntamiento en determinadas épocas como Navidad, mientras que en otras escasean.

Cuando hay personal suficiente, sí se manda una unidad y otros días solo acudimos cuando somos requeridos por algún incidente”, afirma. Expone que “no hay ninguna cámara de grabación” por los alrededores más allá de los carteles “disuasorios” que se han colocado a la entrada de Triana. Sí las hay, por ejemplo, en Santa Catalina o la calle Molino de Viento.

Un grupo de turistas en la plaza de Santa Ana / ATLÁNTICO HOY - MARCOS MORENO

"El coche está vacío"

En cuanto al dispositivo, destaca que consiste en una unidad a pie y una sobre el coche patrulla que deben estar próximas a la zona. “El personal que existe a día de hoy no permite desplazar más unidades a ese punto porque dejarían otros lugares descubiertos”, destaca. En cuanto a las cámaras, dice que mejoran la prevención y permiten investigar con más medios.

Elena trabaja en Plizá21 Cairasco, una heladería ubicada en la zona comercial de Triana. Aunque asegura que no tiene constancia de la presencia de carteristas, cuenta que le preocupa porque genera una mala imagen con los turistas. Además, coincide en que es arriesgado dejar objetos personales en la mesa. “Y la mochila hay que llevarla siempre por delante”, exclama.

Por una calle cercana, se dio esta semana una circunstancia llamativa. La ventanilla de un vehículo, tenía un cartel con un mensaje curioso: “Nos llevamos la linterna Flashlight del coche a casa. No tiene sentido entrar a robar, el coche está vacío”, destaca.

Imagen del mensaje en el vehículo / AH

"Nos roban todos los fines de semana"

Quienes están también hartos de los robos son los trabajadores de la Farmacia Catedral. Mila, una de sus empleadas, afirma tajante que les roban todos los fines de semana —están abiertos los 365 días del año—. En su caso, no se trata de carteristas, sino de personas habituales en los alrededores que aprovechan cualquier despiste para llevarse algunos productos.

“Son siempre los mismos, ni te enteras, son profesionales de esto”, sentencia. Aday, que también trabaja allí, subraya que una vez se vio obligado a reducir a un hombre que intentó agredir a una compañera. Asimismo, pone el foco también en la mala imagen hacia los turistas que llegan cada día en cruceros. “A ellos les roban todos los días”, asevera.