La capital grancanaria se prepara para una importante reestructuración en su red de servicios postales. Correos ha comunicado el cierre definitivo de tres de sus sucursales en Las Palmas de Gran Canaria, una medida que entrará en vigor el próximo 4 de mayo, aunque la actividad cesará oficialmente el 30 de abril.
Según denuncian fuentes sindicales de UGT, la decisión ha sido comunicada de forma repentina, afectando a puntos estratégicos para la economía local y la atención al ciudadano en el municipio.
El cierre en Arenales
Uno de los puntos que genera mayor preocupación es la clausura de la sucursal número 3, situada en el Paseo Cayetano de Lugo, en pleno barrio de Arenales. Esta oficina es de propiedad estatal, lo que desvincula el cierre de posibles ahorros en costes de alquiler.
La desaparición de este punto de atención dejará sin servicio directo a una población estimada de entre 20.000 y 25.000 personas, que verán cómo su oficina de referencia desaparece de la noche a la mañana.
El impacto en la zona no solo afecta a residentes, sino también a colectivos profesionales y comerciales. Entre los principales perjudicados se encuentran los trabajadores de la ONCE, que realizan sus liquidaciones diarias en este centro, y los titulares de los 77 apartados de correos que actualmente están contratados en dicha sede. Desde la representación de los trabajadores se advierte de que el servicio postal universal se verá comprometido en un área de alta densidad de población.
Afectación en los barrios
La medida de la empresa estatal no se limita al centro de la ciudad. El plan de cierre incluye también la sucursal número 12, ubicada en la calle Sao Paulo de la zona industrial de El Sebadal, y la número 15, que opera en las instalaciones de Hoya de la Plata. Esta última clausura es especialmente sensible, ya que presta servicio a un amplio distrito que abarca barrios como Zárate, El Lasso, Pedro Hidalgo, Tres Palmas, Salto del Negro y el barrio marinero de San Cristóbal.
Fuentes de la organización sindical UGT cuestionan los motivos de reorganización del trabajo alegados por la compañía para justificar estos cierres. Consideran contradictorio que se prescinda de locales en propiedad mientras se mantienen otros puntos de atención en régimen de alquiler en grandes superficies comerciales, lo que supone un desembolso económico constante para la entidad pública en un momento de ajustes.
Futuro de la plantilla
La decisión afecta directamente a seis trabajadores de la capital grancanaria. Aunque Correos ha asegurado que se respetarán las condiciones laborales y los niveles salariales de los empleados, el plan de traslados ha generado incertidumbre operativa. El personal de Arenales será reubicado entre la sucursal de la calle Bernardo de la Torre y la oficina principal de Primero de Mayo, mientras que la dirección de la oficina de El Sebadal se trasladará a la sede de La Isleta.
La falta de un diálogo social previo ha llevado a los representantes de los trabajadores a estudiar posibles vías legales. Desde el ámbito sindical se critica que no se ha consultado previamente la reasignación de funciones, especialmente cuando en los centros de destino ya existen equipos directivos consolidados. Existe un temor fundado a que la calidad del servicio se deteriore al concentrar a un mayor número de usuarios en menos puntos de atención física.
Tensión en la gestión
El conflicto trasciende lo meramente laboral para entrar en el terreno de la gestión territorial. Desde las organizaciones sindicales se apunta a una falta de sensibilidad con la provincia oriental, señalando que la gerencia regional tiene su base en Tenerife, donde se concentran los puestos de mayor relevancia administrativa. Esta situación ha alimentado el malestar entre los trabajadores de Gran Canaria, que ven cómo los recortes y cierres de oficinas afectan de manera más directa a su red de proximidad.