La colaboración ciudadana y la tecnología de emergencias evitaron este jueves un posible desenlace trágico en la playa de La Laja, en Las Palmas de Gran Canaria. Dos personas tuvieron que ser rescatadas después de ser arrastradas por la corriente en la zona de la escollera y no poder regresar por sus propios medios.
Los hechos ocurrieron durante la tarde del jueves 11 de junio, cuando un hombre quedó atrapado por las corrientes marinas. Una mujer que intentó auxiliarlo también terminó en dificultades, quedando ambos a merced del fuerte oleaje.
La situación fue detectada por una bañista que activó uno de los tótems del sistema OneUP instalados por el área municipal de Ciudad de Mar en distintos puntos del litoral capitalino.
La activación del dispositivo permitió lanzar a los afectados salvavidas portátiles de emergencia, mientras otro usuario de la playa acudía en su ayuda con una tabla de bodyboard para facilitar su flotación y mantenerlos a salvo hasta la llegada de los servicios de emergencia.
Además, el sistema emitió de forma automática una alerta al Centro Coordinador de Emergencias y Seguridad (CECOES) 112, lo que agilizó la movilización de los recursos de rescate.
Amplio despliegue de emergencias
Tras recibirse el aviso, se activó un operativo en el que participaron efectivos del Servicio de Extinción de Incendios y Salvamento y de la Policía Local de Las Palmas de Gran Canaria, así como agentes de la Policía Nacional, la Policía Canaria y personal del Servicio de Urgencias Canario (SUC).
Finalmente, las dos personas consiguieron salir del agua por una zona rocosa próxima. Como consecuencia del incidente, sufrieron únicamente cortes y magulladuras de carácter leve, sin que fuera necesario trasladarlos en estado grave a un centro sanitario.
Desde Ciudad de Mar se ha recordado la importancia de respetar las medidas de autoprotección en el litoral y atender siempre a las condiciones del mar antes de acceder al agua.
El Ayuntamiento insiste en seguir las recomendaciones de seguridad en las playas, especialmente en zonas donde las corrientes y el oleaje pueden cambiar rápidamente y generar situaciones de riesgo para los bañistas.
