La avenida de la playa de La Laja se cae a cachos. El derrumbe de parte del paseo tras las borrascas y el golpe de los fenómenos costeros ha empeorado una situación que, según denuncian quienes frecuentan la zona, llevaba tiempo arrastrando falta de mantenimiento, muros deteriorados y sensación de abandono.
Quienes pasean a diario por esta parte del litoral capitalino aseguran que caminar por la avenida se ha convertido en una auténtica “gymkana”. Hay tramos cortados, desperfectos visibles y zonas en las que, directamente, ya no se puede continuar con normalidad. Para vecinos y usuarios La Laja está abadonada.
Falta de mantenimiento
Rosa Delia es una de las personas que recorre casi cada día la avenida de La Laja. Denuncia que el entorno de la playa está "muy abandonado" y que, después del derrumbe de parte del paseo, sus caminatas ya no son lo que eran. “Muchas veces no puedo continuar”, lamenta.
No obstante, la vecina señala que el problema no está solo en el tramo desprendido, sino que viene de antes de los temporales. El problema es de por sí el estado general del paseo por la falta de mantenimiento, apunta.
A su juicio, solo se salva un poco la parte de las piscinas naturales, que considera que está algo mejor porque tiene más tirón de cara al turismo. “Se nota que al final es la parte fea de la ciudad, casi ya al final, y que no se tiene en cuenta”, resume.

Vallas arrastradas por el mar
A esa imagen de deterioro se suma otro elemento que preocupa a los usuarios: las vallas colocadas por las autoridades en la arena están siendo arrastradas por el mar. Rosa Delia asegura que "una de ellas se la ha llevado la marea, se ve como las olas la mueven de un lado para otro". Algo que, además de inútil, puede acabar generando contaminación en la zona.
Para ella, las medidas tomadas hasta ahora por el Ayuntamiento han sido solo parches que no están resolviendo el problema real ni garantizando la seguridad de quienes pasan por allí.
Muros desgastados
Antonio, otro habitual de La Laja, también pasea con frecuencia por la avenida junto a su perro. Lleva viniendo a esta playa gran parte de su vida y asegura que el mantenimiento ha sido “completamente nulo”.
Recuerda que hace tres meses se hicieron trabajos en la zona con tractores, se colocaron piedras y se habilitaron un par de escaleras con barandilla para bajar a la arena, pero considera que esa actuación fue insuficiente.
Según explica, mientras se hacían esos arreglos no se atendieron otros puntos que están muy deteriorados, como la parte del paseo que terminó cediendo o los muros de la zona alta. “Están tan desgastados que viene otra borrasca y se vienen abajo. Se mantienen a duras penas”, advierte.

Comparaciones con Las Canteras
En este sentido, Antonio se muestra muy crítico con la gestión política. Siente que La Laja está completamente abandonada y que no recibe la misma atención que, por ejemplo, Las Canteras, a pesar de que ambas son playas de la ciudad.
Para él el reclamo turístico no supone una diferencia entre ambas, ya que a La Laja acuden también “un montón de turistas a practicar surf”. Por eso no termina de entender por qué no hay un mantenimiento para así evitar que se sigan produciendo estos desprendimientos y causen riesgos para la seguridad.
Paseos interrumpidos
Los vecinos aseguran que las vallas colocadas para cortar el paso en la zona del desprendimiento llevan ya varios días ahí sin que se haya visto una intervención clara para arreglar el problema. Mientras tanto, quienes pasan a diario por la avenida llegan hasta ese punto y se encuentran con el paseo interrumpido.
La situación ha generado dos reacciones entre los usuarios: hay quienes saltan la valla para seguir caminando y quienes optan por dar media vuelta porque ya no pueden completar el recorrido hasta el final de la playa. Para muchas personas, eso rompe por completo uno de sus paseos habituales.

Pérdida de un espacio cotidiano
Antonio explica que una de las cosas que más le gusta es caminar pegado al mar, y que el corte del paseo le obliga a desviarse por la parte superior, junto a la carretera. No es lo mismo. Allí hay más paso de bicicletas, más tráfico y menos tranquilidad. “Te rompe el paseo”, lamenta.
Por eso, tanto él como Rosa Delia y otros usuarios habituales insisten en la misma idea: La Laja necesita más cuidado y menos abandono. No solo por quienes viven en la zona o acuden a pasear, sino también por quienes usan la playa para hacer deporte o disfrutar del litoral.

Quejas en redes sociales
El mal estado de esta parte de la ciudad no solo se comenta a pie de calle. También está siendo denunciado en redes sociales y en grupos vecinales de Las Palmas de Gran Canaria, en los que se comparten imágenes y mensajes sobre desperfectos o situaciones que atraviesan a la ciudad.
Es el caso del grupo de Facebook Denuncias Ciudadanas Las Palmas de Gran Canaria, donde un vecino advierte de que “cada día la grieta es más grande y el pavimento del paseo de La Laja está a punto de ceder", además de que los bloques de protección ya han caído a la arena. "¿Están esperando a que ocurra una desgracia para arreglarlo?".
Un llamamiento urgente
Los vecinos insisten en que no se trata solo de una cuestión estética, sino de un riesgo real para peatones, ciclistas y usuarios de vehículos de movilidad personal.
Por eso reclaman una actuación urgente y piden que el Ayuntamiento revise el estado estructural de los muros, repare las zonas afectadas y garantice la seguridad en toda la avenida y alrededores de la playa.
La sensación, mientras tanto, sigue siendo la de abandono y deterioro, como si La Laja fuera la gran olvidada, una playa urbana de segunda, a pesar de ser "de los mejores espacios que tenemos en esta ciudad", concluye Antonio.