Las ciudades también pueden respirar. Y Las Palmas de Gran Canaria acaba de darle a uno de sus barrios un poco más de aire: este martes se inauguró en Hoya Andrea el primer espacio del futuro Corredor Verde Tamaraceite–Ciudad Alta, una franja de naturaleza que aspira a transformar el norte de la capital grancanaria.
La alcaldesa Carolina Darias y el delegado del Gobierno de España en Canarias, Anselmo Pestana, presidieron el acto de apertura de un área que suma 22.000 metros cuadrados renaturalizados en pleno entorno urbano. Un espacio que, según Darias, tiene una triple dimensión: ambiental, paisajística y educativa.
Un bosque en el barrio
La intervención ha permitido plantar cerca de 500 ejemplares, de los cuales 223 son árboles y arbustos autóctonos y endémicos: drago, tarajal, sabina, barbusano, palosangre, guaydil y tajinaste, entre otros. Especies propias del archipiélago que hasta ahora escaseaban en este rincón de la ciudad.
El proyecto también incluye hoteles de insectos y refugios para aves a lo largo de los senderos, pensados para favorecer la presencia de polinizadores y fauna local. No es un parque al uso: es un ecosistema en construcción.
Los caminos existentes en ambas laderas han sido rehabilitados con materiales naturales —madera, roca y piedra— e incorporan barandillas y elementos de seguridad. Cinco paneles informativos sobre biodiversidad completan una propuesta que busca también enseñar, no solo embellecer.
Fondos europeos, impacto local
La actuación ha tenido un coste de 404.731,49 euros, financiados a través del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia del Gobierno de España, con el respaldo de la Fundación Biodiversidad y los fondos europeos NextGenerationEU.
Pestana valoró que el Ayuntamiento haya logrado captar esa inversión europea para hacer la ciudad "más amable" y destacó el valor divulgativo del espacio, que permite identificar plantas autóctonas frente a invasoras. Una lección de ecología accesible para cualquier vecino que pasee por allí.
El proyecto completo, a la vista
Lo inaugurado en Hoya Andrea es solo el principio. El Corredor Verde Tamaraceite–Ciudad Alta tendrá una longitud de aproximadamente 12 kilómetros y contempla la renaturalización de 459.016 metros cuadrados. En total, está prevista la plantación de más de 11.000 árboles y arbustos y 8.000 ejemplares de matorral.
El proyecto cuenta con una financiación global de cerca de 4 millones de euros y se enmarca en el Plan Director de Infraestructuras Verde-Azul y Biodiversidad del municipio, cuyo objetivo es duplicar las zonas verdes urbanas y reforzar la adaptación al cambio climático.
Cuando esté completado, este corredor conectará Tamaraceite con Ciudad Alta a través de una red verde continua que cambiará la forma en que miles de vecinos experimentan su entorno más inmediato.