El Centro Cultural El Palmeral, que llevaba un año apostando por el arte en el barrio de Triana, ha tenido que echar el cierre por los quejas de un vecino al Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria.
La directora del centro ha revelado en sus redes sociales la injusticia, señalando el "poder" de solo vecino para forzar la clausura de El Palmeral, además de cuestionar la gestión cultural de la capital grancanaria, sobre todo ahora que el gobierno local ha oficializado la candidatura a Capital Europea de la Cultura.
Reflexión y queja
"Me sorprende que un solo vecino tenga el poder para cerrar un local", explica la responsable del espacio, que lamenta la "decadencia de la cultura respeto a los vecinos que se quejan constantemente de lo que pasa alrededor", asegura en un vídeo colgado en su perfil de Facebook e Instagram.
El Palmeral aclara que sólo ha denunciado un vecino de la zona, "escritor" para más señas, quien "ha conseguido" que el Ayuntamiento se fije en un local que "no ha hecho nada", sino "inaugurar exposiciones culturales" y atraer a un público que quiere ver "algo diferente".
Las voces de los asistentes a esas exposiciones es lo que perturba el descanso del quejicoso. La afectada por el cierre confiesa que han sido "tres meses duros".
Decadencia
Tampoco oculta la "rabia" de irse de manera obligatoria, no por voluntad propia. "La decadencia" en Las Palmas de Gran Canaria es "increíblemente grande, no hay nada ni nadie", y al final "este único" vecino "gana" porque "me tengo que ir", añade la gestora cultural, que espera recomenzar con el proyecto en otro lugar.
El adiós de El Palmeral no es un hecho aislado. La Asociación de Vecinos Triana-San Telmo emprendió hace años una cruzada contra eventos o actos que considera molestos: desde el Carnaval o la Noche de Reyes, hasta festivales como Rock&Books y Temudas, que se solían celebrar en La Alameda de Colón y la Plaza de Santa Ana, respectivamente, sin olvidar la denuncia reciente contra el Hotel Cordial Malteses por poner música en la terraza de su azotea.
Una contradicción
El caso de El Palmeral, sin embargo, es distinto, pues su actividad es de sala de exposiciones, con acciones culturales que no parecen molestas por sí mismas para nadie, sino más bien al contrario: enriquecen su entorno y aportan valor al barrio.
Las Palmas de Gran Canaria, además, acaba de oficializar su candidatura a Capital Europea de la Cultura 2031. De ahí la crítica de los seguidores de El Palmeral, que han mostrado su apoyo al centro en las redes sociales, cuestionando que se busque el respaldo de Europa con el lema la "rebelión de la geografía", mientras a pie de calle se cierran espacios culturales accesibles a todos los ciudadanos.
El colectivo artístico CNFSN+ también ha criticado recientemente en Instagram la gestión cultural de los espacios públicos en la ciudad, sobre todo a la hora de realizar acciones colectivas de gran formato o tipo murales.