La capital grancanaria avanza en su estrategia verde con una intervención clave en uno de sus barrios residenciales. El Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria ha rehabilitado la ladera de La Minilla con la plantación de 57 nuevos árboles y la eliminación de especies invasoras, en línea con su nuevo modelo de gestión sostenible del arbolado urbano.
La actuación, impulsada por el área de Parques y Jardines, ha incluido la retirada de una antigua alineación de Hibiscus, que presentaba un estado de envejecimiento avanzado, así como la eliminación del Carpobrotus, conocido como “uña de gato”, una especie invasora en Canarias.
En paralelo, se ha ampliado el sistema de riego y se ha llevado a cabo una resiembra selectiva para favorecer la recuperación del césped hasta la acera, mejorando la integración del espacio.
Nuevo arbolado
En los espacios liberados se han plantado 57 ejemplares, entre ellos 7 Tipuana tipu, 30 Thevetia peruviana y 20 Plumbago capensis, con el objetivo de generar cobertura vegetal y una transición paisajística más equilibrada.
La elección de especies responde al Plan Director del Arbolado Urbano, que prioriza árboles de mayor desarrollo y marcos de plantación más amplios.
Cambio de modelo
El nuevo enfoque apuesta por un crecimiento naturalizado del arbolado, reduciendo la necesidad de intervenciones externas y reforzando la resistencia de las especies a largo plazo.
La concejala Gemma Martínez Soliño destacó que estos árboles serán “refugios climáticos del mañana”, capaces de regular la temperatura, reducir el efecto isla de calor y mejorar la calidad del aire.
Infraestructura verde
El Ayuntamiento vincula esta actuación con su estrategia de infraestructura verde urbana, orientada a mejorar la habitabilidad y la sostenibilidad en la ciudad.
Este modelo se integrará en el futuro contrato de mantenimiento de zonas verdes, actualmente en preparación, que incorporará los criterios del Plan Director para adaptar los espacios verdes a las necesidades reales de la ciudadanía.
La intervención en La Minilla refuerza la apuesta municipal por una ciudad más resiliente frente al cambio climático, con impacto directo en la calidad de vida y el entorno urbano.
El desarrollo de este tipo de proyectos consolida el papel del arbolado como elemento clave en la planificación urbana de Las Palmas de Gran Canaria.
