Un desprendimiento en el patio interior de un edificio de Las Palmas de Gran Canaria ha disparado la preocupación de sus vecinos, que viven atemorizados por los daños causados al inmueble tras la reforma de un centro médico en la planta baja.
Los cascotes no han causado heridos porque cayeron poco antes de las 16.30 horas de este viernes, que es cuando suelen salir a jugar al patio los niños de este edifico de Siete Palmas, cuyos propietarios llegan años denunciando al Ayuntamiento y a Sanidad las ilegalidades de la clínica.
La importancia del incidente ha requerido la intervención de los bomberos para retirar las losas de hormigón desprendidas, las cuales colgaban aún de la fachada del inmueble, además de causar un susto monumental a la comunidad, explica su presidente, José de la Rosa.
Este nuevo desprendimiento reabre el debate sobre la seguridad del edificio y las obras realizadas para ampliar el centro médico, que sigue abierto pese a las órdenes municipales de precinto, sin que su responsable se haga cargo del peligro y los daños causados.
Un patio bajo riesgo
El incidente se produjo poco antes de las 16:30 horas, un momento clave de la jornada. Según relatan los testigos, los fragmentos de la fachada se desplomaron directamente sobre el patio interior, afectando a la zona de las canastas de baloncesto y la rampa en la que juegan los niños.
"Por suerte fue antes de las cuatro y media y no había nadie jugando, pero si hay alguien debajo o los cascotes caen a la calle, hoy estaríamos hablando de una desgracia", explica el presidente de la comunidad de propietarios.
Medidas de contención
La gravedad del suceso se ha visto acentuada por el fallo de las redes de seguridad que la propia comunidad ha tenido que instalar para protegerse.
Los escombros atravesaron o sortearon estas protecciones, terminando en el suelo del patio, lo que evidencia que la afectación estructural del edificio por las obras de la clínica supera la capacidad de contención actual.
La red estaba bien colocada, pero cedió al caer seis piezas a la vez de 25 a 30 kilos de peso. Los vecinos no descartan reforzar el sistema ante más desprendimientos de esta envergadura, sobre todo de cara a la calle.
Los vecinos denuncian que las vibraciones generadas por las obras de la clínica han comprometido la integridad del inmueble, provocando grietas y desprendimientos directos de la fachada. Tienen, en ese sentido, una sentencia a su favor.
Años de incertidumbre
El malestar vecinal es absoluto. De la Rosa exige responsabilidades a las autoridades municipales y urbanística, pues el negocio sigue abierto y nadie se ha pasado a revisar la fachada.
Y es que la comunidad lleva años alertando sobre el peligro estructural sin obtener soluciones definitivas, sobre todo tras las resoluciones municipales con los fallos de seguridad detectados
Los propietarios vuelven a exigir que se detenga la actividad de la clínica y se realice una inspección técnica urgente del edificio. "¿Cuándo van a venir a precintar la clínica e inspeccionar el edificio?", se preguntan De La Rosa ante lo que considera una inacción administrativa peligrosa, porque "cualquier día ocurre una desgracia", añade.