Los murales de la ermita del Pueblo Canario siguen dañados. Es lo que se determinó el pasado 22 de mayo tras un análisis visual de los técnicos de la Dirección General de Cultura y Patrimonio Cultural del Gobierno de Canarias. Ahora, el Ejecutivo regional está a la espera de una respuesta por parte del Ayuntamiento para valorar si debe —o no— sancionarlo.
“La existencia de infracción, el alcance de los daños, origen y responsabilidad de los mismos, queda pendiente de determinar, a la espera de que el Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria proporcione toda la información requerida”, indican fuentes de la Consejería de Universidades, Ciencia e Innovación y Cultura —encabezada por Migdalia Machín—.
BIC
Señalan que el Consistorio debe aportar documentación relacionada con las actuaciones desarrolladas, las que estén en curso y aquellas pendientes de realización para la conservación y restauración de las pinturas murales —así como del inmueble que les da soporte—. Los datos fueron solicitados hace algo más de una semana, después de la visita de inspección.
Los problemas de conservación en los murales de Jesús Arencibia, declarados Bien de Interés Cultural (BIC), no son nuevos. Basta con remontarse hasta el 20 de octubre de 2025, cuando salió a la luz que se habían detectado hongos y daños por humedad según un informe de Patrimonio Histórico del Cabildo de Gran Canaria.
Humedad y hongos
En aquel momento se detectaron varios inconvenientes: chorretones de color ámbar, machas amplias, pérdida de adherencia de la capa pictórica fragmentos desprendidos y oxidación de clavos. La zona se ha sometido en los últimos años a trabajos de restauración por parte del Ayuntamiento capitalino. Se trata de unas obras que, al parecer, no han sido suficientes.
El documento de esa visita en mayo de 2025 pedía “celeridad” en los tratamientos porque “la presencia de hongos en la pintura mural es un problema complejo, favorecido principalmente por la humedad y la porosidad de los materiales”. “Su acción puede ser devastadora tanto a nivel físico como estético”, añadía. Por lo tanto, concluía, era clave actuar con rapidez.
Informe redactado
Pero la cosa no quedó ahí. Tras las lluvias que no dieron tregua este invierno, el Cabildo pidió una nueva visita para comprobar cómo habían evolucionado los murales. El encuentro, entre una arquitecta municipal, una restauradora y un responsable de la contrata, tuvo lugar el 4 de febrero de 2026. De ahí se emitieron dos informes con unas conclusiones tajantes.
En esencia, el texto decía tres cosas: los murales siguen deteriorado con hongos, no se ha realizado ningún proyecto de actuación arquitectónica y el Ayuntamiento ha redactado un informe técnico del muro y del interior de la ermita en el que se proponen medidas para minimizar la presencia de humedad —documento que no les habían hecho llegar—.
Daños irreversibles
Eso sí, el Consistorio no había redactado un proyecto de actuación sobre los murales. “El tiempo y la demora en las actuaciones que debe realizar el Ayuntamiento van en detrimento de la conservación de estas pinturas, por lo que se solicita insistir en la urgencia de intervención”, recogía también el documento.
Un informe del 4 de mayo concluyó que los daños en las pinturas, la falta de adopción de medidas como la eliminación de humedades del muro norte y habiéndose señalado por parte de las restauradoras especialistas que algunos de los daños detectados son de carácter irreversible, las actuaciones son constitutivas de una infracción grave.
Actuaciones realizadas
Por lo tanto, enviaron el acta a la Dirección General de Cultura y Patrimonio Cultural del Gobierno de Canarias para que valorara la posibilidad de iniciar un procedimiento sancionador. A raíz de ahí, el personal técnico de la DGCPC llevó a cabo una inspección el 22 de mayo de 2026.
Durante la cita, recibieron explicaciones por parte los técnicos municipales en las que se detallaron las actuaciones realizadas por parte del Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria para la conservación y restauración de las pinturas murales y de la ermita del Pueblo Canario.
Entrega de documentación
“El análisis visual, a la espera de un estudio detallado de los informes de conservación-restauración, permite reconocer la existencia de daños en las pinturas murales”, cuentan a este periódico desde la Consejería de Universidades, Ciencia e Innovación y Cultura.
Ahora la pelota está en el tejado del Ayuntamiento: deberá proporcionar al Gobierno autonómico toda la información requerida en relación con las actuaciones desarrolladas, en curso y pendientes de realización para la conservación y restauración de las pinturas murales y la ermita.
Debate en el Cabildo
El pasado mes de mayo, la portavoz adjunta del Grupo Popular en el Cabildo, Pepa Luzardo, le espetó a Teodoro Sosa, consejero de Presidencia y Movilidad Sostenible, que el gobierno insular tiene —junto al Ayuntamiento— parte de la responsabilidad.
Luzardo indicó que el gobierno insular tendría que haber sido más previsor a la hora de llevar a cabo la inspección y desarrollarla antes —advirtiendo de los incumplimiento, aseguró, desde octubre o noviembre de 2025—.
Sosa, en su respuesta, le indicó que no hubo dejación de funciones y que se demuestra con los informes redactados por parte de Patrimonio Histórico. Además, señaló que el deber de conservar bien el entorno es del propietario —en este caso, el Consistorio—.
