Las calles que habitamos definen nuestra forma de movernos, de relacionarnos y, en última instancia, de vivir la ciudad. Durante más de medio siglo, un tramo crucial de Ciudad Alta ha mantenido el diseño rígido de una carretera convencional de los años 70, priorizando el coche frente a las personas. Esta realidad está a punto de cambiar con una inversión que busca devolver el protagonismo a los peatones y modernizar la conectividad local.
El Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria ha sacado a licitación la transformación urbana de la Carretera del Norte. El proyecto cuenta con un presupuesto base de 3.970.448,39 euros, cuya financiación procede íntegramente del Fondo de Desarrollo de Canarias (FDCAN). Las empresas interesadas ya pueden registrar sus propuestas para ejecutar los trabajos.
Adiós a los semáforos
La intervención se concentrará en el tramo que une el enlace de La Ballena con la Carretera de Los Tarahales. El objetivo principal es calmar el tráfico rodado en una zona de alta densidad circulatoria. Para lograrlo, el diseño elaborado por la sociedad municipal GEURSA contempla la eliminación de cruces semafóricos conflictivos.
La gran novedad del trazado será la construcción de tres nuevas rotondas. Dos de ellas sustituirán a las actuales intersecciones que dan acceso al barrio de La Paterna y a la avenida Escaleritas. La tercera completará la estructura existente junto a la GC-3, abriendo una nueva entrada hacia la avenida Cronista Martín Moreno.
Prioridad al peatón
El proyecto busca corregir déficits históricos de accesibilidad entre ambos márgenes de la calzada. Las aceras se renovarán por completo utilizando losa hidráulica con acabado tipo pergamino, mientras que las entradas a los garajes se habilitarán con adoquines de hormigón. Además, se instalarán pasos de peatones elevados para obligar a reducir la velocidad.
Los residentes de la zona dispondrán de nuevos espacios públicos de estancia que incluirán mobiliario urbano de descanso. Los márgenes de la vía sumarán nuevas zonas ajardinadas y de sombra, pensadas para mitigar el efecto isla de calor y hacer más amables los desplazamientos a pie por el distrito.
Identidad vegetal canaria
La sostenibilidad ambiental guiará el paisajismo de la nueva infraestructura. El consistorio ha seleccionado exclusivamente especies endémicas canarias para la masa verde. Entre ellas destacan la salvia canariensis, el cardón, la lavanda canariensis, el picocernícalo y la urcesilla, todas ellas adaptadas al clima de la capital y con muy baja necesidad de riego.
En el subsuelo, las obras resolverán otra carencia histórica al construir una red de drenaje de aguas pluviales, un servicio inexistente en este punto del trazado. También se renovará la red de abastecimiento de agua y el alumbrado público con tecnología más eficiente, junto a la instalación de dos nuevos hidrantes para bomberos.
Los trabajos de transformación urbana se prolongarán durante un plazo de ejecución de 12 meses a partir de su adjudicación. Durante el proceso se aplicarán criterios de economía circular, de modo que los materiales procedentes de las demoliciones del asfalto y las aceras viejas serán reutilizados en la propia obra para minimizar los residuos.
La reforma mira también hacia el futuro tecnológico de los servicios públicos. El proyecto dejará instaladas las canalizaciones necesarias para las redes de semáforos y telecomunicaciones hasta el entorno de Siete Palmas. Esto facilitará la futura integración de sistemas inteligentes de tráfico conectados directamente con el CEMELPA.
Esta millonaria inversión transformará un punto crítico de Las Palmas de Gran Canaria en un espacio más seguro, accesible y verde, mejorando de forma directa la calidad de vida y el día a día de miles de vecinos de Ciudad Alta.