Las Palmas de Gran Canaria ha superado la fase de preselección para convertirse en Capital Europea de la Cultura 2031, aunque el jurado internacional advierte de importantes aspectos que deben reforzarse antes de la decisión final. Así figura en el informe emitido por el Comité de Expertos que la Unión Europea colgó este lunes.
La candidatura, articulada bajo el concepto Geography Rebellion, propone reinterpretar el papel de las regiones ultraperiféricas en Europa. El panel valora esta visión como uno de los principales puntos fuertes del proyecto, al situar a la ciudad como un nodo cultural entre Europa, África y América y como espacio para reflexionar sobre desafíos como la migración, la desigualdad o la sostenibilidad.
El programa cultural, estructurado en cuatro grandes ejes, incluye cerca de medio centenar de proyectos que combinan creación artística, activación del espacio urbano y participación social. La propuesta destaca por su enfoque inclusivo y por la apuesta por los derechos culturales como eje central de la transformación urbana.
Participación ciudadana
Otro de los elementos mejor valorados es la implicación ciudadana, con miles de entidades y profesionales vinculados al proceso, así como mecanismos participativos que han contribuido a definir la candidatura. Esta base social se interpreta como una garantía de arraigo local del proyecto.
Además, el respaldo político e institucional y la existencia de infraestructuras culturales consolidadas refuerzan la capacidad de la ciudad para acoger el evento, junto a su experiencia en la organización de grandes citas internacionales.
Falta de concreción
Sin embargo, el informe también pone el foco en varias debilidades. La principal es la falta de concreción del concepto central, ya que el jurado considera que la idea de “rebeldía geográfica” no está suficientemente desarrollada en los contenidos concretos del programa.
También se detectan carencias en la articulación entre tradición y contemporaneidad, con un diálogo aún poco definido entre el patrimonio cultural local y las propuestas artísticas más innovadoras.

En el ámbito europeo, aunque existe una base de cooperación internacional, la estrategia presenta desequilibrios territoriales y una limitada presencia de socios del norte y este de Europa, además de una planificación poco detallada para atraer público internacional.
El modelo de gobernanza es otro de los puntos a mejorar. La estructura organizativa y el funcionamiento de la futura fundación encargada del proyecto requieren mayor claridad, especialmente en lo relativo al liderazgo artístico y la toma de decisiones.
Financiación
En términos económicos, el presupuesto global supera los 55 millones de euros y cuenta con un fuerte respaldo público, pero el jurado considera insuficientemente desarrollada la estrategia de financiación privada, lo que genera incertidumbre sobre su equilibrio final.
Por último, el panel subraya la necesidad de reforzar los mecanismos de evaluación y medición del impacto, especialmente en lo relativo a la participación ciudadana y su traducción en cambios estructurales duraderos.
Pese a estas observaciones, Las Palmas de Gran Canaria continúa en la carrera por la capitalidad cultural europea, consolidándose como una de las candidaturas con mayor potencial, aunque obligada ahora a afinar su propuesta para competir en la fase decisiva.