El concejal de Higiene Urbana, Héctor Alemán, durante el pleno del mes de abril. AH
El concejal de Higiene Urbana, Héctor Alemán, durante el pleno del mes de abril. AH

Las Palmas aprueba su primera ordenanza de higiene urbana en 21 años con multas de hasta 3 millones

La nueva normativa obliga a separar biorresiduos, textiles y aceites; prohíbe alimentar animales en la calle y exige planes de gestión a grandes productores de residuos

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Alberto Ley

Veintiún años después, Las Palmas de Gran Canaria estrena las reglas que definirán cómo sus vecinos cuidan —y cómo deberán cuidar— la ciudad que comparten. El Pleno del Ayuntamiento aprobó este viernes de forma inicial la nueva Ordenanza de Higiene Urbana, un texto que no solo actualiza la normativa vigente, sino que la reescribe de arriba abajo para adaptarla a la realidad del siglo XXI.

La aprobación inicial abre ahora un periodo de exposición pública durante el que cualquier ciudadano podrá presentar alegaciones. Si no se registran reclamaciones, la ordenanza entrará en vigor de forma automática y definitiva; en caso contrario, el texto deberá volver al Pleno.

Más obligaciones en la calle

La ordenanza amplía y concreta las responsabilidades de los vecinos en el espacio público. Entre las nuevas prohibiciones destacan sacudir alfombras o textiles desde balcones, verter agua de riego o climatización a la vía pública, lavar vehículos en la calle o alimentar animales en espacios públicos. También se refuerza la obligación de recoger los orines de las mascotas, no solo las deposiciones.

Los propietarios y comunidades de vecinos quedan igualmente obligados a mantener fachadas, portales y elementos visibles en adecuado estado de limpieza y conservación, una medida que apunta directamente al aspecto de los barrios.

Reciclaje obligatorio ampliado

En materia de residuos, el texto da un salto significativo hacia la economía circular. A las fracciones ya habituales —vidrio, papel y envases— se suman ahora de forma obligatoria los biorresiduos, aceites usados, textiles, muebles y restos de poda.

Para facilitar el cumplimiento, el Ayuntamiento podrá instalar cierres electrónicos en contenedores que permitan identificar usuarios y hacer seguimiento del servicio, así como implantar sistemas de recogida puerta a puerta en determinadas zonas.

Empresas y eventos, bajo la lupa

Las grandes empresas y establecimientos con alta generación de residuos deberán presentar planes específicos de prevención y gestión. En el ámbito de los eventos celebrados en el espacio público, queda prohibido el uso de plásticos de un solo uso y será obligatorio contar con planes de limpieza y reciclaje antes y después de cada acto.

La normativa se asienta sobre el principio de "quien contamina paga", pero también incorpora el lado positivo: quienes practiquen compostaje doméstico o mejoren la separación de residuos en origen podrán acceder a incentivos y reducciones en las tasas municipales.

Multas de hasta 3,5 millones

El régimen sancionador distingue entre infracciones leves, graves y muy graves. En el extremo más severo —vertidos incontrolados con impacto en la salud pública o el medio ambiente—, las multas pueden alcanzar los 3,5 millones de euros.

Como explicó el concejal de Higiene Urbana, Héctor Alemán, el objetivo es dotar a la ciudad de "una ordenanza moderna, adaptada a las disposiciones legales y a la realidad actual", después de más de dos décadas con una normativa que había quedado desfasada.

Con esta ordenanza, Las Palmas de Gran Canaria da un paso concreto hacia una ciudad más limpia y sostenible: las nuevas reglas no solo endurecen las sanciones, sino que reparten la responsabilidad entre vecinos, comercios y administración para que el espacio público sea, de verdad, de todos.