Más allá de por el agua que han dejado, si por algo se han notado las sucesivas borrascas en Las Palmas de Gran Canaria ha sido por los desperfectos provocados. Unos de los mayores perjudicados han sido los árboles y las palmeras, pues 110 ejemplares se han visto afectados.
La pérdida de estos árboles y palmeras tras caerse ha hecho que el Ayuntamiento capitalino trabaje en la reposición de muchos de ellos, sumando esta acción a las que ya venía haciendo desde marzo y la aprobación del Plan Director el pasado diciembre.
El golpe de tres borrascas
El episodio más duro fue el del temporal Emilia, entre el 12 y el 15 de diciembre, cuando resultaron afectados 82 ejemplares, de los que 60 eran árboles y 22 palmeras.
Después llegó el temporal Regina, entre el 3 y el 5 de marzo, con 8 ejemplares afectados: 2 árboles y 6 palmeras. A eso se suma la borrasca Therese, que dejó 12 ejemplares afectados, con 5 árboles y 7 palmeras.
Las zonas afectadas por Therese
Por ejemplo, de esta última borrasca, la concejalía tiene localizado con detalle dónde se produjeron las incidencias. Entre las palmeras afectadas figuran ejemplares de Phoenix en Severo Ochoa, El Pambaso, San Telmo, Virgen de Lourdes y el Palmeral Mujer Trabajadora.
También hubo que actuar sobre dos Washingtonias en Barranquillo de Don Zoilo. En este caso, no llegaron a caer, pero sí fueron taladas porque durante la tormenta presentaban una inclinación excesiva y existía, según el área, un riesgo importante de caída. En cuanto a los árboles, los ejemplares afectados estaban en Parque Edades del Hombre, Parque Juan Pablo II, Tunerillas, Pintor Botas Ghirlanda y Montejurra.

Un problema que viene de lejos
Desde el área explican que detrás de estas caídas no siempre hay ejemplares enfermos o en mal estado. En muchos casos, "son árboles de gran tamaño que no tenían suficiente espacio para enraizar con estabilidad para enfrentar fuertes vientos y eso los descalzó”.
Parques y Jardines apunta, además, a un problema de fondo que viene de años atrás. Según indican, una parte de estas situaciones tiene que ver con la forma en la que históricamente se ha plantado en la ciudad, muchas veces por eso mismo, porque no se ha dejado el espacio necesario para que las raíces puedan crecer con normalidad.
A eso se suma, siempre según la concejalía, que algunas obras también han terminado pasando factura al arbolado porque no siempre se han tenido en cuenta las necesidades de las infraestructuras verdes.
Reposición en marcha
La concejalía asegura que los árboles que se cayeron tras el paso de las diferentes borrascas se están reponiendo ya. La línea de trabajo que se han marcado no solo busca cubrir las pérdidas, sino también intervenir sobre las causas que están detrás de estas caídas.
El mensaje que trasladan desde el área es que el problema no puede abordarse solo retirando y sustituyendo ejemplares. También pasa por cambiar la forma en que se planifica el arbolado urbano, darle más espacio para crecer y proteger mejor sus raíces con la intención de que puedan resistir mejor los episodios de viento y temporal que cada vez son más frecuentes.

Plan Director y más vigilancia
Asimismo, para corregir toda la situación que atraviesa al arbolado de la capital, el Ayuntamiento aprobó el pasado 30 de diciembre, en Junta de Gobierno, un Plan Director que aborda precisamente este tipo de cuestiones.
La idea, según trasladan desde el área, es empezar a ordenar mejor cómo se planta, cómo se cuida y cómo se protege el arbolado urbano para evitar que estos problemas se repitan en el futuro.
A la vez, desde marzo del año pasado está en marcha un plan especial de evaluación de riesgo del arbolado. A raíz de esa decisión, la ciudad ha revisado ya 14.744 árboles y palmeras.
Revisiones intensivas y tratamientos
La propia concejalía distingue entre dos tipos de controles. Por un lado, están las revisiones habituales que se hacen coincidiendo con la poda. Por otro, hay inspecciones mucho más completas, centradas en ejemplares que ya tenían algún problema detectado o que se encuentran en zonas de mayor incidencia.
Ese trabajo específico lo realiza, según detallan, un equipo técnico dedicado exclusivamente a la revisión del arbolado. En el último año se han hecho 585 revisiones exhaustivas a palmeras y 248 a árboles.
A partir de esos análisis se deciden medidas concretas para reducir riesgos o mejorar su estado, como mejorar el suelo, ampliar alcorques o aplicar endoterapia. Este último tratamiento se ha realizado ya en 328 ejemplares: 270 palmeras y 58 árboles.