Las Palmas de Gran Canaria rinde honores a 16 premiados y mira al futuro con orgullo atlántico. / EROS SANTANA
Las Palmas de Gran Canaria rinde honores a 16 premiados y mira al futuro con orgullo atlántico. / EROS SANTANA

Las Palmas de Gran Canaria rinde honores a 16 premiados y mira al futuro con orgullo atlántico

Las Palmas de Gran Canaria reconoció a 16 personas y entidades en su acto de Honores y Distinciones, en una ceremonia marcada por la "rebelión de la geografía" y la mirada a Europa

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El Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria celebró en el Auditorio Alfredo Kraus el acto de Honores y Distinciones con motivo del 548 aniversario de la fundación de la capital, presidido por la alcaldesa Carolina Darias

En el desarrollo de la ceremonia, que tuvo lugar esta pasada noche, se reconoció a 16 personas y entidades por su contribución al desarrollo de la ciudad, en un contexto en el que el municipio capitalino se presentó como presente y futuro de la Unión Europea.

“Vivir en una isla no es vivir aparte del mundo”

Durante su intervención, Darias reivindicó una ciudad que no se resigna a la etiqueta de periferia y que aspira a aportar al proyecto europeo “una Unión más sostenible, más justa, más bella y cohesionada”.

La candidatura a Capital Europea de la Cultura 2031 se presentó como una Rebelión de la geografía, con la que la alcaldesa recordó que “vivir en una isla no es vivir aparte del mundo. Es vivir el mundo desde la conciencia de sus límites, desde la experiencia de la interdependencia y desde la responsabilidad de cuidar un territorio común

Vidas que sostienen la ciudad

Sobre el escenario fueron desfilando nombres propios que, de una u otra forma, han dejado huella en la ciudad. El músico y director de Barrios Orquestados, José Brito; la bailarina y coreógrafa Dácil González; el futbolista Jonathan Viera y la artista multidisciplinar Roberta Marrero -en este último caso a título póstumo-, pasaron a ser Hijos Predilectos e Hijas Predilectas de Las Palmas de Gran Canaria.

Jonathan Viera y Carolina Darias, después de que el futbolista de la UD Las Palmas recogiese su distinción. / EROS SANTANA
Jonathan Viera y Carolina Darias, después de que el futbolista de la UD Las Palmas recogiese su distinción como Hijo Predilecto de Las Palmas de Gran Canaria. / EROS SANTANA

“Las vidas que hoy premiamos son vidas ejemplares, en el más profundo sentido de la palabra, son vidas que alimentan nuestra esperanza y nuestra confianza en que siempre podemos ser mejores de lo que somos”, dijo Darias, subrayando el valor de sus trayectorias.

Hijos e hijas que llegaron de fuera

También hubo espacio para quienes encontraron en la ciudad su lugar desde otros puntos del mapa. El físico de partículas y divulgador científico Javier Santaolalla; el neumólogo José Antonio Caminero; la vicepresidenta de UNICEF Comité de Canarias, Marcela Nereida Castro, y la catedrática de Educación Física de la ULPGC, Cecilia Dorado, fueron reconocidos como Hijos Adoptivos e Hijas Adoptivas

En estas distinciones, el Ayuntamiento puso el acento en “su profesionalidad y su compromiso hacia los demás”, en un reconocimiento que hablaba tanto de sus biografías como de la ciudad que los acoge.

Medallas que cuentan historias

Las Medallas de Oro recayeron en instituciones, empresas y colectivos que forman parte del paisaje cotidiano de la capital. El Hospital San José, la Asociación Bientratar, la Coral Cantata del Real Club Victoria y la Federación de Agrupaciones de Folklore de Gran Canaria (FAFGC) compartieron distinción con Clipper, Astilleros Canarios (Astican), la Asociación Cultural y Folclórica Artemi y el cantante Quevedo, cuyo nombre de pila, Pedro Luis Domínguez Quevedo, resonó también desde el escenario. 

Cada reconocimiento arrastra consigo décadas de trabajo silencioso, de memoria compartida y de identidad colectiva

La “rebelión” de quienes crean 

José Brito fue el encargado de poner voz a las personas y entidades homenajeadas, hilando su discurso con la misma Rebelión de la geografía evocada por la alcaldesa. Para él, Las Palmas de Gran Canaria se ha convertido en “el paradigma de la rebelión de la geografía desde la universalidad de su periferia y el alzamiento de una cultura empoderada”. 

La alcaldesa de Las Palmas de Gran Canaria, Carolina Darias, rodeada de las personas distinguidas este año. / EROS SANTANA
La alcaldesa de Las Palmas de Gran Canaria, Carolina Darias, rodeada de las personas distinguidas este año. / EROS SANTANA

Recordó Brito que los galardonados afrontaron su futuro “como un acto de rebeldía ante las injusticias y la intolerancia”, y conectó su experiencia personal con el proyecto músico-social Barrios Orquestados, nacido del deseo de devolver a los barrios parte de lo recibido.

Una ciudad de todos, también de ellas

En un momento de la ceremonia, Darias se detuvo en las ausencias, en las mujeres que quedaron fuera de las placas y de los callejeros. Reivindicó “una ciudad de todos, también de nosotras, de todas las mujeres que han contribuido a moldear la ciudad que tenemos: las mujeres que fueron borradas de las placas, de los programas, de los callejeros, de los manuales y de los discursos oficiales"”, y vinculó la aspiración a ser Ciudad Europea de la Cultura 2031 con la voluntad de situar la cultura como motor de transformación y los derechos culturales en el centro de una nueva forma de habitar la ciudad.

 La mirada, en ese punto, fue tanto al pasado silenciado como al futuro que la capital quiere construir.

Un cierre en clave de emoción

La noche terminó en clave de espectáculo con Mar de islas, la propuesta escénica dirigida por Clapso Producciones que cerró el acto. La música de Hirai Afonso, acompañada por los músicos Ner Suárez, Jaime del Pino y Carlos Sosa, y la voz de María Zerpa, se entrelazó con la danza de Abián Hernández y la interpretación de la joven actriz Beatriz García en un viaje sonoro y visual que quiso rendir homenaje a la ciudad y a su entorno atlántico. 

Panorámica de la platea del Auditorio Alfredo Kraus durante el acto de entrega de honores y distinciones. / EROS SANTANA
Panorámica de la platea del Auditorio Alfredo Kraus durante el acto de entrega de honores y distinciones. / EROS SANTANA

Cuando se apagaron las luces del Auditorio Alfredo Kraus, quedaba todavía flotando la idea de una ciudad que, al reconocerse en sus gentes, ensayaba también la manera de contarse a sí misma ante Europa.