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Barranco de La Ballena. AH

Las Palmas de Gran Canaria transformará el Barranco de La Ballena con más de 4.800 plantas autóctonas

El Ayuntamiento invertirá 370.000 euros para renaturalizar 168.430 metros cuadrados, recuperar senderos y crear refugios para aves e insectos en este espacio de Ciudad Alta

Las ciudades del futuro pasan por recuperar espacios naturales dentro del entorno urbano. Con esa idea, el Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria ha adjudicado el proyecto para la renaturalización del Barranco de La Ballena, una actuación que supondrá una inversión de 369.641 euros y permitirá recuperar 168.430 metros cuadrados de este enclave situado en Ciudad Alta.

La intervención forma parte del Corredor Verde Tamaraceite-Ciudad Alta, una de las principales apuestas municipales para conectar distintos barrios a través de espacios naturales y recorridos peatonales, mejorando al mismo tiempo la biodiversidad y la calidad ambiental de la capital grancanaria.

Un gran corredor verde

Los trabajos han sido adjudicados a la empresa Tagoro Medioambiente S.L. y contemplan la plantación de más de 4.800 ejemplares de especies autóctonas y endémicas, así como la recuperación de cinco senderos que facilitarán la conexión entre los barrios de El Pilar, Barrio Atlántico, Escaleritas y La Minilla.

La actuación también incluirá la instalación de carteles divulgativos sobre la biodiversidad de la zona, bolardos de madera en los accesos a los senderos y diferentes actuaciones destinadas a mejorar la integración paisajística del barranco.

El proyecto contará además con la colaboración del Vivero Forestal del Cabildo de Gran Canaria, que aportará una parte importante de las especies vegetales previstas para la restauración ambiental del espacio.

Cinco zonas de actuación

La renaturalización se desarrollará en cinco sectores diferenciados del Barranco de La Ballena. Entre ellos se encuentran las áreas próximas al campo de fútbol de El Pilar, el entorno del CEIP César Manrique, varias zonas anexas a la GC-23 y espacios cercanos al actual parque de La Ballena y Barrio Atlántico.

El concejal de Planificación, Desarrollo Urbano y Vivienda, Mauricio Roque, destacó que el proyecto permitirá recuperar un importante espacio natural para el disfrute de los vecinos, además de reforzar la biodiversidad urbana mediante la introducción de especies vegetales propias del archipiélago y la creación de nuevos hábitats para la fauna local.

Entre las especies que serán plantadas figuran dragos, cardones, tabaibas, tajinastes, acebuches, lentiscos, pinos canarios y tarajales, entre otras. Según recoge el proyecto, el 68,18% de los ejemplares serán especies endémicas de Canarias, mientras que un 27,27% corresponderán a especies autóctonas.

La actuación también contempla la eliminación de plantas invasoras presentes actualmente en la zona, entre ellas el rabo de gato, la pita, la tunera india, el tabaco moro o la caña común, siguiendo los protocolos establecidos por el Gobierno de Canarias.

Refugios para la fauna

Uno de los elementos más singulares del proyecto será la instalación de cajas nido para aves y refugios destinados a especies como el vencejo unicolor, el cernícalo vulgar, el herrerillo canario, el bisbita caminero o el serín canario.

Además, el Barranco de La Ballena contará con los denominados 'hoteles' para insectos, unas estructuras diseñadas para favorecer la presencia de abejas, mariposas, escarabajos y otros polinizadores cuya población ha disminuido notablemente en las últimas décadas debido al cambio climático, el uso de pesticidas y la expansión de especies invasoras.

La creación de estos refugios permitirá aumentar la biodiversidad del entorno y favorecer la presencia de aves y otros depredadores naturales, contribuyendo a la mejora del ecosistema urbano.

Asimismo, el proyecto contempla la eliminación de especies invasoras como el rabo de gato, la pita, la tunera india, el tabaco moro o la caña común, una actuación que forma parte de unos trabajos que cuentan con un plazo de ejecución de cuatro meses.

El proyecto se integra dentro del Corredor Verde Tamaraceite-Ciudad Alta, una infraestructura ambiental que conectará nueve barrios de Las Palmas de Gran Canaria a través de 12 kilómetros de recorridos verdes, consolidando una red de espacios naturales dentro de la ciudad.