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Acto de inauguración de la sede de la Oficina Técnica de la candidatura LPGC31 en abril de 2025. AH

Las Palmas supera a Granada, Cáceres y Oviedo en proyección global para ser Capital Europea

El informe de expertos sitúa a la capital grancanaria como una candidatura singular, pero menos definida que Granada y con más incógnitas operativas que Cáceres u Oviedo

El informe del comité de expertos de la Comisión Europea no solo evalúa cada candidatura por separado, sino que permite una comparación directa entre Las Palmas de Gran Canaria y sus principales rivales en la carrera por la Capital Europea de la Cultura 2031. El resultado dibuja un escenario equilibrado, en el que la ciudad isleña destaca por su identidad, pero queda por detrás en concreción y estructura.

Las Palmas: singular pero difusa

El gran valor diferencial de Las Palmas de Gran Canaria frente al resto es su posicionamiento geográfico y cultural, que el panel reconoce como una aportación única al proyecto europeo. Su propuesta, basada en la “Geography Rebellion”, introduce una visión desde los márgenes que no aparece en otras ciudades.

Sin embargo, esa misma singularidad es también una debilidad: el comité advierte que el concepto no está suficientemente trasladado a proyectos concretos ni articulado de forma coherente en el programa, algo que sí logran con mayor claridad otras candidaturas.

Además, la estructura de gobernanza y gestión aparece menos definida que en otras ciudades, lo que genera dudas sobre su capacidad de ejecución real.

Granada: músculo institucional

En comparación, Granada presenta una candidatura más robusta desde el punto de vista institucional y estratégico. El comité destaca su fuerte base universitaria y su red europea consolidada, lo que le otorga ventaja en dimensión internacional.

Frente a Las Palmas, Granada ofrece mayor claridad organizativa y una estructura de gestión más definida, aunque el panel señala como debilidad su excesiva complejidad programática y la falta de concreción en algunos indicadores.

También comparte un problema con la ciudad canaria: la necesidad de mejorar su estrategia para atraer público internacional más allá de sus redes actuales.

Cáceres: coherencia y límites

Cáceres se posiciona como la candidatura más sólida en términos de coherencia estratégica, con un modelo bien integrado entre territorio, cultura y desarrollo a largo plazo.

A diferencia de Las Palmas, su programa está mejor articulado y conectado con objetivos concretos, lo que el panel valora positivamente. Sin embargo, su debilidad está en otro plano: menor capacidad de proyección internacional y problemas de conectividad, factores donde la capital grancanaria parte con ventaja.

Oviedo: relato social

Oviedo presenta una candidatura centrada en la cohesión social y el envejecimiento, con un enfoque alineado con desafíos europeos actuales.

En comparación con Las Palmas, su propuesta es más clara en lo conceptual, pero menos ambiciosa en proyección internacional. El comité señala que su capacidad para atraer público europeo es limitada, un aspecto en el que la ciudad canaria, gracias a su perfil turístico, tiene ventaja.

No obstante, Oviedo comparte con Las Palmas una debilidad clave: la falta de experiencia en proyectos culturales de gran escala internacional, lo que genera incertidumbre sobre la ejecución.

Una carrera abierta

La comparación directa del panel sitúa a Las Palmas de Gran Canaria en una posición competitiva, pero no dominante.

Su fortaleza radica en una identidad única, una fuerte participación ciudadana y una proyección atlántica diferenciada.

Sus debilidades frente a las otras candidatas son claras: menor concreción del programa, dudas en la gobernanza y una estrategia internacional poco desarrollada.

En cambio, Granada lidera en estructura institucional, Cáceres en coherencia territorial y Oviedo en narrativa social, lo que obliga a la capital grancanaria a reforzar su candidatura si quiere imponerse en la fase final.

El veredicto final dependerá de quién logre convertir su relato en un proyecto ejecutable, y ahí, según el comité, Las Palmas aún tiene margen —y necesidad— de mejora.