La panza de burro se cronifica en Las Palmas de Gran Canaria. / AH
La panza de burro se cronifica en Las Palmas de Gran Canaria. / AH

La panza de burro se cronifica en Las Palmas de Gran Canaria

La ciudad suma más días nublados en 2026: hasta un 70% de jornadas con cielo | El inicio del año registra entre 10 y 15 días más con nubosidad significativa que en 2025, con mayor continuidad de cielos grises y menos horas de sol

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Martín Alonso

Si usted vive en Las Palmas de Gran Canaria y, en lo que va de 2026, cuando se despierta y abre la ventana encuentra el cielo cubierto, no es una percepción aislada ni un ataque perenne de melancolía. 

Los datos apuntan a un aumento claro del número de días nublados durante los primeros cuatro meses del año en comparación con 2025, tanto en frecuencia como en persistencia, como si la panza de burro se cronificara sobre la ciudad.

15 días nublados más

El análisis de la nubosidad diaria, tomando como referencia las jornadas en las que más del 50% del cielo permanece cubierto, permite cuantificar esa sensación con bastante precisión. 

Entre enero y abril de 2026, la ciudad ha registrado entre 75 y 87 días nublados, sobre un total de 120 días, lo que equivale aproximadamente a entre el 62% y el 72% de las jornadas. En el mismo periodo de 2025, la cifra se situó entre 62 y 72 días, es decir, entre el 52% y el 60%.

La diferencia es relevante desde el punto de vista climático y perceptivo: entre un 10% y un 12% más de días nublados en 2026, lo que se traduce en hasta quince jornadas adicionales con cielo mayoritariamente cubierto en apenas un tercio del año.

Detalle mensual

El detalle mensual permite afinar aún más el análisis. Enero de 2026 cerró con entre un 65% y un 70% de días nublados, claramente por encima del 50–55% registrado en enero de 2025.

La panza de burro se cronifica en 2026: más días nublados y menos sol en Las Palmas de Gran Canaria. / AH
Nubes sobre Vegueta el pasado miércoles.. / AH

Febrero consolida la tendencia con valores que oscilan entre el 65% y el 75%, frente al 50–60% del año anterior, mientras que marzo mantiene una diferencia más estrecha, aunque sigue mostrando una mayor frecuencia de cielos cubiertos. 

Abril es el mes donde el contraste se dispara, con hasta un 80% de días nublados en 2026, frente a un techo cercano al 65% en 2025.

Nubosidad persistente

Pero el cambio no es únicamente cuantitativo. Los gráficos evidencian una modificación en la estructura diaria de la nubosidad.

En 2025 predominaban los días con alternancia de nubes y claros, mientras que en 2026 aumentan los episodios de nubosidad continua durante gran parte de la jornada, reduciendo las horas efectivas de sol.

Esto implica que, aunque dos días puedan clasificarse como “nublados”, en 2026 la cobertura es más persistente y prolongada en el tiempo.

Menos radiación solar

Esta mayor continuidad tiene un impacto directo en la insolación. Aunque no se dispone de un dato exacto agregado de horas de sol en este análisis, la reducción de ventanas despejadas sugiere una caída significativa de la radiación solar diaria, especialmente en franjas clave como la mañana y primeras horas de la tarde, cuando en años más variables se producen aperturas del cielo.

Temperaturas más bajas

La evolución de las temperaturas refuerza este diagnóstico. Durante los primeros cuatro meses de 2026, las temperaturas máximas se han situado de media entre 0,5 y 1 ºC por debajo de las registradas en 2025.

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Día nublado sobre el Muelle Deportivo de Las Palmas de Gran Canaria. / AH

En términos prácticos, esto se traduce en menos días superando los 22–23 ºC en invierno y comienzos de primavera, algo que sí se produjo con mayor frecuencia el año anterior. La nubosidad actúa aquí como un factor limitante del calentamiento diurno.

Día y noche

En paralelo, las temperaturas mínimas han mostrado una mayor estabilidad, con valores recurrentes entre 16 y 18 ºC y menos episodios de descenso puntual.

Esto ha provocado una reducción de la amplitud térmica diaria, es decir, una menor diferencia entre el día y la noche, uno de los rasgos más característicos de situaciones dominadas por nubosidad persistente.

Continuidad de un patrón

Este comportamiento encaja con lo descrito por plataformas especializadas como Weather Spark, que señalan que en climas como el de Las Palmas de Gran Canaria la nubosidad de origen marítimo no solo condiciona el estado del cielo, sino también la evolución térmica, actuando como un regulador natural que suaviza extremos.

Vistas de las nubes y la playa en Las Palmas de Gran Canaria ante el paso de una borrasca. / Archivo
Vistas de las nubes y la playa en Las Palmas de Gran Canaria ante el paso de una borrasca. / AH

En conjunto, 2026 no destaca por episodios extremos, sino por la continuidad de un patrón. Más días nublados, menos alternancia y una mayor homogeneidad tanto en el cielo como en la temperatura.

Para el ciudadano, la traducción es sencilla: más jornadas grises, menos horas de sol directo y una sensación de tiempo más uniforme. Para la meteorología, la conclusión es más precisa: el régimen atmosférico ha favorecido una mayor persistencia de la nubosidad en el arranque del año.