“Esto parece el castillo de la muerte”. “Lo llamamos el psiquiátrico de los años 70”. “Al final te acostumbras a tu propia mierda”. Son solo algunas de las frases utilizadas por los bomberos para definir cómo está el parque de Miller Bajo de puertas para adentro. Denuncian que trabajan entre grietas, techos que se han desplomado, ventanas rotas o pasillos sin pintar.
El Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria aprobó el pasado 29 de mayo un gasto plurianual para mejorar espacios públicos. La —que no se ha podido ejecutar en dos años—, incluye una inversión de 2,4 millones para una rehabilitación integral del edificio y la torre de bomberos. El dinero, señalan los agentes, no es suficiente para acabar con todos los desperfectos.
Caída de azulejos
Daniel Ojeda, representante de la Unión Sindical de Policías y Bomberos (USPB), señala que el parque —donde trabajan cada día entre 8 y 12 profesionales— cuenta con desperfectos en las habitaciones, el mobiliario, las puertas, las ventanas o la pintura de los pasillos. Sin dejar de lado —apunta— la caída de azulejos, los baños inoperativos o un sinfín de fugas de agua.
Pone sobre la mesa que ellos se conformarían si, por lo menos, hubiera un cambio en la zona de habitaciones y los baños. “Incluso le propusimos al grupo de gobierno hacer un parque nuevo en unos terrenos que hay en Escaleritas”, detalla el representante de los trabajadores. “Esto parece el castillo de la muerte, está hecho un desastre, es impropio de ver”, lamenta.

"Síndrome de Estocolmo"
“Lo que sucede es que al final te acostumbras a tu propia mierda. Es como el síndrome de Estocolmo: estás secuestrado en un sitio y ya no observas los fallos. Pero cualquier persona que viene de fuera te los recuerda porque los ve”, sostiene. Eso sí, el edificio central no es el único problema que padecen: la torre de entrenamiento se cae a trozos desde hace tiempo.
Basta dar un paseo por los alrededores para darse cuenta del mal estado que presenta desde el exterior. “Lo que ves en la torre por fuera es lo mismo que te encuentras cuando entras, lleva 20 años sin usarse porque no se pueden hacer prácticas de rescate ni tendidos de mangueras”, afirma Raúl Esclarín, delegado sindical de UGT, en declaraciones a Atlántico Hoy.

"Desastre total"
Merece la pena resaltar que las torres en los parques de bomberos se utilizan para simular incendios en edificios de gran altura y hacer rescates por fachada para que los agentes puedan entrenar. Unas actividades que en la de Miller Bajo son imposibles de ejecutar. “De hecho, estuvo muchísimos años clausurada porque había nidos de palomas en su interior”, apunta.
“Es un desastre total y absoluto. Lo ideal sería invertir ese dinero en construir un parque nuevo, pero eso es un proyecto a largo plazo: hay que buscar ubicación, financiación y desarrollar todo el proceso. Probablemente no lo veré antes de jubilarme”, apunta Esclarín.

"Un lavado de cara"
“Mientras tanto, la forma que tiene el Ayuntamiento de decir que está mejorando el servicio es hacerle un lavado de cara al parque y decir que se ha gastado allí un dineral”, exclama en relación al estado general del parque de bomberos. “Nosotros lo llamamos el psiquiátrico de los años 70, imagínate cómo está”, apostilla el representante sindical.
Narra que hace unas semanas mantuvieron una reunión en un cuarto anexo a la centralita y, mientras hablaban, se cayó parte del techo encima de una televisión y de uno de los sillones. Cuenta que, por suerte, no hubo heridos. “Ocurrió por filtraciones procedentes de los bajantes de los baños de la planta superior, es habitual, el edificio está todo destrozado”, sentencia.

Plagas de pulgas
Esclarín subraya que en los últimos meses ha habido plagas de mosquitos, insectos, pulgas y garrapatas dentro de las instalaciones. Detalla que “todo es tan viejo y desfasado” que no tienen —por ejemplo— una zona para separar la ropa. Para ducharse, añade, deben subir primero a las habitaciones a recoger sus cosas. “Así se hacían las cosas en los 80”, detalla.
Sobre la torre, detalla que tiene anexos como la cancha deportiva y el gimnasio. Señala que los utilizan porque no tienen alternativa, pero “están en un estado totalmente lamentable”. “Parece de una película postapocalíptica, las dependencias están en ruinas, habría que tirarlas y hacerlas nuevas, pero no solo la torre, sino el parque de bomberos entero”, sostiene.

"Deterioro progresivo"
Daniel Ojeda (USPB) indica que “el deterioro ha sido progresivo año a año”. Señala que cuando se atasca una bajante, se llama a un fontanero y puede tardar hasta cuatro días en llegar. Denuncia que los retrasos se dan porque falta coordinación entre los departamentos del Ayuntamiento capitalino —en este caso Patrimonio y Seguridad—.
Ahora bien, apunta que hace alrededor de siete años se reforzó la estructura perimetral porque el edificio presentaba grietas importantes y podía haber riesgo de derrumbe. “Pero fue una reforma estructural, como reforzar los cimientos. No fue una reforma interna ni de acondicionamiento”, matiza.

Retraso en la reforma
Lo de que la reforma del parque se retrasará no es nuevo. Como publicó Atlántico Hoy el pasado 17 de abril, el Cabildo de Gran Canaria —quien financia las obras con una subvención del plan adicional de inversiones 2024— amplió el plazo de ejecución y justificación de las obras cuatro años más. Es decir, hasta 2028 no se terminarán.
La demostración está en el plan de contratos de este año, donde se incluyen los trabajos detallando que el plazo de ejecución es de 14 meses y que se prevé licitar en el segundo semestre de 2026. Todo después de que resultara imposible sacarlo a concurso en los últimos seis meses de 2025 —que era la idea hasta el momento—.
El pasado 29 de abril, Urbanismo aprobó un dictamen para aprobar el presupuesto definitivo de la obra. Finalmente, se quedó en 2,4 millones —a repartir entre 1,9 millones en 2026 y 467.630 euros en 2027—. Lo previsible es que en 2028 sea necesaria una nueva inversión.
La oposición
El expediente se presentó en el pleno del mes de mayo, junto a otros de la misma naturaleza con el mismo fin —entre ellos el de los exteriores de la nueva Universidad Popular—. Gustavo Sánchez, concejal del Partido Popular (PP) aseguró que todos tienen “el mismo patrón administrativo”: fueron autorizados en 2024 y siguen sin haberse materializado.
“No se licitaron en el tiempo previsto y ahora vienen a este pleno para reajustar las anualidades y elevar porcentajes conforme a la normativa. Lo que votamos hoy es consecuencia del incumplimiento de la programación que tenían prevista”, reflexionó el edil.
"Infraestructura estratégica"
Sobre el parque de bomberos de Miller Bajo, indicó que la infraestructura “estratégica para la seguridad de esta ciudad” tiene un plazo de 14 meses y más de dos millones de presupuesto. “Es una rehabilitación que se suma a la larga lista de reivindicaciones de los bomberos de la ciudad”, afirmó.
Concluyó apuntando que su grupo no cuestiona la necesidad de las inversiones, pero sí lamentan “la gestión de los tiempos”. “No nos resignamos a considerarlo la normalidad”, subrayó el popular.