El 29 de enero se produce la conversación en Instagram con el alumno, que crea un perfil falso para engañar al profesor e inducirle a cometer un delito de pederastia. Una semana después, el 6 de febrero, sus padres denuncian al docente ante la dirección del Colegio Claret, que le aparta por "conducta inapropiada", y dos días más tarde es el propio profesor quien denuncia al adolescente en comisaría por cinco delitos: extorsión o amenazas condicionadas, calumnias e injurias, descubrimiento y revelación de secretos, contra la integridad moral y acoso reiterado mediante la apertura de un perfil falso en redes sociales.
Así es la secuencia de los hechos que esta semana sacude a uno de los colegios con mayor prestigio de Las Palmas de Gran Canaria. La denuncia, además, llega con un aviso a navegantes: "Mi conducta en ningún momento ha sido reprobable", sostuvo J. M. B. en su comparecencia ante la policía.
Reconstruir los hechos
El docente, después de ese 6 de febrero, ha ampliado su declaración y ha entregado su móvil de manera voluntaria. Este paso es clave para esclarecer lo ocurrido por una razón importante: el perfil social creado por el menor está vacío, es decir, su contenido fue borrado al mismo tiempo que sus padres decidieron poner los hechos en conocimiento del colegio.
A través de esa cuenta en Instagram, el menor se hace pasar por una adolescente de 15 años y contacta con el profesor, quien, tras verificar su edad y su interés por obtener información del colegio, entabla una conversación que deriva hacia lo personal.
Ella, o sea, el alumno, le habla de sus pies y le pide que le mande algo suyo. Él, o sea el docente, le responde que bonitos tiene los ojos y le envía una foto. Hasta ahí los pantallazos con los trozos de conversación que rulan por el colegio, porque el intercambio de mensajes es más amplio y la charla ha sido borrada del chat. De ahí la importancia de entregar el móvil para reconstruir lo sucedido.
Zonas grises
La lógica lleva a pensar que existe otra parte de la conversación más subida de tono, pues el docente accede a pagarle 500 euros para que no la haga pública.
La entrega del dinero, además, fue grabada por el alumno, al parecer con la ayuda de terceras personas. El profesor dejó los 500 euros en un cono de tráfico situado en una céntrica calle de Las Palmas de Gran Canaria. Por eso reclama también que se amplíen las pesquisas para verificar si hubo o no colaboradores.
Sin medias tintas
El padre del menor, que está en tercero de la ESO, ha intentado devolver el dinero a través de Bizum, pero el denunciante ha rechazado el reintegro. Esto, al margen de acreditar indiciariamente el chantaje económico o extorsión, revela que el profesor no busca acuerdos y va con todo contra su alumno, como dejan entrever también los otros cuatro delitos imputados.
El maestro ha reclamado al Claret que levante su suspensión cautelar para reincorporarse al colegio: quiere volver a impartir clases de gimnasia porque no ha cometido ningún delito.
A su favor tiene que el derecho penal español es bastante restrictivo respecto a la inducción de un compartimiento delictivo: no vale cualquier ardid para acreditarlo y, en este caso, al margen del contenido de la conversación, es cuestionable la existencia del propio delito porque nace de un perfil falso o, dicho de un forma más directa, de una persona que no existe y ha sido inventada para la ocasión.
Versiones
El denunciante, que es claretiano, tiene un hijo en el centro y atesora más de 30 años de docencia, considera que la intención del menor era hacerle daño por animadversión, tras haber recomendado que no fuera a los campamentos de verano por su mal comportamiento.
El rumor en el colegio, sin embargo, es que actuó amparado en otros compañeros para destapar supuestos comportamientos inapropiados del docente. Por el momento no ha declarado en comisaría. La Policía Nacional ha intentado que lo haga de manera voluntaria, pero sus padres se han negado. Todo indicada que lo hará ante la Fiscalía y el Juzgado de Menores una vez concluya el atestado policial.
Las fuentes judiciales aclaran que la única denuncia existente es la del profesor contra el alumno y, por tanto, es su actuación lo que en estos momentos se investiga.
Padres y madres
El colegio convocó esta semana una reunión de padres y madres delegados para explicarles la situación, pero ha decidido suspenderla porque "no han podido oír" a todas la partes implicadas.
La dirección se compromete a informar de la marcha de la investigación educativa en curso desde que existan novedades. Garantizan transparencia y aclaran que "los hechos no afectan en absoluto a la seguridad del alumnado", pues "acaecieron fuera del ámbito educativo a través de una red social", recoge la nueva circular remitida a los padres.
Esa es la razón oficial de la suspensión. El escenario real es más complicado. El profesor suspendido no sólo exige reintegrarse al cuerpo educativo, sino que acusa a la dirección de romper el acuerdo de confidencialidad firmado, les recuerda que su hijo también estudia en el Claret y siente que han destrozado su reputación profesional.
